Las circunstancias

La vida suele ser un laberinto de oportunidades, donde la derrota y el éxito están en cada esquina del mismo, esperando tan sólo la decisión de cada uno de nosotros.

Nos deberíamos habituar a luchar por una felicidad que debe de ser el resultado de ese viaje por el laberinto, donde algunos hombres y mujeres no se arriesgan en hacerlo por el miedo de perder algo que quizás nunca han tenido.

De ahí que podamos decir que en ese laberinto no existe un pacto de viaje tan duradero como el amor y tan débil cuando este no es más que una carga de compromisos.

Los pactos eternos ente los hombres y mujeres es la resultante de dar sin esperar una compensación de alguna parte, tan solo es dar, ya que no se puede poseer lo que no se da; he ahí el gran problema de casi todos los venezolanos, no solemos dar lo que exigimos; no tenemos compromiso con los demás; ni con la patria, menos con nosotros mismos.

Tan sólo con ver nuestras principales ciudades podemos percibir ese desamor a nuestro espacio circundante; podemos observar esa cantidad de niñas embarazadas en nuestros hospitales, que nos hablan del núcleo principal de una nación que es la familia, la cual se encuentra desintegrada por todos los niveles de abuso y violencia familiar.

Cada viaje en particular con sus viajeros posee una peculiaridad y es que cada hombre y mujer se encuentran solos a merced del desamor, producto de nuestra nación rica donde sus grandes lideres hacen sus esfuerzos, pero las instituciones que les corresponde ejecutarlas son grandes cascarones repletos de flojera, desidia, impunidad hasta la carencia del logro y lo que es peor, seguimos pensando que la limosna petrolera es parte de nuestro honor, como si un barril de petróleo se pudiera llevar en el alma.

Siempre he pensado que el reto de Chávez va a ser vencer a esos aduladores que le han hecho creer que existe un súper-Chávez, capaz de obviar los problemas domésticos de la nación y sus instituciones, para ir a busca de votos en el extranjero, obviando que allí nadie vota por él; mientras que esta nación se encuentra a merced de la circunstancia de una limosna oportuna mas que justificada.

En este laberinto llamado Venezuela el ser venezolano no es una garantía de éxito, pero el de ser adulador ya es decir que se tiene la mitad del recorrido ganado, aunque no tengamos la razón ni la capacidad de logro.


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Carlos Vicente Torrealba

Escritor / Über maestro en Filosofía / Entrenador de Vida / MTC

 carlosvicentetorrealba@gmail.com      @cartorrealba

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