La "Guerra Federal" venezolana (1859-1863). Una manera de interpretarla

Para comprender las causas que desataron la Guerra Federal, es necesario caracterizar previamente al país, a fin de encontrar dentro de aquella aparente confusión, las contradicciones que motorizan la sociedad venezolana de esa época.

La sociedad venezolana viene transcurriendo en pugnas, un tanto "instintivas" entre los grupos dominantes, quienes no constituyen un bloque homogéneo.

Los comerciantes y el capital usurario tenían en sus manos a los propietarios de tierras mediante préstamos onerosos - recordemos la Ley del 10 de abril de 1834, en uno de cuyos artículos, se dispone que las partes contratantes, quedan en libertad de determinar las condiciones, lo que sin duda, deja al solicitante o necesitado de financiamiento, en manos del prestamista.

En dicha Ley, los dos primeros artículos, de un total de siete, establecen:

En el artículo primero que "puede pactarse libremente que, para hacer efectivo el pago de cualquier acreencia, se rematen los bienes del deudor, por la cantidad que se ofrezca por ellos el día y hora señalada para ña subasta…." Y el artículo 2 que, "….en todos los demás contratos, así como en el interés que en ellos se estipule, cualesquiera que sean también se ejecutará estrictamente la voluntad de los contratantes…."

Es obvio como, por esa disposición, los amos del capital, quedaban con la sartén por el mango y el derecho, muy mal disimulado, de imponer los intereses que les viniese en gana y luego para cobrarse la deuda, rematar los bienes puestos como garantía, "por la cantidad "que se ofrezca por ellos", lo que terminó en acelerar el proceso de concentración de propiedad de la tierra.

De manera que, comerciantes y el capital usurario, provocaron reacciones que se revertían en la naturaleza del Estado.

Los terratenientes no habían encontrado cómo evitar su ruina y la tierra cambia en buena medida de propietarios y los comerciantes y el capital usurario también terminan apropiándose de las tierras.

La escisión definitiva entre liberales y conservadores, es expresión de esta lucha. Pero a su vez, como resultado de las presiones del capital usurario sobre los propietarios, se producía la profundización de otra contradicción. Cuando el primero presionaba más, los segundos recostaban los efectos sobre las masas trabajadoras. Del mismo modo, las crisis constantes de los precios en el mercado internacional incidían directamente en agravar estas contradicciones y en motivar rebeliones políticas.

La sociedad venezolana se caracterizaba por un grupo dominante formado por el capital usurario y los grandes terratenientes, quienes cada día concentraban más la propiedad territorial. Del otro lado una multitud formada por pequeños propietarios sin capital, una legión de pobladores doblados en peones, arrendatarios, pisatarios, una burguesía (pequeña burguesía) urbana y una incipiente y débil masa de artesanos.

Tal como dice Federico Brito Figueroa, " Los cambios sociales ocurridos en Venezuela en la segunda mitad del siglo XIX no modificaron sus características de sociedad global pre capitalista y rural latifundista".

El movimiento de marzo de 1858 que derrocó al General Monagas, fue el resultado de una política económica desastrosa que aumentó la deuda pública, el déficit fiscal y de la promoción de reformas constitucionales sin fundamento. No había asomo de una alternativa para mejorar la situación en favor de ningún bando; como dice H. Malavé Mata, en "Formación del Antidesarrollo en Venezuela", "liberales y conser­vadores, igualmente afectados, se unieron en 1858 para dar forma a un movimiento destinado a derrocar la regencia personalista de los caudillos orientales".

Más, la "revolución de Marzo" apenas fue un golpe de cuartel que como dice Vallenilla Lanz, sólo puso énfasis en resolver el problema político relacionado con los Monagas.

Así pues, podemos afirmar que la primera causa de la Guerra Federal, está ubicada en las pugnas entre las propias clases dominantes y al mismo tiempo, en la estructura económica nacional, en virtud que la forma de propiedad de la tierra marginaba de los beneficios de la producción a amplias capas humanas.

El carácter de las relaciones de producción, condenando a los campesinos a vivir de ingresos sumamente insignificantes, por la ineficacia del aparato productivo, hace tomar fuerza a la idea de cambiar las relaciones, por una nueva forma de distribución.

Por eso la masa popular venezolana siente que la lucha en la que participará tiene que llegar hasta objetivos más importantes que el simple cambio político. Su programa de lucha será "la igualdad de clases" o la eliminación de la estructura económica afianzada en la explotación del trabajo humano.

Esas contradicciones no resueltas se revierten políticamente en el rápido rompimiento entre liberales y conservadores y como dice Mario Briceño Iragorry, bien "pronto comprendió la masa popular y los políticos efectivamente liberales que habían apoyado la coalición, que detrás del programa eufemístico de perdón y olvido de lo pasado, está la garra feroz de la taima­da oligarquía caraqueña...".

