Aportes a la asamblea general de movimientos populares del 19 de Enero, El Valle Caracas

Otra Política

Las presentes líneas tienen como objetivo la sistematización de algunos elementos ya presentados en dos documentos anteriores que pudieran en estos momentos facilitar el camino para la apertura a la construcción de Otra Política. En síntesis son un conjunto de premisas que esperamos aporten a un accionar político colectivo totalmente ajeno a la parálisis en que nos encontramos por años estando atados a la lógica y los intereses de una burocracia de gobierno totalmente extraña a cualquier interés emancipador real. Un camino duro por la cantidad de elementos que en estos momentos entran en discusión comenzando por la revolución misma, sus sujetos, sus escenarios, sus horizontes, su relación con el estado y el gobierno, sus formas orgánicas, sus objetivos actuales, etc. Lo importante en todo caso es que se produzcan desde ya los elementos principales que faciliten el camino para la consolidación de la Autonomía Política del inmenso universo de organizaciones y colectivos que hoy constituyen la base y el alma del proceso revolucionario. Estamos en una situación de urgencia, comenzando con la rebelión antiburocrática posterior al 2D,  luego la definición de una nueva política de conciliación fijada por el gobierno, y por último la ley de amnistía, se ha develado por entero la imposibilidad de forjar las bases de una sociedad libre e igualitaria acudiendo al mandato de un estado hijo directo del poder colonizado y oligárquico que ha gobernado nuestro país desde que somos república. El problema no está en un hombre, en un líder, en los epítetos de derecha o traidor que pudiésemos añadir a cualquiera de su entorno. La rabia existe y es bueno expresarla pero ella no emancipa. El problema está en nosotros y en la capacidad que tengamos de romper con la historia paralizante y hacer la revolución que tiene más de veinte años esperando, estando intactas y agigantadas sus fuerzas. Llego la hora del definir, del hacer, del luchar, no hacerlo eso sí es traición.

1. Principios al voleo para Otra Política

-Ella tiene un punto de vista autocrítico muy puntual. Más allá de lo bueno o malo que se ha hecho, de los aciertos o errores, de unidades y diferencias, ya se hace evidente que la existencia de una “subjetividad revolucionaria” creada y masificada en este proceso no es suficiente para desatar un movimiento de liberación real. Esa subjetividad necesita acompañarse de una política cuyo origen es imposible que venga del gobierno, del estado, y por extensión de Chávez y del “chavismo” oficial, incluido el PSUV como partido, como instrumento de mediación de ese estado. Nace de su propio fuero en pensamiento y acción. Un tejido militante fuera de todo compromiso con el estado de dominio. Otra política es aquella que empieza a construirse cuando se han dado las condiciones para ello y esas condiciones al menos nacieron con la derrota de la burocracia el 2D.

-Comienza por recordar que la necesidad del “líder indiscutible” es proporcional a nuestra debilidad y a la hegemonía sobre el proceso que conserva la vieja izquierda. Nuestras fortalezas colectivas, crecientes y arraigadas, por fuera de las estructuras de dominio, si se quiere harán descansar hasta el mismo comandante y nos liberarán a los liderazgos y organizaciones colectivas de nuestros miedos y ataduras ideológicas.

-Aunque parezca paradójico decirlo, esa otra política tiende a nacer en buena parte del sentimiento auténtico de ese inmenso conglomerado popular que se hace culto de la figura del presidente, y seguirá haciéndolo por un buen tiempo. Gentes que por lo general no tienen nada que perder y que por tanto no tienen problema en expresar sus verdades sin ocultamientos, o mejor dicho, solo ocultan lo que aún le temen y no lo que le conviene ocultar; allí sus militantes, el verdadero “movimiento bolivariano”. Más nunca de los que fomentan ese culto a la personalidad por conveniencia y/o a conciencia de lo destructivo que puede ser ese culto a la personalidad.

