El fraile ideólogo Luis Ugalde

Después de entonar el fraile Luís Ugalde (a los jesuitas no les gusta que les llamen frailes, y aún que mendicantes son), amo de la UCAB y líder e ideólogo de los estudiantes de patitas blancas, y creador de la criatura el pirómano “Yongo Maricovich Bongo-Hechón”, como cualquier neófito en historia, pasa a distinguir autarquía de democracia, diciéndonos que aquella es “la ordenación propia que bajo la soberanía corresponde a la sociedad misma, en virtud de la habitual posesión y uso de todas las razonables libertades” ¿Entienden, lo que va diciendo? Pues, yo sólo entiendo que para el “señor” Ugalde, medidor de palabras, las libertades razonables no son propiedad, sino posesión y uso. Lo de propiedad, es decir, el derecho absoluto de usar y abusar, lo reserva sin duda, para él. ¡Y aún no se creerá fascista este fraile! Luego nos dice que no hay que confundir la libertad civil, derecho de todos, y la libertad política, derecho adventicio de los capaces, con el imperio soberano, deber y derecho de aquellas imperiosidades complejas y eminentísimas, que no se disciernen, ni se eligen, sino que se presumen razonablemente, y se aceptan de la historia que las engendra y cría, y con la tradición las perfecciona, educa y arraiga. Díganos usted quién posee la medida de capacidad para aquilatar quiénes han de gozar ese derecho adventicio, y sobre todo díganos si la sociedad en conjunto, el pueblo organizado, no es una superioridad, la más compleja y eminente que puede ser, puesto que abarca y supone a las demás en su seno, y sí la historia no ha engendrado y criado la soberanía del pueblo.

Tiene el “señor fraile” una idea de la historia muy sui generis, quiero decir muy integrista. Es historia la historia medieval, es tradición la tradición de aquellos tiempos y, ¿no lo es acaso la historia moderna? Claro es qué no podemos saber de que medios tuvo el señor fraile para adquirir el conocimiento de lo que narra, ni el concepto que debemos formar de su veracidad si no sabemos cual es la fuente, cuál es su conducta y demás circunstancias que lo inducen a manifestarse de esa manera. Pocos son los hombres que se sobreponen completamente a las circunstancias que los rodean; pocos son los que en situaciones críticas no buscan una transacción entre sus intereses y su conciencia. Tales defensas de un fascismo ideal, que en el fondo lo es hecho a imagen y semejanza de quien lo patrocina, han sido siempre achaque de todos los espíritus especulativos o huraños que viven fuera del aire fresco y rudo de la realidad, el señor fraile sueña con una oligarquía integrista. Conócese que el “señor” Ugalde se ha dejado arrastrar a las alturas de la ontología metafísica, cosa mucho más fácil y que exige menos robustez de espíritu el que no marcase en la realidad pegada al suelo y tomar el hilo en la intrincadísima red de la complexidad de fenómenos. Arrastrando a aquella altura de los entes, ha pasado la región de las nubes, ha perdido de vista a la tierra firme, y presa del vértigo de las alturas ve la tierra como un melón o poco menos y a los socialistas como frijoles; ¡así le parecemos tan malos!

El fraile Luís Ugalde: Victima del vértigo, ha despreciado el sano instinto de las masas, la resultante de las inteligencias y medias, y no ha visto que la gran obra común la ha hecho el pueblo poco a poco. Victima del vértigo ha menospreciado la historia, hasta que, o por impurezas de la realidad o por cubrir su flaco y el bien parecer, se ha revestido de ella. ¡En mala hora lo hizo! Quiso decirnos con su digresión histórica, también se historia, y los hechos se han vuelto contra él. A veces se puede dar una explicación causal de algo diciendo que es el efecto de otra cosa, pero esto es sólo referir una cosa a otra y no hay explicación alguna en el sentido del fraile Ugalde, ni tiene sentido tampoco llamar “contingentes” a las cosas, porque no podrían ser de otra manera. Pero hay algo más terrible que la democracia jesuítica. Y son, sí, la nivelación en la estupidez. Porque el fin del jesuitismo es embrutecer a la masa. Sólo que la estupidez ha sido tremenda, porque tanta maña se han ido dando los jesuitas en embrutecer a los estudiantes de patitas blancas, que han acabado por embrutecerse ellos mismos. Y hoy no hay más bruto que un jesuita. Natural es que les sucediese lo que suelen experimentar todos los que tienen por costumbre penetrar en el fondo de las cosas, que aun cuando han dejado la meditación en que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia el punto en cuestión. Y he aquí que, sin saber como, se sienten inspirados, ven lo que antes no veían y concluyen, exclamando: ¡Esto es concluyente contra los maniqueos...!

El fraile “señor” Ugalde pasa a argüir que “el universo ha sido hecho y está gobernado por un propósito inteligente” y que sería una falta de inteligencia el haber hecho al hombre para que pereciera. Señor Ugalde, la naturaleza es indiferente a nuestros valores, y sólo puede ser entendida ignorando nuestros conceptos del bien y del mal. Triunfa la idea que debe triunfar, en la lucha por la realización de las ideas vence la más adaptable al medio, que el hombre es el conjunto de las relaciones sociales y que la esencia humana no es inmanente a cada individuo. En cuanto a su argumento encuentro que cuando se estudia historia hay gentes que piensan que su deber está en realizar actos que son abominables y por lo tanto no pueden atribuir origen divino a la materia de la obligación moral, pero, que incluso la forma de la obligación moral, cuando tiene la forma de ordenar a uno que explote a su prójimo, por ejemplo, no me parece una cosa muy noble; y, por lo tanto, no podemos atribuirle “origen divino” a este sentido de obligación moral que creo que puede explicarse fácilmente de otras muchas maneras. Así se aprende con más facilidad, se percibe con lucidez y exactitud y se auxilia la memoria.