Como resultado de ese rompimiento, el 18 de junio de 1858, el gobierno expulsó del territorio nacional a hombres liberales como Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón, etc.

Recapitulando afirmamos que la no modificación de la estructura económica, el mantenimiento del latifundismo, las prerrogativas del capital usurario y el mantenimiento de relaciones semi serviles, contribuyeron al rompimiento entre conservadores y lo más avanzado del partido liberal. Un hecho económico y otro político, resultado el primero del segundo, definen un primer cuadro de causas de la Guerra Federal.

Es evidente, como sostiene Brito Figueroa, que los oprimidos por terratenientes y burguesía parasitaria, buscaban la transformación de la sociedad. Si dudamos de ello, recordemos lo que Zamora señalaba en sus proclamas:

"No habrá pobres ni ricos, ni esclavos, ni dueños, ni poderosos, ni desdeñados, sino hermanos que sin descender la frente se tratan vis a vis, de quién a quién".

Otro aspecto que conviene dilucidar es el relativo al problema ideológico.

Es obvio que las prédicas liberales que habían alimentado las revoluciones burguesas europeas, penetraron al territorio nacional; como dice José Gil Fortoul, "La teoría democrática honradamente propagada por apóstoles e ideólogos como Estanislao Rendón y Napoleón Sebastián Artega, se convirtió para la plebe inculta, todavía analfabeta, en una especie de espejismo donde seria realizada la igualación de las clases sociales, aun en merecimiento y honores".

Vallenilla Lanz duda que esas ideas hayan tenido mucho que ver en el despertar de las masas y señala que su lectu­ra de muchos diarios de la época no le ha descubierto la presen­cia de esas consignas, que él llamó demagógicas.

Objetivamente, las masas siguieron la idea de la Federación - igualdad, fraternidad -; y si bien es cierto que aquellas consignas habían sido resultado de sociedades que avanzaban hacia estructuras burguesas, fueron interpretadas y ajustadas a la realidad nacional.

La idea de igualdad debía y podía prender en una sociedad de grandes desigualdades, frustraciones y engaños.

Brito Figueroa, refiriéndose al programa de los revolucionarios y particularmente a las proclamas de Ezequiel Zamora, donde el concepto de igualdad parece conducir a la eliminación de clases, sostiene que parece más bien inspirado en principios ideológicos más revolucionarios que los de la democra­cia burguesa. En ese sentido afirma, "...en Venezuela si se hacían sentir las ideas del socialismo utópico.....".

Venezuela era una sociedad en la que apenas en 1854 ha sido abolida la esclavitud pero la realidad de nuestra economía, con un mercado de trabajo estrecho, hizo de los esclavos trabajadores serviles, obligados a seguir sirviendo a sus amos. A todo esto, habría que agregar el odio acumulado en las masas por la explotación y la discriminación de que eran víctimas los habitantes negros. Por eso ha dicho con justicia Arturo Uslar Pietri que la "Guerra Federal fue una especie de frenesí por destruir los estamentos de la sociedad y acabar con todo que significara justa o injusta jerarquía, desde la riqueza de los ricos y la propiedad de los propietarios, hasta el odio que los guerrilleros más salvajes proclamaban contra los blancos....".

En cuanto a las consecuencias, hagamos un análisis ligero:

a.- Los sectores populares vieron frustradas sus aspiraciones de introducir cambios en la estructura económica. El movimiento federal estaba compuesto, además de los sectores populares, por terratenientes endeudados, militares y otros grupos que poco se diferenciaban de quienes manejaban el poder antes del conflicto bélico.

Si bien las masas federales tenían planteados objetivos revolucionarios, en el sentido que aspiraban destruir el latifundismo e introducir modificaciones en la sociedad, en cambio los terratenientes endeudados y militares que lograron controlar el movimiento federal, no tenían sino el propósito de alcanzar el poder para enriquecerse y para satisfacción personal, como se demuestra desde el fin de la guerra con la firma del pacto de Coche, mediante el cual se comprometen las facciones en pugna a compartir el poder sobre la misma base latifundista.

La guerra federal al no modificar la estructura mantuvo la misma composición de clases de la sociedad venezolana, pero es evidente que las duras jornadas por la igualdad, dejaron como resultado la minimización en gran medida - no la desaparición - de los prejuicios raciales. Sirvió además para enseñar a las masas una alternativa posible para conquistar sus derechos y la justicia.

Para Carlos Irazábal, con la guerra federal el movimiento conservador quedó herido de muerte. La ideología de ese sector político era la preeminente, llena de prejuicios aristocráticos, étnicos, etc., "que impedía la democratización de las relaciones entre los hombres".



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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