-Por tanto, esa otra política nace alrededor de los que se le sublevan a las castas políticas que los han traicionado y los han explotado a su provecho. No es un hecho de mera sociología o intrínseco a la naturaleza del “pueblo bolivariano” que hemos idealizado. Es un hecho político de rebelión que en la medida en que multiplica sus brotes al mismo tiempo empieza a sentir de la necesidad de Actuar Ya. De empezar a liquidar el viejo orden no mediante leyes prefiguradas por “los representantes políticos” sino por su propia acción y protagonismo colectivo encarnado en los espacios de organización que asumen la condición poderes populares. Es por ello que necesita de “otra política” y otro lugar de producción de esa política.

-Ella en estos momentos no pude ser otra cosa que el fortalecimiento de los campos concretos de control territorial y gobierno colectivo sin ningún tipo de sumisión burocrática impuesta o comprada. Espacios donde se impone la soberanía colectiva. No estamos política y militarmente preparados para liquidar por completo el viejo orden como un todo, que además en el contexto de la globalización del capital, el imperialismo y el avance interno del fascismo, se complica hasta en su misma ubicación y delimitación. Los estados nacionales hoy en día son piezas, consulados de u mismo imperio capitalista mundial.

-Pero antes de que él nos liquide, es fundamental avanzar en la “territorialización” concreta y articulada del acto de construcción de una nueva sociedad, superando los límites del movimientismo social fragmentado. Esas “totalidades territoriales”, microrepúblicas de libertad y igualdad, donde esa “otra política” va produciendo a su vez “otra salud, “otra educación”, “otra cultura”, “otra economía”, “otra defensa”, “otras relaciones de poder y producción”. Configurándose como territorios para el desarrollo de todo un entramado complejo de experiencias liberadoras, ellas tienden a convertirse en el primer legado estratégico de cualquier otra política y la primera condición para tener los acumulados necesarios para ir liquidando ese mundo de opresión y explotación.

-Por tanto, ella comienza por asumir la autonomía plena de “esa-nuestra-política”. Autonomía no sólo de las ideas, de la organización social o de clase, asume plena autonomía frente a la lógica del estado-nación, de su orden territorial, de la “democracia” liberal en su versión de izquierda o de derecha, y en la medida de lo posible, de las alienantes barreras de la división del trabajo, de relación despótica entre dirigentes y dirigidos, que el capitalismo nos delega.

-Deduciendo entonces y aún utilizándolo en ciertas circunstancias, ella no puede sostenerse sobre el chantaje de la “legitimación electoral”: ese es el camino directo a convertir toda política en un mercado, en una competencia de propagandas, oportunismos y narcisismos, junto a una polarización artificial que la misma propaganda de ambos lados sostiene para que los polos se mantengan y ambos sobrevivan; gana en los cómputos el que mejor se propangandiza, triunfa como un todo el sistema de dominación.

-Ella sostiene en su fuerza, en la propia mayoría que ella va construyendo, sin que exista otra soberanía que la que nosotros conquistamos. Una soberanía colectiva y en acto que no se delega. Se van produciendo de esta forma las rupturas necesarias con todos estos resabios culturales y políticos propios del estado burgués sustentado en el “contrato social” o en las viejas concepciones instrumentalistas del estado que la izquierda buscó para justificarlo.

-Empieza a saberse parte de un espacio sin fronteras de lucha y resistencia que tiene en Venezuela la posibilidad de avanzar en múltiples esferas fuera del mando burocrático y capitalista, sobreviviendo y extendiéndose en tensión o confrontación con ellos de acuerdo a como evolucionen las situaciones y se radicalicen las contradicciones. Pero no es Venezuela donde se realiza como hecho y poder colectivo triunfante. Al menos necesitaremos de una dimensión continental del mismo para acariciar su victoria.

-Cualquier otra política en ese sentido no es un proyecto de estado es un proyecto emancipativo, colectivamente luchado y construido, que empieza a conocer de sus principios, sistematizar su ciencia y sus técnicas, develar sus estrategias y objetivos, en la medida en que logramos crear las condiciones socio-políticas y se dan de hecho los acontecimientos que nos permiten desde ellos mismos descubrirla. La emergencia de esas posibilidades y el reconocimiento de sus actores en medio de las circunstancias que vivimos después de 2D, parece que constituyen unos de los grandes frutos de la dolida derrota.

