A los 224 años de la llegada

Con la llegada de los 224 años del natalicio de Simón Bolívar, la historia y redención de los pueblos de Latinoamérica, cobran vigor, fuerza y sentido precisamente en la gesta libertaria del más grande de América. Hoy cuando mucho de su sueño ha comenzado a lograrse gracias a la integración de los pueblos del continente, necesario y urgente resulta amalgamar el nuevo pensamiento de nuestra realidad para llegar a ser definitivamente la potencia, que desde aquel entonces, fue soñada.

La vieja inoculación del estigma y miedo semántico por los términos: “autodeterminación”, “progreso” y “socialismo” han dejado ya de convocar los viejos y derroteros presagios de la ignorancia de nuestro procurado colonialismo. La idiotez de pretender ridículas supersticiones sobre el socialismo ha llevado a casi todos a la intensificación sobre el debate del cómo construir y consolidar el Socialismo del Siglo XXI, y abrirse paso hacia la nueva mentalidad de nuestro progreso en la educación de nosotros mismos y de nuestro porvenir. Como en el otrora, nuevamente Venezuela enseña, junto a su gran líder, el sendero de cómo lograr la sobrevivencia en un mundo que los destinan a ser lapidario y depredador. Hoy en día Bolívar nuevamente se haya bajo los altares de quienes le promueven la gloria en el olvido. Ha decidido retomar los caminos y reencontrarse con las luchas de su pueblo. En él todavía persisten los viejos fantasmas de la desounión y sin embargo cree y lucha como el primer día.

Ahora, como en el pasado, los retos se nos presentan tan peligrosos como esperanzadores. La posibilidad de nuestro éxito se haya globalmente reconocido, suficiente es por tanto la causa y el merecimiento de nuestra anunciada y permanente condena. La verdad es incuestionable, y se localiza en todos los días de nuestra propia actualidad. El Imperio se encuentra herido, se haya irremediablemente en sus últimos momentos, se desangra desbordando desvergonzadamente sus muertos alrededor del mundo. Los actuales precios del petróleo y la avanzada contradicción de su inherente sistema, lo arrastran indeteniblemente hacia su predestinado final. Pero la lucha todavía se haya en el terreno de las estrategias, aun existen dentro de nuestras riberas peligrosos y apatridas reductos amenazando con repetir la misma desgraciada historia del otrora, se encuentran los que desde sus intereses persiguen un nuevo desmembramiento de la patria y la lucha.

Se sabe que la madurez cada día arropa el destino de nuestras reflexiones, el pueblo de Bolívar nuevamente se haya en la cresta de la historia. En el orden de las vicisitudes humanas no es siempre la mayoría de la masa física la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política (Simón Bolívar).

waldo.munizaga@corpomaracaibo.net


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Waldo Munizaga


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