El último Mohicano

11 de septiembre de 1973 – 11 de septiembre de 2008

A 35 años de la siembra del presidente Mártir, Salvador Allende

No pasarán , no volverán

Venezuela Bolivariana un amor desenfrenado

 

En verdad no sabría decir con exactitud cuando comenzó esta historia pero vagamente recuerdo en mis años de juventud cuando por algún tiempo espere con paciencia de capricorniano que me compraran mis padres una camisa que vi y me gusto una barbaridad, lo cierto es que el día que me la compraron me regrese a casa y venia con ella puesta al llegar a la urbanización donde crecí en el Chile de Salvador Allende uno de esos amigos que parecen hermanos por el afecto y la confianza con que los tratamos me lo conseguí en el camino y me hizo saber que mi camisa nueva era muy bonita (era roja creo ), y sin mediar palabra alguna se la regale, porque me pareció extraordinaria la alegría de ver a mi amigo tan contento como yo al regalársela, al llegar a casa me gane uno de esos regaños inolvidables de mis padres, esa historia se ha repetido invariablemente durante toda mi vida en distintos sentidos, ahora se que los hombres somos en esencia socialistas, solo que le llamamos así cuando políticamente lo asimilamos, en mi caso personal gracias a esta revolución logré darle nombre y apellido a esta concepción de desprendimiento de las cosas materiales porque entre otras cosas hermosas comprendí además que hay una concepción totalmente contraria a esta practica llamada CAPITALISMO, el cual nos lo imponen por diversas vías y finalmente terminamos creyendo que así debe ser, no es poca cosa llevar este signo a cuestas en un mundo cada día mas egoísta y pervertido, como olvidar el 11 se septiembre de 1973 en Santiago tenía yo 13 años, no entendía mucho a decir verdad solo se que aquel día mi padre se tardo en volver a casa porque no había transporte y venían por las calles ríos de gente caminando y se lo llevo por delante una pic up que corría como alma que lleva el diablo, gracia a Dios solo se partió la quijada y no fue al hospital para que no lo pasaran como herido de las revueltas y tiroteos y mamá lo curo en casa, la radio que trasmitía el ultimo mensaje del Presidente mártir estaba como a 10 cuadras de mi casa y vi cuando la bombardeaban para silenciarla, luego cada día se fue agudizando la crisis de la dictadura de Pinochet muy cruenta y asesina por cierto, hasta que pudimos salir de Chile gracias a un tío que residía en Venezuela en la Venezuela saudita de esos años, es ahora no hace mucho que comprendí que nosotros salimos de nuestra patria por razones políticas pero no por militancia de mis padres sino que por el estrangulamiento económico al que somete el capitalismo salvaje agrandes capas de las sociedades humanas y los obliga a emigrar a otras tierras lo que hoy llaman desplazados, desde entonces Venezuela ha sido solidaria con todos los que necesitan de un refugio en tiempos difíciles y es tan grande su hospitalidad y cariño de su gente que uno se queda para siempre enamorado de esta hermosa patria y para desconocimiento de muchos no es precisamente la oligarquía quien brinda hospitalidad al que llega sino por el contrario es el pueblo llano y humilde,  es tan grande su amor que reciben a todo el que lo necesite por tanto la solidaridad es un elemento inherente al pueblo pobre y explotado, comienza allí una larga travesía, por medio del convenio Andrés Bello por allá por el año de 1993, comienzo estudios en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Maracay y sin darme cuenta un día un profesor me aborda cerca de la placita de Pre escolar y me reclama que como es posible que yo apoye a un loco llamado Chávez, que estaba en Yare y que si no me daba vergüenza ser el único en todo el Pedagógico y yo le conteste que no me importaba nada pero que ese loco como le decía él era el hombre que iba a enrumbar este País, los años han pasado y ahora no se si ese profesor se acuerde de aquella entrevista y ya para que decirle nada, lo cierto es que para desarrollar un proyecto educativo en esos años logre que nos ayudara un concejal copeyano el cual me decía EL ULTIMO MOICANO porque siempre insistió que trabajase con él a lo cual siempre me negué porque yo le decía que llegara el día en que hagamos una revolución a lo cual siempre me dijo que eso no era posible y que era puro romanticismo mío, tampoco lo he vuelto a ver y curiosamente después de mi salida del Pedagógico mas nunca se dieron luchas populares, por eso el titulo de este articulo de opinión, pero sentí la necesidad de escribir estas líneas como fiel testimonio de quien lo ha dado todo sin pedir nada, a pocos días de recibir el titulo de Licenciado en la misión Sucre UBV, en el programa nacional de formación de educadores, para agradecer públicamente al heroico pueblo Venezolano por permitirme estar entre Uds., y formar parte de este gran ejercito Libertador del siglo XXI, acompañando a nuestro compañero Chávez, hasta la victoria siempre. Y a pesar que en muy pocos lados me quieren por ser honesto y no tener pelos en la lengua, por Simón Ernesto(9), por Carlos Fidel(8), por Tiare Manuela(5) mis hijos y por Jenny invalorable compañera de caminos, este humilde viejo revolucionario el último mohicano ahora socialista no descansará hasta dejarles a tod@s una Patria Libre y soberana, pues lo sé porque lo he vivido no tendremos otra oportunidad.

 

P.D. En estos días leí que los revolucionarios éramos como las avestruces, poníamos un tremendo huevo y no decíamos ni pio, y por el contrario los escuálidos son como las gallinas ponen un huevito pequeño y cacarean que hasta en China oyen.

 

ENTONCES ES TIEMPO DE QUE CACAREEEMOS NUESTROS HUEVOS.

carlos_patricio_silva_jofre@hotmail.com


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Patricio Silva


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