 2. Lo que nos dice el momento

-Estamos concientes de que hemos llegado a un momento crucial en el proceso que demanda la construcción de un tejido férreo de organizaciones político-sociales que estén a la altura del combate político frontal en que estamos involucrados. Pero igualmente concientes que aquí en nuestra patria tan sólo somos un punto más de confrontación contra todo un sistema de dominio planetario que intenta despedazar y explotar todo lo que han sido los frutos de la creación humana y natural.

-La experiencia de estos ocho años nos indica que necesitamos construir situándonos por fuera del estado, estableciendo con el gobierno únicamente compromisos tácticos que sirvan al proceso emancipatorio. Apoyamos en ese sentido el proceso bolivariano entendido como momento de expansión del protagonismo, la soberanía y el poder popular. Exigiendo a los distintos entes de gobierno lo que nos es necesario y no tenemos, de lo contrario, no quedará otra salida que apropiarnos de ello por fuera de todas sus leyes. Ya lo hemos constatado con nuestra piel; definitivamente la leyenda de un estado comprometido con la liberación de los pueblos no es solo una triste y destructiva falacia sino la vía más expedita para hundirnos en la impotencia. Cada paso que se de, si quiere apuntar a la emancipación de todos, ha de derribar los monumentos de la mentira, de la sustitución, de la delegación, de la representación y la explotación tanto política como económica del pueblo.

-No confundimos por supuesto al funcionari@ que se gana la vida o incluso al que de buena fe y teniendo algún cargo de dirección estatal, quiere aportar lo que pueda al proceso colectivo de liberación. Estamos concientes que hoy la relación estado-gobierno-sociedad en sus laberintos internos es igualmente una zona de mil tensiones pero sin ninguna salida interna. Por ello mismo le exigimos a los que están allí que no se confundan con las metas y la razón de ser del Estado como tal, cueste lo que les cueste, eso se lo exigimos a Tod@s. Estado que, llámese como se llame, tenga las leyes y constituciones que tenga, siempre será un instrumento de la opresión y la explotación capitalista.

-No obstante la tensiones y corrientes internas, el Estado no es distinto a la derecha que hoy acusamos, y solo con nuestra lucha, como bien lo demostramos el 13 de Abril, evitaremos que se transforme en una maquinaria meramente fascista y de desintegración de toda soberanía. La derecha fuera o adentro, roja o azul, es la misma porque sus fines son los mismos: administrar y participar en la apropiación de las riquezas producidas por los trabajadores y colectividades creadoras, convertirnos en piezas de sus ansias de poder y riqueza. Nuestros gobiernos propios, nuestra revolución, la de los parias que ningún capital tienen ni quieren, será todo menos un estado capitalista, será una república libre, de iguales y sin fronteras.

-Más allá aún, asumimos que si no están los pocos amigos que quieren ser solidarios y honestos en los interiores del gobierno, y por los mecanismos que sean desplazados de sus lugares de sus funciones por los burguesitos y fascistas de la derecha, igual seguimos la lucha. La presencia de enemigos o amigos en el estado no nos diminuye o engrandece en sí mismo; nadie nos otorga poder, somos nosotros lo que tenemos que hacernos poderosos en todos los frentes de la lucha popular. Por ello, en toda circunstancia debemos ganar terreno y hacernos más fuertes y capaces. Y si estos fascistas porque ganan o pierden elecciones quieren guerra, guerra tendrá. Incluso en un terreno tan difícil e indeseado tenemos que multiplicar nuestro poder, construir la república de iguales. Pedimos a todas nuestras organizaciones que se preparen para ello.

-Consideramos que la revolución bolivariana es un proceso que no termina pero que tuvo su primera muerte el 2D, y eso lo consideramos absolutamente necesario. Era demasiado necesario que muera el silencio convertido en norma “revolucionaria” y que se destapen las voces y afloren las verdades que ni siquiera en los momentos mas duros del 2002 y el 2003 afloraron. Derrotada la burocracia, el caudillismo, la vieja izquierda, el reformismo traidor, el populismo, la revolución maniquea y convertida en espectáculo mediático, resurge ella misma sobre un nosotros absolutamente antagónico a esta lógica.

