Argentina, España, genocidio y mentira histórica

La reciente condena a cadena perpetua del sacerdote católico Christian von Wernich por secuestros, torturas y múltiples asesinatos durante la dictadura militar argentina, y la llamada “Ley de la Memoria Histórica” votada en el parlamento español, son dos hechos unidos a través del Atlántico por el hilo de baba sanguinolento que deja el mismo escupitajo de la Iglesia y la derecha de ambas naciones en el rostro de sus víctimas de ayer.

El cura von Wernich ejercía su ministerio como capellán de la policía de la ciudad de La Plata, y siempre tenía una buena palabra para los detenidos que iban a ser asesinados: “La muerte, hijo mio, depende de Dios y de tu cooperación con la autoridad…” Bautizaba a una recién nacida en cautiverio y la entregaba, después de asesinar a la madre, a “un hogar católico”; finalmente engañaba a los padres de la asesinada diciéndoles que su hija con la nieta estaban en el extranjero y después de un año se comunicaría con ellos, “pero si no se comunica no se desesperen, no hagan nada, tengan fe…”

LA MENTIRA ESCONDIDA EN LA VERDAD

Condenado por el Tribunal Oral Nro. 1 de La Plata, von Wernich sigue autorizado a celebrar misa. La Conferencia Episcopal argentina se limitó a comentar cuánto la conmueve un sacerdote que “dice el tribunal” cometió gravísimos delitos. Para la Iglesia Católica argentina manchada de sangre, lágrimas y excremento de decenas de miles de asesinados y torturados, von Wernich es apenas “una oveja descarriada”.

En casi todos los países los gobiernos matan porque la violencia forma parte de la lógica e íntima naturaleza del Poder. En Argentina y España mata el Estado, el duro núcleo operativo permanente que ha creído ser y ha sido la Nación, instalado en las jerarquías políticas, parlamentarias, militares y policiales, con el apoyo y cooperación de la iglesia católica.

“BENDITOS SEAN LOS CAÑONES…”

No es en el fascismo militar alemán o italiano, paganizante y derrotado, donde encuentra su profunda justificación simbólica la derecha iberoamericana, sino en la España de la cruzada interminable, de Franco y Cristo Rey. Es la oligarquía sin honor que se avergüenza de la Independencia y se alegra de tener hoy los mismos enemigos que la metrópoli: es una clase sin clase que hace un siglo se bate en retirada, de bastión en masacre, y por eso habla de salvación y reconquista. Son los mismos que trajeron emperadores después que expulsamos a los reyes.

No fue por repudio al Caudillo español sino por temor a la iglesia que el gobierno mexicano cortó relaciones con España desde la guerra civil hasta la muerte del dictador. En la inmediata posguerra el Papa Pío XII acarició la idea de refugiarse en Argentina si los comunistas tomaban Italia.

¿De donde vienen estos nexos? De feroces pastores acostumbrados a beber sangre de sus ovejas. En 1936 el Cardenal Gomá, Primado de España, declaraba que la guerra civil que asolaba su país era un combate entre “España y la anti-España, la religión y el ateísmo, la civilización cristiana y la barbarie”, con el mismo fervor que utilizó el obispo argentino Victorio Bonamín para incitar al golpe militar en los 70: “¿No querrá Cristo que algún día las Fuerzas Armadas estén más allá de su función?” y, una vez dado el golpe, para justificar el genocidio: “los militares han sido purificados en el Jordán de la sangre para ponerse al frente de todo el país”.

FRAY PALO

Si, todos hemos oído o leído sobre la Iglesia perseguida en España, los ocho mil religiosos muertos según los archivos. ¿Qué fiereza especial tenía el pueblo español para masacrar a los representantes del Dios que veneraba? La iglesia no hace ni responde esta pregunta porque sabe lo justificado del odio que despertaba en su grey. Para muestra basta un botón: apenas terminada la guerra civil, el obispo de Palencia escribía satisfecho al siniestro Cardenal Gomá: "Ayer tuve el gran consuelo de distribuir en Medina de Rioseco (antes muy frío y con muchos rojos) 2.500 comuniones y más de 1.000 confirmaciones, el pueblo consta de 4.000 almas ¡qué buen misionero es Fray Palo!".

Si, a palos la fe entra en las almas. Domando pueblos el dinero entra en las arcas del Vaticano. Las miles de denuncias contra curas católicos por violaciones de menores son la última pincelada del cuadro goyesco de estos buitres del espíritu que se alimentan del cadáver de la divinidad de los humanos y corrompen el aire de su libertad.

CAUSA GENERAL

“Causa General” se llamó la querella criminal que el franquismo victorioso instruyó contra el pueblo de España. Fueron 35 años de fusilamientos que bendijo la iglesia, incluso contra los curas vascos.

Hoy el gobierno español ofrece a los escasos sobrevivientes una Ley de la Memoria Histórica que es una hipócrita justificación del genocidio, una “reparación” simbólica de lo irreparable según la cual las víctimas son también culpables por haberse hecho matar. Es la teoría de la reconciliación entre “las dos Españas”, paralela a la teoría argentina de “los dos demonios”. Nada más falso: hay muchas Españas hoy unidas bajo la sutil opresión de los hijos de los opresores de entonces, tal como hay muchas argentinas hoy unidas por la sutil opresión de los mismos demonios.

