Debe ser frustrante para la oposición agitar el trofeo de una “pirrica victoria”, con apenas el 50,65% contra el 49,34%, lo cual significa una diferencia del 1,31% en el acto refrendario. Esa medianoche se cayeron mitos y afloraron realidades, tanto en Venezuela, como el mundo entero.
En un sector hubo alegrías y desconcierto, en otro asombro y tristeza. En el liderazgo opositor la alegría fue fugaz, pues triunfar y no cobrar es contradictorio, así como lo es ganar y tener que abortar los planes desestabilizadores (ya iniciados en el estado Aragua y otras zonas del país donde se activaron las guarimbas y otras acciones violentas horas antes del anuncio del CNE). Ganar y que Chávez inmediatamente en cadena nacional convierta una derrota en triunfo reafirmando su condición de demócrata al reconocer el resultado, eso es un balde de agua fría.
Ganar y que el Comandante le desmonte una vez más, la matriz de opinión según la cual en Venezuela hay un régimen tiránico, mentira repetida al infinito por las empresas privadas de comunicación en todo el planeta.
La papa caliente salta de manos en manos, pues ganaron y tienen que reconocer que el árbitro electoral mil veces cuestionado por los opositores, es transparente, legítimo y legal. Ganaron y deben aceptar a regañadientes que ganando el NO, se da mayor legitimidad a la Constitución de 1999, la misma que habían votado en contra siete años atrás. Ganaron pero tendrán que compartir el poder (arrodillados a la Casa Blanca) con el movimiento estudiantil burgués y su jefe Ugalde, Ismael García y Podemos, Marisabel y Baduel, el partido político Globovisión, Oscar Pérez y su Comando de la Resistencia, Ramos Allup y su cascaron AD, Simón Planas y COPEI, Primero Justicia, Un Viejo Tiempo y el filosofo del Catatumbo, Miquilena, Salas Romer, Enrique Mendoza, Teodoro Petkoof, la cúpula de la Iglesia Católica, FEDECAMARAS y demás sectores políticos complotados contra Chávez.
Ganan y llaman a la paz pero destapan ollas periodísticas contra el alto mando militar y Chávez, el pueblo y las instituciones del Estado. Ganan diciendo “Gano Venezuela”, pero desconociendo que el pueblo tiene nueve años ganando. Ganan y piden reconciliación pero avalan la impunidad al exigir que liberen y perdonen a terroristas, asesinos y golpistas presos e investigados por atentados, paros patronales, guarimbas y otros actos desestabilizadores cometidos contra el pueblo en el pasado reciente, Ganan y decretan al pueblo revolucionario que olvide las innumerables prácticas antidemocráticas del oposicionismo, y encima amenazan con crear un tribunal de Nùremberg para juzgar al tirano Chávez y sus seguidores. Ganan y se retuercen reconociendo que en su mayor esfuerzo electoral siguen manteniendo un techo de votos duros y además se suman irresponsablemente el 43,95% de los abstencionistas.
Ganan, piden paz y mediaticamente gritan: ahora si tendremos navidad feliz!, negando que durante nueve años sabotearon la fiesta decembrina y el béisbol. Ganan y se dicen patriotas, pero usan la bandera de siete estrellas, escudo con el caballo a la derecha, agitándola con los colores invertidos y negándose a retroceder su reloj media hora prefiriendo quedarse en el pasado. Ganan y no saben explicar a sus seguidores ¿por que tres millones de venezolanos que antes votaron por Chávez?, ahora se abstienen. Visto así, la oposición NO esperaba, NO quería, NO deseaba ganar, pues eso significa entrar un letargo dentro de un saco de gatos, deshojando la margarita entre seguir el camino democrático vía electoral, o continuar por el atajo golpista para derrocar al Comandante Presidente.
En las filas revolucionarias Chávez medita, el pueblo esta arrecho y el luto campea, era remota la derrota; el Comando Zamora y el PSUV (ministros, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y líderes sociales) están en el filo de la navaja. Creo oportuno la bofetada recibida para saber que el enemigo esta cerca y te puede joder, estos son temas para reflexionar y profundizar la revolución dentro de la revolución; necesario parafrasear la máxima Gramsciana “algo viejo que NO termina de morir y algo nuevo que SI tiene que nacer”.