-No hay ningún problema en reconocer y defender el liderazgo del compañero presidente ante los ataques del imperio y sus lacayos internos. Sin embargo también consideramos que las insistencias reaccionarias de poner en su persona, y por extensión en la burocracia, la representación absoluta de este proceso de lucha, quiebra toda posibilidad de victoria. Esa forma de representativismo alienante y desmovilizador también ha sido derrotado. Ha comenzado la rebelión antiburocrática, libertaria y socialista hecha con nuestras manos y liberada con la palabra. No hay otra salida, toda conciliación es morir de antemano.

-Llega el momento en que el pueblo hecho común y cualquiera, retomando su condición de sujeto, asume el protagonismo revolucionario y comienza a derribar con sus fuerzas las bases políticas, económicas y militares de la vieja sociedad. Pero para ello es necesario reencontrarnos con nosotros mismos, oír al de al lado, producir la política como conciencia que se fabrica desde el pensamiento, la ciencia y la voluntad de todos. Los duros y frontales pasos a dar se darán únicamente desde el fuero colectivo y participativo o será derrotada. No importa su magnitud. No importan los tamaños y trascendencias de nuestras rebeliones. Ojalá sean inmensas, pero vale por igual la mas sencilla. De todas formas, valga que una culmine con éxito para que se multiplique como pólvora; ese es el signo del momento porque la crisis “es revolucionaria”; ellos fueron los derrotados no nosotros.

3. Objetivos a cubrir en las próximas semanas:

.En tal sentido, siguiendo los lineamientos de múltiples eventos donde se han convocado asambleas y reuniones populares, estimamos imprescindible el fortalecimiento inmediato del campo popular organizado y autogobernante. Se ha tomado la decisión de fortalecer los Corredores de Lucha Territorial desde donde se articulan las luchas populares en base a sus propios territorios concretos; allí desde donde los propios núcleos de organización se han venido coordinando sumando parroquias en un solo corredor o delineando espacios más concretos en aquellas que incluyen una vasta población y territorio físico. Esto vale como principio de encuentro, principio militar de defensa, pero a su vez, dados los eventos del 2D, se considera necesario el ir más allá y convertir estos corredores en lugares para la formación de las primeras formas concretas de gobierno popular en toda su diversidad y ejercicio del poder mismo. Es decir, empezar desde ya la formación concreta de la república de iguales.

Se considera propicio el momento para ir trabajando en dos puntos fundamentales que nos darían la posibilidad de avanzar:

-En primer lugar: Proyectar en base a encuentros y fortalecimiento de amplias coordinaciones de base la formación inmediata de las Comunas Populares, siguiendo incluso los mismos lineamientos generales que estaban establecidos en el texto de la Reforma Constitucional con los arreglos que progresivamente se convengan desde la propia práctica y el proceso de radicalización de la experiencia colectiva revolucionaria.

-En segundo lugar: La formación de las Comunas Populares deben traer consigo la sustitución inmediata y de hecho al menos de las repudiadas Juntas Parroquiales e implantar formas de Gobierno Comunal bajo la forma que cada territorio decida, siempre sustentado en los principios de la igualdad y la democracia participativa y protagónica, sin amos ni burócratas a quien obedecer. Obviamente son las organizaciones reales del colectivo a través de sus delegaturas las que constituyen la base de estas primeras formas de gobierno revolucionario.

-En tercer lugar: La formación de la Comuna como sus respectivas formas de gobernabilidad necesitan de una “Carta de Lucha” que sirva de programa de acción y construcción realmente participativo, hechas por la gente que ponga allí sus sueños, sus necesidades, sus reclamos, sus exigencias. Hechas desde los mismos barrios y zonas populares utilizando las formas mas creadoras de la propaganda y la comunicación nuestra. En el caso que no se pueda avanzar en lo inmediato hacia la formación de la Comuna Popular, por debilidades específicas de cada territorio, de todas formas consideramos indispensable avanzar el la construcción de dichas cartas como base de un programa mínimo de lucha y trabajo en cada zona. La asamblea popular dictará la pauta.