En España se cambiarán nombres de plazas y avenidas, sin perturbar el sueño del “Caudillo por la Gracia de Dios” acostado sobre el osario de su millón de muertos. En Argentina ni eso, porque sigue vigente la versión oficial y la memoria no se atreve con el gran civilizador y civilista Domingo Faustino Sarmiento que recomendaba no escatimar sangre de gauchos (centauros de la independencia que no aceptaban que el fin del despotismo fuera el comienzo de lo mismo) porque esa sangre era lo único humano que tenían y servía para abonar el progreso. Ni se atreve la memoria histórica argentina con las ciudades, municipios, estatuas y placas que honran al General Roca, genocida de los indios y dos veces Presidente de la República. Pero hoy la juventud argentina puede leer por Internet: “Unos 10.000 nativos fueron tomados prisioneros y unos 3.000 enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos: las mujeres fueron dispersas por los diferentes barrios de la ciudad como sirvientas mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde murieron, en su gran mayoría, a los pocos años de reclusión”. ¿Con los últimos sacramentos administrados por algún von Wernich?

CON CRISTO HABEIS TOPADO, PRELADOS

Duro hueso de roer la piedra de Pedro en Roma, contra la cual se han estrellado las olas del racionalismo y del materialismo durante siglos, y todas las revoluciones que degeneraron en gobierno. Porque solo la divinidad puede con lo divino y decía Heráclito: “Lo Uno, lo Solo Sabio quiere, y no quiere, ser llamado Dios”. Existir es el verbo creado para “Él” y hoy sería tonto no entender cómo prácticamente existe lo que se cree que existe.

Debo aclarar que a imagen y semejanza de Dios yo soy ateo, pero como marino me acompaña la Virgen del Valle y el principio femenino de las aguas de donde venimos todos. Por eso me alegra doblemente ver que a la Iglesia le salió al paso Cristo, el guerrillero heroico, seguido por los mejores cristianos, los sacerdotes y pastores crucificados a bala por la oligarquía, las vanguardias populares y el Comandante Presidente Chávez con millones de aspirantes a socialistas; todos quienes entendieron que la libertad y la verdad son el Reino de Dios en la Tierra.

Con Cristo habéis topado, prelados. Vuestro Papanazi es un pobre Bush acorralado que apenas si puede hacer el mal.

LA VERDAD ESCONDIDA EN LA MENTIRA

El que esté libre de culpa que tire el primer anatema. Debemos desearle éxito en su matrimonio al Comandante Daniel Ortega, casado por la Iglesia en ceremonia celebrada por el repugnante Monseñor Obando. Dejémosle las dudas al prelado, y nosotros entremos en tiempo de asombro y milagro, tiempo de revolución. ¿Cómo no va creer en Dios el Comandante Ortega si le ha dado una segunda oportunidad?

Lo dijo el filósofo (Hegel) “La verdad es su propia referencia y referencia de lo falso”, lo invirtió la poetisa (Silvina Ocampo) "La mentira le basta a la mentira / pero cuánta mentira se necesita para entender la verdad" y lo aclaró el revolucionario (Guy Debord): “En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso”. Guerra asimétrica es asimétrica en todo. Nuestro tiempo no es de éste Reino sino del nuestro que ya vive en nosotros, como vive la verdad escondida en la mentira.

La crítica de la religión es la premisa de toda crítica. Pero la crítica de la religión es crítica de lo sagrado, no de lo divino. Si el socialismo es la ciencia del ejemplo, la revolución es el arte del milagro.

AMÉN

Escribiendo lo anterior supimos de la muerte física de los restos de Rosalio Castillo Lara, el infame cardenal venezolano que se encumbró hasta la jerarquía vaticana y descendió hasta la cloaca máxima del Banco Ambrosiano, la logia P2, la CIA en Polonia y el golpe de Abril 2002 en Venezuela. Castillo Lara nunca perdonó que el pueblo lo dejara en ridículo irreversible el 13 de abril cuando tenía arreglado el reconocimiento público del Papa a las televisoras golpistas por haber derrocado a Chávez. Hinchado de rencor y sin tener alma que entregar a nadie, terminó donde empezó su triste y vanidosa jornada. No como uno más sino como uno menos.

ÚTERO ÚLTIMO CONTACTO

La Iglesia nació arcaica y se creía eterna, es extemporánea y se cree antigua, pero simplemente envejece, y bien decía la Campos:”Envejecer también es cruzar un mar de humillaciones cada día; es mirar a la víctima de lejos, con una perspectiva que en lugar de disminuir los detalles los agranda. Envejecer es no poder olvidar lo que se olvida. Envejecer transforma a una víctima en victimario”.

Y para estas jerarquías arrugadas donde ya sólo brilla ocasionalmente el relámpago del odio, rodeadas de simuladores aspirantes y conspiraciones, sus invocaciones no generan vocaciones. Le han dado la espalda a lo divino vivo, a lo viviente.

Su último contacto inocente con la vida fue en el útero y por eso combaten el aborto. Esa es la única vida que no los desmiente y contradice y por eso la defienden a costa de todas las demás.

También envejecen España y Argentina, las naciones, con sus torturadores y curas, con sus muertos impunes a cuestas. Envejece el mundo y la revolución es cada día más joven. Llegó la hora de la conciencia, la hora de lo sagrado del amor y del humor, de labor y fiesta permanente y simultánea. La hora de la sociedad humana, de la humanidad socialista.

Por eso prelados apostatas de la existencia, no es con los ateos, o los comunistas u otro cristianismo, sino con Cristo hecho millones que han topado. Gracias a Él los muertos os enterrarán como Dios manda y nosotros ni siquiera escupiremos sobre vuestras tumbas.


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Eduardo Rothe


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