Sacando cuentas

   

Francia. Hubo una época en la que acceder a muy altas responsabilidades exigía no pocos méritos, largos años de experiencia y una probidad tal que ni siquiera se mencionaba porque iba de sí.

Cuando la República se debilitaba y se perdía en arreglines y negociaciones de pasillo, aparecían los minúsculos, los canijos, los insignificantes.

Como ocurrió a fines de la III República (1870-1920) que murió otorgándole los plenos poderes a Philippe Pétain, como consecuencia de lo que De Gaulle llamó un régimen de partidos políticos sin consistencia cuya principal acción se concentraba en distribuirse cargos y regalías.

Justamente. De De Gaulle en adelante, ya en el marco de la V República, asistimos a una progresiva degradación de las cualidades del personal político que ha alcanzado su sima con Sarkozy, Hollande y el actual Emmanuel Macron.

Sarkozy terminó condenado por la Justicia y, a pesar de moults argucias legales, hizo un mes de prisión sin mencionar los años que estará obligado a llevar un brazalete electrónico controlado por la policía. En cuanto a Macron, Arnaud de Montebourg, –abogado, ex ministro de Economía–, de acaba de calificarlo como "el vendedor de Francia como piezas de repuesto" y agente de intereses financieros foráneos. ¡Apaga!

Macron, una de cuyas principales dificultades estriba en demostrar que posee alguna envergadura, y que no dejará de su paso por el Palacio del Eliseo sino des regrets, distribuye cargos y regalías en un intento de asegurarse alguna influencia futura.

Una de esas movidas hizo crujir los amortiguadores de la República incluso entre sus escasos partidarios: la nominación de Amélie de Montchalin, actual ministro de Cuentas Públicas como presidente de la Corte de Cuentas del Estado.

Amélie, de 41 años de edad, formación ligera y etérea experiencia desnutrida, pasaría a dirigir un organismo cuyos orígenes datan de Philippe-Auguste en el año 1194, y reúne un areópago de personalidades de arrugas, conocimientos y reputaciones consistentes.

La Corte de Cuentas es una jurisdicción financiera del orden administrativo, encargada de controlar la regularidad de las cuentas públicas, así como las del Estado, de los establecimientos públicos nacionales, de las empresas públicas, de la Seguridad Social y aún otros organismos.

Simple detalle: como ella es, en el gobierno actual, la encargada de preparar los Presupuestos, por arte de birlibirloque será la encargada de verificar la regularidad de tales Presupuestos. Amélie se controlará a sí misma y al presidente que la nombró. ¿No es bella la democracia?

Hace unos días, Amélie de Montchalin intervino en el Congreso para desmentir que los poderosos, los multimillonarios, en fin, los amigos del régimen, no pagan impuestos:

"No es verdad que decenas de miles de franceses afortunados no paguen ningún impuesto a la renta, no hay ningún documento en Bercy (ministerio de Finanzas) que lo demuestre".

Desafortunada coincidencia, la comisión de Finanzas del Senado estudiaba precisamente ese tema. Un día después, el senador Jean-François Husson, portavoz de la comisión, se rajó con un informe que dice que más de 13.000 millonarios, más de trece mil, ni uno menos, no pagan ni un kopek de impuesto a la renta.

Tú me dirás que es lógico visto que en su origen los impuestos los cobraban los nobles, y los pagaban sólo los pringaos, los hijos de nadie, el populacho, los productores de todo, el Tercer Estado. La Nobleza y el Clero –dios los guardaba– no pagaban ni uno, ni siquiera el copete del domingo.

Sé que a ti te gusta el café cargado... pero aquí se pasaron de rosca, mira ver:

"Los documentos transmitidos por el ministerio de Finanzas a la comisión de Finanzas del Senado revelan que 13.335 millonarios pagan un impuesto a la renta negativo o nulo".

¡¡Impuesto negativo quiere decir que el Estado les devuelve plata que nunca pagaron!!

Los comentarios no tardaron...

"La nominación de Amélie de Montchalin por Emmanuel Macron a la cabeza de la Corte de Cuentas ya era un escándalo democrático, poniendo en duda la independencia de la Corte de Cuentas y manchando su acción de graves sospechas de conflicto de interés, en un preocupante contexto de bloqueo de las instituciones independientes por Emmanuel Macron y sus amigos. La mentira de Amélie de Montchalin se agrega a ese escándalo."

Tú ya sabes... la gente es mala.

En todo caso una cosa explica la otra: la desigualdad de patrimonio entre franceses crece que es un gusto. El 10% de los hogares posee el 55% de la riqueza nacional. ¿Qué tal? El 1% más rico apaña el 25%, ¿no te da pena? Y, advierten los que saben, todo eso podría verse amplificado por una ola sin precedentes de transmisión de herencias en los próximos 15 años.

El 14 de julio de 1789... ¿te dice algo?

Las cifras indican que es como la estatua del general Baquedano: todo el mundo se la pasa por el forro.

Todo lo que precede no tiene otro objetivo que el de estimularte a sacar cuentas. La transmisión del mando, que se aproxima fatalmente, lleva a ciertos enteraíllos a montar un escándalo a propósito del déficit presupuestario del Estado, lo que consigue eliminar de la atención pública la escandalosa concentración de la riqueza en Chile.

Según el informe World Inequality Report de 2022, el 1% más rico de Chile concentra el 49,6% de la riqueza total del país, mientras que en Brasil controla el 48,9%, en México el 46,9% y en Estados Unidos el 34,9%.

¡Pobres millonarios yanquis! Tal parece, por su reacción, que Donald se dio cuenta de que Chile le da lecciones... Debiese saber que:

"En la historia más reciente, la brecha social se expandió en las décadas de 1970 y 1980 durante el régimen de Augusto Pinochet con la creación de un modelo económico con poca regulación que permitió el surgimiento de grandes fortunas familiares.

De acuerdo al economista Osvaldo Larrañaga, "La brecha de la desigualdad a lo largo de la historia de Chile aumentó con Pinochet a través de mecanismos como la privatización de las empresas públicas, que pasan a ser propiedad de un número pequeño de grupos económicos, la supresión y represión de los sindicatos y la conversión del Estado benefactor en uno de carácter residual"." (Fuente: El Desconcierto. 01.01.2025)

No queda sino recordar que Pinochet dejó el poder en 1990... hace 36 años, y que desde entonces se sucedieron en La Moneda diferentes benefactores de la Humanidad cuya lista se alarga como las sombras por la tarde. Hela aquí:

   

¿Qué le cambiaron al régimen y al modelo de Pinochet todos estas notabilidades?

Anda sacando cuentas....



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