¿Es una revolución política o una revolución espiritual? (III)

La espiritualidad es inherente al ser humano por que es como la savia de las plantas, o como la sangre o ADN del cuerpo humano. Y desde mi modesto entender, creo que es eso y mucho mas…

La evolución de una sociedad se mide por el beneficio que aporta a los menos entre sus integrantes. Es decir, el reto consiste en encontrar un equilibrio entre ayudar a la gente y perjudicarla. El reto no consiste en pugnar por que todos sean iguales, sino en darles a todos, por lo menos, la seguridad de una supervivencia básica digna, de modo que cada uno tenga la oportunidad de elegir qué más quiere a partir de ahí.

Hemos vivido durante mucho tiempo en una sociedad donde prevalece el egoísmo antes que el amor y el servicio desinteresado al prójimo. La espiritualidad, por el contrario, da sin esperar nada a cambio… La mayoría de la gente en este planeta cree en la filosofía del egoísmo (Venezuela no escapa a ello), y por eso no les interesa el sufrimiento de las masas, la opresión de las minorías, el enojo de las clases inferiores, las necesidades de supervivencia de cualquiera que no sean ellos y sus familias inmediatas. De modo, que la incapacidad para experimentar el sufrimiento de otro como propio es lo que permite que continúe tanto sufrimiento…

“La separación engendra indiferencia, superioridad falsa. La unidad produce compasión, igualdad genuina”.

Hay que recordar y no olvidar lo siguiente: La consciencia es todo, y crea la experiencia. La consciencia de grupo es poderosa y produce resultados de indecible belleza o fealdad. La elección es siempre de los ciudadanos. Si no estas satisfecho con la consciencia de grupo, intenta cambiarla. La mejor forma de cambiar la consciencia de otros es por medio del ejemplo. ¿No es un ejemplo para las masas de nuestro país el que está dando Chávez, con su actuar, modo de ser y de comportarse? En India, hay una santidad quien con su ejemplo está revolucionando todos los estratos sociales y espirituales de ese país, y también de allende los mares; él esgrimiendo como herramienta de trabajo –“mi vida es mi mensaje”— ha ido removiendo espiritualmente todos esos oxidados paradigmas y viejos cimientos, que han acrecentado sin piedad el sufrimiento de los seres humanos, en el planeta.

Si tuviéramos que graficar sucintamente lo que ocurrió en Venezuela a finales del siglo XX, creo que lo que mejor que se ajusta a una apreciación justa y descarnada, es pensar que lo más acertado y conveniente que ocurrió durante ese histórico período, es el arribo a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela del compatriota Hugo Chávez, quien se hizo del poder en elecciones libres y democráticas por la voluntad soberana de su pueblo, el año 1.998. ¿Y porqué hubo este cambio? Este cambio se hizo realidad porque fue la consciencia colectiva la que proporcionó la tierra fértil para el crecimiento del movimiento social que Chávez encarnaba. Chávez aprovechó el momento, pero él no lo creó.

En los gobierno que precedieron al de Chávez (cuatro décadas de la IV República) se fue degradando el buen sentido y la correcta manera de gobernar. Por consiguiente, los gobiernos tuvieron que mentir y engañar para retener, al menos, la lealtad del pueblo. Y bajo esa forma de gobernar los gobiernos hicieron suya la perfecta representación y exactitud del axioma de que si tus mentiras son bastante grandes, y mientes durante suficiente tiempo, la mentira se convierte en la "verdad". ¡Funesta distorsión de la ‘verdad’ en la se inspiró aquel bodrio hitleriano mentado Goebbels!

Estos seudo demócratas en el ejercicio del poder, nunca le permitieron al pueblo que se enterara o supieran cómo llegaron a esa posición, ni que supieran todo lo que hicieron y estuvieron dispuestos a hacer para permanecer en ella. Acuñaron como propia aquel apotegma que reza: “La verdad y la política no se mezclan, y no pueden mezclarse debido a que la política es el arte de decir únicamente lo necesario –y decirlo en la forma adecuada— a fin de alcanzar el objetivo deseado”. Se olvidaron durante 40 años de su rol de gobernantes, y no entendieron como gobierno que la ayuda es poder. No entendieron que el ayudar al pueblo y a un mayor número de personas posibles, eso era realmente el fin deseado por el que llegaron allí. Desperdiciaron la oportunidad de hacer por los menos afortunados el ayudarlos a recordar, a rememorarse, es decir, incitarlos a que desarrollen una Mente Nueva, una Memoria Nueva, acerca de sí mismos.

En eso Chávez sí tuvo el esmero y la humildad que se requiere, porque él con una Mente Nueva supo crearse, en lo que concierne a ellos, porque si los veía como desafortunados, ellos lo seguirían siendo. Aferrarse a la riqueza y a los recursos se ha institucionalizado de modo tal, que hoy el modelo parece aceptable aún para algunas personas de amplio criterio, que ven en él simplemente una economía de mercado abierto. ¿Qué triste es llegar –en conciencia— a este nivel de degradación humana, rol en el que sucumbieron los políticos de la mal llamada democracia de las décadas de los 60 a los 90!

¿Por qué Chávez caló con su mensaje al pueblo?

Por que Chávez, con una dialéctica sin ambages y sin media tintas le habló al pueblo con la verdad verdadera (valga la redundancia). Utilizo, a diferencia de los líderes de la IV República, un verbo llano, frontal, humilde, coherente, y sobre todo no le mintió ni le ha mentido a su pueblo. He allí donde radicó o radica la diferencia con los políticos de viejo cuño; al no caer en la vieja práctica de engañar deliberadamente a su pueblo. Ya que son muy pocos, o en el caso de Venezuela es casi nulo, los gobiernos que no engañaran deliberadamente a su pueblo. En la Venezuela de los gobiernos de las décadas de los 60, 70, 80, y 90 el engaño y la mentira eran el aquelarre de esos gobiernos, ya que pocas personas elegirían ser gobernadas en la forma en que se les gobierna –pocas elegirían que se les gobernara siquiera— a menos que el gobierno las convenza de que sus decisiones fueron para el bien de la población.

Los sacerdotes (no todos), me refiero más que todo a las cúpulas eclesiásticas, no practican lo que predican y eso los hace no creíbles ante los ojos de Jesús y ante los ojos de la grey que los secunda. El mayor regalo de Jesús fue que él vio a todos como quienes son realmente. Se rehusó a aceptar las apariencias; se rehusó a creer lo que los demás creían de sí mismos. Siempre tenía un pensamiento más alto, y siempre invitó a todos a que lo imitaran. Sin embargo, también respetó lo que otros elegían ser. No les solicitó que aceptaran su idea más elevada, sólo la presentó como una invitación. Abordó Jesús, asimismo, la compasión, y si otros elegían verse así mismos como Seres necesitados de ayuda, no los rechazó por su juicio imperfecto, sino que les permitió que amaran su Realidad, y amorosamente los asistió en la expresión de su elección. Jesús sabía que, para algunos, el camino más rápido hacia Quiénes Son era el camino a través de Quiénes No Son. Es una verdadera lástima que no ocurra eso en lo que es actualmente la iglesia de Cristo, por que en nuestros días cuan alejados y distantes de Jesús están los representantes de esas iglesias, mas que todo de aquello que el pregonaba con tanta humildad, entrega y sumisión por sus congéneres.

Para dar por terminado esta reflexión, sólo me queda decir que la espiritualidad como savia y acicate de la conciencia, es también el don mas preciado para poder evolucionar en conciencia hacia otros estadios de luz. Por ello mi interés en que también se le dé la importancia que se merece a esta materia (la espiritualidad), quien en concordancia con la política juega un papel muy importante en el desarrollo y evolución de conciencia de los pueblos. No hay que desdeñar aquel axioma pueblerino que nos identifica tanto con la espiritualidad, el cual dice: “la voz del pueblo es la voz de Dios”

Y como punto final (Parte III) de estas minucias que brotan desde dentro, le dejo al comandante Chávez y a los que secundan el buen juicio de esta revolución, la siguiente reflexión: “En la medida en que permitas que otras personas te hagan responsables de ellas, en esa medida habrás permitido que te hagan poderoso. Y, desde luego, ello te hará sentir apreciado. Sin embargo, esta clase de ayuda es un afrodisíaco que seduce a los débiles. El objetivo es ayudar a que los débiles se vuelvan fuertes, y no propiciar que el débil se vuelva más débil…”

¡Patria, Socialismo o Muerte!

¡Hasta La Victoria Siempre!

¡Venceremos!

joseagapo@cantv.net


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José Agapito Ramírez


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