¿Reconciliación? ¿Con quién?

La gran mayoría de los venezolanos desearíamos poder vivir en un país en el cual no estuviéramos inmersos en un conflicto diario. Sin embargo, la reconciliación no puede ser simplemente retórica. Se deben revisar razones por las que nuestro país se encuentra dividido, y estos días post electorales han demostrado dramáticamente cómo esa reconciliación se encuentra cada vez más lejos, porque la mentira y el cinismo privan en el discurso de algunos de los que hoy se sienten victoriosos.

Este país ha estado dividido desde hace más de 500 años. Entre indios y españoles, luego entre negros, zambos, mulatos, pardos y blancos criollos. Después entre latifundistas y campesinos. Y luego entre oligarcas imperialistas y el pueblo nacionalista, que es exactamente lo mismo que decir entre capitalistas y socialistas. Quien quiera decir que el país se dividió después de Chávez, o no conoce la historia, o no ha vivido en Venezuela o es un mentiroso.

No hay conciliación posible entre aquellos que piensan que tienen el derecho de apropiarse de lo que es de muchos, mientras a la inmensa mayoría le dejan las migajas, pasando por encima del dolor y la miseria de los más necesitados. No hay conciliación posible entre la derecha servil de los intereses trasnacionales y los que amamos y defenderemos a la patria por encima del poder imperial más grande que haya conocido la historia de la humanidad. No hay conciliación posible entre los títeres del genocida más grande del mundo y aquellos que valoramos al ser humano y a la vida por encima de cualquier interés privado.

¿Y saben por qué no es posible la conciliación entre un grupo y el otro? Porque la vida de millones de personas está en juego. Porque uno puede negociar con muchas cosas, pero nunca con la propia supervivencia, ni con la de sus hijos. Es el instinto más básico. Cuando alguien, pone el capital por encima de la vida y la dignidad de millones, inexorablemente está generando violencia.

Ahora bien, ¿hay 4 millones y medio de oligarcas en Venezuela? ¿Hay 4 millones y medio de genuflexos ante el imperio? Absolutamente no. No creo que lleguen ni al 1% de toda la población. Pero lamentablemente, esos 270 mil tienen mucho poder económico y comunicacional como para confundir a una buena parte de los venezolanos de bien. Y digo confundir, no porque hayan ido a votar en contra de la Reforma, ese es su derecho y pudiéramos discutir por qué a algunos les gustaba la propuesta y a otros no. El problema es hacerle el juego a la derecha, que no descansa en sus planes.

A pesar de que con hidalguía les fue reconocido su triunfo, no cesan de inventar mentiras en contra de Chávez, para insistir en que es un dictador, un tirano. Insisten en desconocer los resultados oficiales del Consejo Nacional Electoral, para seguir desacreditando el sistema democrático venezolano. ¿Y esto es casualidad? Por supuesto que no, porque, estemos claros, el problema de la oligarquía venezolana no era ganar la Reforma. Su problema es el mismo de siempre: derrocar a Chávez. Es el mismo plan de 2002, el mismo plan que ingenuamente develó Peña Esclusa: “no importa el resultado del Referéndum”. Se trata de justificar cualquier agresión accidental o directa en contra del Presidente, simplemente para volver a venderle petróleo a 7 dólares a Bush.

Con quienes avalen estas mentiras, cuyas intenciones son clarísimas, no hay posibilidades de una sincera reconciliación.

columnasinduda@yahoo.es



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Mary Pili Hernández

Ex-ministra de la Juventud, ex-viceministra de Relaciones Exteriores para América del Norte, y ex-concejal por el Municipio Libertador. Cristiana, Periodista, Socialista, Bolivariana, Antiimperialista y Chavista.

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