Homo hystericus

En su obra Una noche oriental, Cabrujas hablaba de que la historia es "flujo, reflujo, ola". Ahora el péndulo viene arrollando del neoliberalismo rampante, que hoy se arrastra en la confusión humillada, hacia el ñangarismo. Espero que los ñángaras, o los que nos las damos de tales, no nos volvamos locos y no nos pongamos tan histéricos como los neoliberales en su apoteosis de hasta hace dos semanas. Hay que tener cuidado porque, como dice Edgar Morin, somos homo sapiens, pero también homo demens y encima homo hystericus. Y femina también...

Fijémonos en ese espejo. Leamos lo que tienen que decir los que hasta hace días no solo sostenían las ideas más extremistas del fundamentalismo del mercado, sino que lo hacían con arrogancia. Si en esos días esa arrogancia lucía repugnante, ahora luce patética, porque no aprenden. Ahora están culpando a Chávez de la crisis, por los precios altos del petróleo.

Tratemos de seguirlos, ármate de paciencia, si quieres, que vale la pena, para reírte un rato. Cuando los precios del petróleo subieron, gracias a la reactivación de la OPEP, promovida por Chávez, dijeron que eso era un golpe de suerte. Golpe de suerte duradero, pues ya lleva diez años. Ahora afirman que Chávez mantiene los precios altos para destruir el libre mercado. ¿Pero no y que era suerte entonces? Ahora bien, si Chávez puso de rodillas el Santo Libre Mercado, entonces ese libre mercado era tan endeble que un país débil como Venezuela puede desbaratarlo, desde Nueva York hasta Tokio, pasando por Francfort, Londres y París. Casi nada. Entonces, según los cómicos del neoliberalismo, Chávez viene siendo algo así como el hombre más poderoso del mundo, que ríete de Bush. ¿Ves por qué digo que son patéticos?

Deben sentirse pésimos porque no hay nada peor para un arrogante que sufrir una humillación sin tener con quién pagarla más que consigo mismo. Pero se desahogan prediciendo, sádicos que son, los peores augurios para Venezuela, como si no vivieran aquí, en plan de “jajá el lado tuyo del barco se está hundiendo”. Pero son como aquella doñita histérica que rezaba a la orilla del Lago de Maracaibo para que el Pilín León estallara e incendiase la ciudad. Alguien le observó que si ese tanquero explotaba, se la llevaría a ella en la onda expansiva. Respondió que con gusto moriría achicharrada con tal de salir de Chávez.

Como dije, también hay feminae hystericae...

 

roberto.hernandez.montoya@gmail.com



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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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