Una de las piedras de tranca en los pueblos; siempre ha sido la diversidad en la formación para delinear conductas; si el objetivo no está claro, la desviación se manifiesta en el corto tiempo.
En la educación militar, las doctrinas tienen fundamentos para crear soldados que obedezcan la imposición; que por además está decirlo se hacen dominantes cuando se impone en la edad temprana, donde los jóvenes no han madurado lo suficiente para captar la conducta que les aporte obediencia a sus superiores, además se hace necesaria en la disciplina.
En la vida civil es distinto; el joven se forma con la independencia que incluye la libertad de escoger con criterio que impone la expensas de sus mayores y esa línea nfina en muchos casos va acompañada de vivencias que van marcando un camino distinto en cada individualidad y podría determinarse, como personalidad; independientemente, que en la juventud se pueda distorsionar con calificativos de buena o mala.
La libertad de pensamiento es distinta entre un militar y un civil; una se aprende con doctrinas y otra con ejemplos que van delineando conductas por distintos caminos; una para crear dogmas que a la larga podrían definirse como necesarias para la obediencia sin contraponerse a la orden (en su doctrina) la otra como aprendizaje para discernir sobre la formación de lo que para un ser significa ser o no ser; que se manifiesta en una búsqueda y pensamiento constante en lo que se va encontrando con la clasificación de las dudas.
Cuando la moda impone una doctrina sin profundizar las consecuencias; se corre el riesgo de estar adjetivando sobre conceptos manipulados y por consecuencias errados e influenciados por tendencias.
Solo el pensamiento crítico puede proponer la discusión y debate para determinar conductas sacadas de la dialéctica; una doctrina sin debate correspondiente, tiende a ser imposición, por lo tanto el individualismo se acepta por moda o poder, dejando de lado el fondo de propuesta.
Cuando se le pide a un pensador que no dude; se crea una limitacion, que se justifica en la milicia por la doctrina que se necesita para la obediencia; a el civil le crea la interrogante sobre que dudo y hay que tenerlo claro: de lo contrario, se establece como consigna de acompañamiento y no como una verdad analizada en busca del bien común.
Me atrevo a reafirmar como humanista, que PIFIAR si es traición; porque SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA