Barbie y el juego trancado

La crítica a los productos de la industria cultural norteamericana es una tradición de los estudios culturales latinoamericanos, que se remonta a, por lo menos, la década de los setenta, cuando investigadores y pensadores de la talla de Ludovico Silva, Armando Mattelart, Luís Britto García, entre otros, realizaron aquellos análisis ideológicos clásicos de los superhéroes, las telenovelas y otras mercancías culturales. No creo que hayan perdido vigencia aquellos análisis. En todo caso, hay que actualizarlos, no sólo a la luz de las posibilidades de los nuevos medios, las redes sociales, sino también por la presencia e influencia de nuevos matices teóricos que se han aportado desde los clásicos trabajos de Adorno y Horkheimer ("Dialéctica de la Ilustración", donde estaba aquel capítulo inaugural sobre la "industria cultural"), Jesús Martín Barbero, Marcelino Bisbal y una larga lista de autores. Uno de esos nuevos enfoques teóricos es el feminismo.

Me parece que la película "Barbie", acompañada con todo el material POP que le acompaña, desde un relanzamiento de las conocidas muñecas, la moda del vestuario de un rosado pastel, los globos, las decoraciones de fiestas infantiles (y no tan infantiles), etc., merecen un comentario. Especialmente porque han circulado una crítica desde posiciones conservadoras, de la nueva derecha norteamericana y europea, que extrañamente ha sido asumida por algunos izquierdistas, que ni siquiera han visto el film, lo cual demuestra que, en todo caso, se trata de prejuicios no enjuiciados por la razón. Se ha corrido el bulo (o el "fake") que es una película que afecta a la población infantil (está calificada para mayores de 13 años), que divulga la llamada "ideología de género" (ya ha habido artículos de las amigas feministas que han aclarado ese infundio que laman así los neoconservadores) y que relega la figura masculina por un feminismo radical. Vamos por partes.

La impresión inicial que tuve al ver la película, fue que el guionista tiene una formación cinematográfica con referentes de algunos clásicos del cine de los últimos treinta años. Traigo a colación dos ejemplos. La primera secuencia del film en la cual las niñas de un lejano pasado, con un ambiente de desierto, juegan con sus viejas muñecas a las labores del hogar (cocinar, planchar, limpiar la casa) y de pronto aparece una Barbie que ocasiona un cambio de su comportamiento: de destrucción de las cocinitas, mesitas de planchar y sus juguetes, es una cita a la secuencia del comienzo de "2001, una odisea espacial" de Kubrick, donde unos simios, en un desierto muy antiguo, también cambian radicalmente de comportamiento, hasta ese momento de animales recolectores y vegetarianos, ante la presencia del monolito extraterrestre (la tesis de la película es que los ET son los responsables del surgimiento de la especie humana), para convertirse en agresivos seres cuasi humanos, capaces de blandir armas contundentes contra sus presas y sus enemigos de la misma especie. Otra cita: cuando la muñeca "rarita" le da a escoger a Barbie entre el zapato de tacón alto y unas sandalias de diario, nos hace recordar la escena análoga en "The Matrix", cuando el líder de los humanos rebeldes contra el sistema virtual que domina a la Humanidad, pone al héroe entre la cápsula rola (la realidad) o la azul (seguir en el programa de realidad virtual del sistema opresor).

Desde esa primera secuencia que comentamos, la voz narradora explica la significación de la "Barbie" según una especie de feminismo liberal clase media: con esa muñeca, las niñas se dan cuenta de que no solo les están destinadas las tareas de la casa: cuidar niños, cocinar, planchar la ropa, lavar y limpiar la casa; sino que también pueden ser profesionales y hasta dirigentes de empresas y políticas (aparte de embarazarse). En la segunda secuencia que describimos, Barbie rechaza la ilusión, la realidad virtual de "Barbieland" y escoge la realidad femenina, donde la mujer tiene que trabajar, estudiar, tiene celulitis, se deprime, etc. Al final de la película, culmina esa "realidad femenina": Barbie va a su primera cita con la ginecóloga.

La crítica neoconservadora mezcla todo y no entiende nada. Mezcla uno de los feminismos (hay varios), el liberal clase media, con una presunta "ideología de género", producto de su imaginación paranoica, y que confunde con las teorías acerca del género que lo que plantean, simplemente, es que los roles sociales que se le asignan a los hombres y las mujeres tienen su origen en las relaciones sociales de dominación. De hecho, Engels ya habló una vez, hace tiempo, de la división sexual del trabajo. No han leído, ni quieren leer esos neoconservadores, lo que se ha investigado y escrito acerca de la organización social del cuidado que instituye un trabajo no remunerado, sobreexplotado, funcional a la reproducción de las fuerzas de trabajo (0 sea, la clase trabajadora, varones y hembras) en el capitalismo y que este no reconoce porque le saca un gran provecho: el trabajo de cuidado de los niños, de la casa, los ancianos y los enfermos, la preparación de los alimentos, etc.; lo que se llama "la doble jornada de trabajo" de las mujeres. Esa organización social del cuidado, derivada de la división sexual del trabajo, forma parte de un sistema de dominación conocido como patriarcado. Este último, por cierto, es caricaturizado en la película, cuando Ken establece su versión, ciertamente infantil y "sifrina", más parecida al mundo que pintan los cantantes misóginos de reggaetón. Tal vez por eso saltan los neoconservadores. Se escandalizan porque hay un diálogo donde Barbie dice que la figura masculina es "superflua", y ciertamente: un macho que ni trabaja y se limita a explotar el trabajo de cuidados, es tan superfluo como lo fue la aristocracia para los ideólogos de la revolución francesa.

Es cierto que Barbie se relaciona con una "ideología de la belleza" (recuerdo la tesis doctoral de la profesora Zoila Amaya), que establece el patrón de belleza femenina en términos anglosajones y racistas; aparte de un conjunto de valores "sifrinos" atados al consumismo, más absurdo totalmente dada la pobreza en este país (y en el mundo). Eso ha creado una verdadera tortura psicológica, inducida ideológicamente, para muchas mujeres que no son rubias estilizadas. Pero eso tal vez los guionistas intentaron matizarlo con la coprotagonista de tipo latino, morena.

P:D: Hay unos factores, vinculados al parecer con el PSUV, que se oponen a la realización de las elecciones de la Universidad de Carabobo, porque el reglamento supuestamente no es suficientemente democrático. Al parecer, se va a atrancar el juego de nuevo en nuestras casas de estudio. Uno no puede dejar de pensar que hay una tendencia a impedir cualquier espacio autónomo, sin control de la maquinaria político-militar de la élite gobernante, que ya ha establecido sus acuerdos con la burguesía tradicional, luego de enriquecerse para construir su propia "burguesía revolucionaria". Es una nueva provocación. Ojalá que haya capacidad y eficacia política para saltar estos obstáculos a la voluntad ciudadana, en el proceso de redemocratización del país.



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Jesús Puerta


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