-En cuarto lugar: Las Cartas de Lucha y su síntesis en las respectivas Comunas no son programas acabados, gobiernos anquilosados o metas burocráticas a cumplir. Son verdaderos objetivos de transformación radical de nuestras realidades que se van ampliando y complejizando en la medida en que avance la consolidación y el poder del pueblo en los espacios comunitarios, obreros, culturales, educativos, comunicacionales, de salud, de defensa territorial, etc. Las necesidades inmediatas de servicios, salarios, infraestructura, etc., en la medida en que se profundice nuestro propio diálogo y aprendizaje como pueblo empalman así con objetivos mucho más profundos y universales.

-En quinto lugar: La radicalización de estos procesos y nuestra firme exigencia al Estado de recursos y necesidades, necesariamente nos llevará a abordar espacios mayores de gobernabilidad directa, controlar zonas públicas y de producción más ambiciosas y que ya han comenzado a pelearse en todo el país a través de la toma de tierras, empresas, instituciones, etc. Se trata de la indispensable tarea de la expropiación de los capitales saqueadores y monopólicos, de los reductos privatistas de la decisión política, que siguen intactos. La república libre y socialista allí se engrandece. Pero todo esto debe estar guiado por una forma de protagonismo popular directo que rompa de plano con el burocratismo y el representativismo derrotados.

-En sexto lugar: Todo este complejo movimiento de iniciativas políticas directas y desde la base, no deben llevar a la formación de una “cartografía general de luchas”, las cuales debemos sistematizar, ayudar a su integración y comunicación directa, organizados fundamentalmente por los propios Corredores Territoriales en formación. Las organizaciones populares por sí mismas, los movimientos sociales aislados, mucho menos los partidos, son instrumentos garantes de avance para la nueva etapa donde se arrecia el conflicto abierto por la revolución. Necesitamos de instrumentos y conceptos territoriales de organización realmente creadores que nos permitan dar el salto adelante en la revolución y donde lo fundamental esté centrado en la experiencia constituyente y emancipadora como tal y no en el grupo, colectivo u organización popular en sí misma. Si todo este conjunto de organizaciones no son a su vez germen concreto de una experiencia liberadora y de lucha revolucionaria real, su papel, su desempeño político, a la final se convierte en una barrera del propósito revolucionario como tal. Reproduciendo de esta manera el representativismo de estado y la lucha fraccional de vanguardias autodeclaradas.

-En séptimo lugar: Los lugares de encuentro de organizaciones que hoy se multiplican por toda la geografía, al tratar asuntos concretos y lineamientos de lucha específicos a cada realidad, deberían apuntalar la formación de lugares síntesis del movimientismo y la experiencia popular a nivel local, regional y nacional. Es fundamental que brote de una vez una realidad política que le haga contrapeso real al estado, al partido, exigiendo una relación entre ambos de “equivalencia de poderes” y respeto a la “soberanía colectiva”. Estos lugares síntesis vistos como ensambles territoriales de un gran tejido militante nacional y nuestramericano esperemos que puedan generar una “otra ciencia de lo político” centrada en la lucha emancipadora que quienes somos los parias de la tierra y no la gestión del capital privado que es la tarea natural del estado y el poder constituido. Movilizaciones, solidaridades, desplazamientos, proyectos, contralorías sociales, comunicacionales y productivas, cartografías de lucha, diagnótico de situaciones, redes de defensa, diseños estratégicos, son las tareas sobre las cuales se proyecta el poder popular en construcción. La “Asamblea Nacional de Movimientos Populares” en formación de acuerdo al debate y los consensos realizados, tiene allí un reto central para esta nueva fase libertaria y antiburocrática del proceso revolucionario.

jansamcar@gmail.com



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Roland Denis

Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012).

 jansamcar@gmail.com

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