La Iglesia Católica levanta barreras contra la libertad de cultos; no es que uno se vea expuesto a los terrores de un auto de fe, sino que se verá atormentado por los desaires y las persecuciones de la calumnia diaria. Su camino está cerrado para siempre, ya que ha ofendido a la autoridad eclesiástica que es capaz de promover su éxito, y toda clase de compensaciones, se le niegan. Cuando la pasión se presenta en toda su deformidad y violencia, sacudiendo brutalmente el espíritu y empeñándose en arrastrarse por malos caminos, el espíritu se protege contra el adversario, se prepara a luchar, resultando que la misma impetuosidad del ataque provoca una defensa. Pero si la pasión depone su manera violenta, si se despoja, por decirlo así, de sus vestimentas, entonces toma por medio de la traición lo que no puede lograr por medio del diálogo; generalmente hablando, las personas de entendimiento no son perversos, muchos se distinguen por sus virtudes, otros son débiles como hombres, más no malvados, y si alguno llega a ese extremo debe mirarse como excepción. Por mi parte, veo en la soberanía nacional el santo derecho del pueblo, el derecho que a la larga se identifica con la fuerza del derecho, el instinto del pueblo que vale mucho más que la razón de los “oligarcas criminales ensotanados”.

“Señor” Ugalde, se conoce que usted no ha leído, no ha entendido bien la historia de la ocupación de América... Créame usted, el verdadero fondo de la cuestión no es otro que éste: ¿prescribe el robo, más o menos consciente, una vez reconocido que fue robo? El que, gracias al robo, hubiera hecho el ladrón progresar a la sociedad no justifica a sus herederos, y, sobre todo..., no se indigne usted con lo que le voy a decir, que le parecerá una enormidad monstruosa... Es detestable el ladrón y dañino el ladrón, no cabe duda, pero es peor el vago; puesto a elegir entre los dos males, prefiero al bandido enérgico que se hace una fortuna, a su heredero, el vago que se la come sin necesidad de robar de nuevo directamente. Hombres de iniciativa y arranque, aunque poco escrupulosos, y criminales, en el fondo, muchos de ellos, fundaron la actual organización del país, a la que debemos nuestros males, porque ha centuplicado los medios delictivos, y tal organización es la que tenemos que erradicar de nuestra Patria, y acabar con la vagancia de los descendientes que nos legaron aquellos ocupantes. Y, ¿sabe usted cuál es el medio de facilitar la transformación social que tiene que venir forzosamente, aunque ustedes no lo quieran?, pues el único medio es socialismo, ¡SOCIALISMO!, nada más que socialismo.

“La organización socialista tiende a reducir las diferencias económico-sociales entre las personas a las diferencias Naturales en la capacidad de éstos para el trabajo, y a la vez a ir disminuyendo con el tiempo, a través de la educación y la justicia, tales diferencias naturales, haciendo que sean cualitativas y no cuantitativas”.

Usted “señor fraile” Ugalde: Dirá que es Católico, Apostólico y Romano; pues bien, LA FE SOCIALISTA ES MUCHO MÁS FÁCIL DE ASENTAR Y BASAR, Y USTED NI SIQUIERA BUSCA LAS FUENTES DONDE ENTERARSE DE ELLO. Hace usted muy mal al hablar del socialismo por lo que, atropelladamente y lleno de prejuicios, sin preparación previa ni sinceridad ni pureza de intención, con extractos, con refutaciones insidiosas o torpes, de abrevaderos burgueses, fascistas y, por medio de los opinadores de tres al cuarto. La verdad es que el síntoma que más esperanzas infunde a nuestra causa es el de que, a medida que se despierta en el pueblo una sed de aprender y estudiar, a través de las Misiones, y dentro de nuestros medios y luces, sin contentarse con que piensen por nosotros los que nos explotan, revelando así que vamos adquiriendo conciencia de nuestra dignidad humana, a medida que esto sucede, parece que enerva y les paraliza a ustedes los burgueses un irremediable horror a la ciencia y la verdad. La burguesía no va en busca de la verdad, sino de armas para retener sus privilegios; no se desprende de las ligaduras de unas doctrinas forjadas para cohonestar atropellos, se contenta con repetir simplezas, con tocar a alarma, con echarlo todo a la oscuridad huyendo de la luz.

¡He aquí el pensamiento del oposicionismo “ensotanado” de los Jerarcas de la Iglesia Católica, burgueses fascistas, criminales! Que nos quieren retrotraer a los tiempos de la Inquisición.

“Las acciones humanas son buenas o malas. A estas horas se habrá ejecutado el designio, o no se ejecutará nunca”. Para la verdad se necesita que no haya medio entre los extremos señalados”.

Entérense de lo de hoy sin abatirse por la derrota, y verán qué nuestra Venezuela, sin salirse de la Constitución y de las leyes, va llegar a ser una potencia, y ya es hoy, algo más que una productora de petróleo. Trabajemos por el triunfo de nuestras ideas, que no hay trabajo perdido aunque conduzca a lo contrario de lo que nos proponemos.

Salud Camaradas Bolivarianos.

Con Chávez todo, sin Chávez nada.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria. Socialismo o Muerte.

¡Venceremos!

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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