El gran error de Chávez

Lo de la Aministía está muy bien, aunque fuera de tiempo. (sonó a “golpe acusado” post referendo). Yo asomé esa medida hace un año, cuando Chávez en su cenit demostrara que “lo que no condenaba el pueblo, poco valía que lo condenaran las leyes”. Es decir, pasados 4 años (ubicándome en 2007) de las peores maldades que se le hubieren podido infligir a esta noble patria (golpe, masacres, paro, sabotaje, guerra sucia, allanamientos, etc.), si ya para ese tiempo el pueblo no reconocía a sus enemigos de clase, y no tenía conciencia de su rumbo histórico, nada podían hacer ya los barrotes de la justicia.

Lo que ha estado ¡muy mal! (y eso no se perdona), es el modo “encapillao´” con que el presidente Chávez despachó el asunto, como si perdonar a unos bárbaros de esa calaña fuese cuestión de “entre gallos y medianoche”.

Me explico: ¿Por qué no se firmó ese decreto en cadena nacional, acompañado Chávez por ilustres prohombres de la vida nacional (catedráticos, defensores de los derechos humanos, víctimas, sacerdotes, invitados internacionales, escritores, organizaciones populares, artistas, etc.), y previo a ello se dejaba sentado ante el mundo los crímenes perdonados, con explicación didáctica de lo macabro que ha sido para la patria ese episodio sombrío, y luego exponer las razones humanitarias que lo fundaban?...

Creo que el presidente Chávez dejó desde hace mucho tiempo de hacer pedagogía política y social; una de las banderas que él más enarbolaba cuando por horas y horas le tocaba (y le toca) dirigirse al país. Cuestión fundamental, digo yo, si asumimos que toda la literatura y bagaje político de que se alimenta nuestro pueblo es la que viene desde los centros de poder burgués, y que nos meten con vaselina (y a veces sin ella) por intermedio de la infernal maquinaria comunicacional de que goza esa clase explotadora.

No sólo es lo que la gente vé y come por Globovisión, CNN, RCN, RCTV, Venevisión, E! Entertaiment, The History Channel, etc., sino que cualquier libro, película, folleto, periódico, documental, etc., que llega a nuestros hogares, viene ya con la infección capitalista que nos vuelve cada vez más alienados y adictos a las miserias humanas. Por eso le digo a mi gente: ¡No le crean nada al imperialismo!... ¡Tódo cuanto vean búsquenle la vuelta y se encontrarán que siempre es mentira, echando siempre los cuentos a la medida gringa, sin que la historia real, con sus protagonistas reales, se vea jamás!...

Y si no me creen, búsquense las últimas películas que ha hecho Hollywood sobre los conflictos africanos: En todos aparece que son guerras tribales, entre “negrítos” que se matan ellos mismos (dijera Ana María Fernández), y jamás que son las grandes trasnacionales imperialistas del petróleo, del gas y de los minerales preciosos, quienes fomentan esas conflagraciones para “tirarse” a los millones de desgraciados africanos que tienen la mala suerte bordear los grandes gasoductos y complejos mineros de esa parte del mundo.

Igualíto actúa la derecha venezolana, filial del imperialismo estadounidense. Fíjense que ya no es que Enrique Mendoza fue amnistiado por el presidente Chávez, sino que -la gran noticia es- (sic) “los tribunales soltaron al exgobernador de Miranda por encontrarlo inocente” (¡el c… de su m…!”). ¡El Decreto-Ley de Amnistía que se vaya pa´l carrizo, porque ya Globovisión y la gran prensa del demonio resolvieron que eso no existe!...

Así que frente a la vida virtual que nos pinta el capitalismo, extrayendo de ella sólo aquello que se acomoda a sus intereses de exterminio, es nuestro deber insurgir con la contraguerra informativa (y formativa), de manera que no nos sigan diciendo que Caín mató a Abel. ¡Fue Abel el que mató a Caín!...

Pero con estos caramelotes dulces que se le entregan a la oposición sin chistar, dudo mucho que lo logremos. (¿Qué me dices tú, Hindu Anderi?...).

(jeramedi@yahoo.es).


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