De la Administración Política del Poder, después de la catástrofe madurista

Después de la gran tragedia sufrida por el pueblo venezolano a consecuencia de la estafa política del gobierno madurista como producto de la desastrosa gestión pública neoliberal, luego del fracaso administrativo en el manejo político del poder; sería una contradicción inexcusable para quienes luchamos aspirando un cambio social en nuestro país.

Que el próximo gobierno emergente para la reconstrucción nacional continúe con el mismo esquema de improvisación pernicioso dejando en manos del oportunismo político y mediocre el destino del pueblo venezolano. La presente apreciación la hacemos desde una perspectiva autocrítica, habida cuenta de la discusión necesaria y permanente sobre los temas fundamentales que afectan al pueblo trabajador.

Según la tesis de Bernard Shaw, "el poder en si mismo no corrompe, pero si un inmaduro lo ejerce, éste echa a perder el poder", ésa opinión aunque sea de vieja data y provenga de un crítico que no deja lugar a dudas para la simplicidad interpretativa por su profundo contenido, sugiere una alerta máxima preventiva a tomar en cuenta para la salud administrativa del poder en nuestro país.

Que a nuestro entender debe ser con la ejecución de un riguroso y priorizado plan normativo y formativo de obligatoriedad absoluta que obliguen al nuevo funcionariado público ejercer con sentido común, eficacia política y calidad revolucionaria su responsabilidad de Estado en el proceso de reingeniería institucional del país, dónde prevalezca el ser humano como el centro de atención.

No puede ser de otra manera, ante el incontrolable desorden en el modo perverso y la ejecución de las políticas públicas sociales y económicas del madurismo depredador con una "gestión" donde el lugar común institucional es el picoteo generalizado de la corrupción, la mentira y el engaño, el tráfico de influencia y el recurrente irrespeto de funcionarios con mucha viveza criolla pero con enorme déficit de formación política.

Falta de compromiso ideológico con su clase social y la ausencia total de conciencia nacionalista, que no les permiten la comprensión del necesario proceso de transformación cultural del país y menos aún construir la revolución desde el desempeño del cargo con poder en el gobierno, por eso allí está a la vista de todos los resultados que demuestran a nivel nacional el empobrecimiento forzado de los trabajadores y los sectores populares como producto final, por el hacer de lo que le venga en ganas de muchos funcionarios sin la correcta orientación del viejo estado burgués.

Estamos conscientes de los retos y el desafío que implican para el nuevo gobierno progresista empezar a ejecutar cambios en un tiempo relativamente corto, porque quizás además de enfrentar al poderoso enemigo central de la clase (oligarquía), quizás también habrá que hacerlo con algunos factores e individualidades aliados resistentes a comprender el proceso real del cambio transformador, por lo que es de capital importancia adelantar el debate a lo interno al respecto de cómo?, con que instrumentos?.

Y con quiénes?, el nuevo gobierno emergente debe contar para gobernar a partir de una correcta Administración Política del Poder, como norte de una gestión de gobierno con realizaciones de utilidad pública para el desarrollo humano, sabiendo el nivel de complejidad de la presente coyuntura nacional asociada a factores transnacionales involucrados de la situación de crisis histórica por la que atraviesa nuestro país.

El comandante Chávez, con su iniciativa constitucional y otros pasos legales tuvo la extraordinaria buenas nuevas de establecer las bases mínimas para luego progresivamente enrumbar el país por el camino patriótico con la participación popular la correcta administración política del poder, no obstante sabemos que el intento de Chávez aunque bueno, fué limitado por un plan criminal del enemigo ideológico a lo interno de su propio gobierno que aunque sus criados buitres no le sacaron los ojos lo eliminaron por completo, y así detuvieron los avances de desarrollo humano alcanzado para retroceder a la actual barbarie del madurismo opresor condenado ahora a su propia autodestrucción orgánica y política, como recompensa a su traidora maldad.

Necesario es subrayar que no debemos ser tan ingenuos al pensar que desmontar el Estado burgués es cosa fácil y más aún cuando en la última década éste sé ha fortalecido a la orden de mezquinos intereses de factores de poder de la nueva burguesía antichavista, contrarevolucionaria y corrupta del gobierno neoliberal madurista y los jerarcas del psuv.

Promotores de un proceso intensivo de despolitización y descomposición moral ocurrido en todos los niveles de gobierno como el central, el regional y el municipal desde donde el nepotismo, el grupalismo mafioso y el amiguismo multicolor contranatura controlan los espacios del poder constituido y no permiten el desarrollo participativo del poder popular emergente.

El ejercicio político del poder en los últimos tiempos en muchos países del mundo y particularmente en Latinoamérica han sido una tragedia, donde los pueblos que son gobernados en nombre de la democrácia y aún cuando hayan sido influenciados por cualquier signo ideológico, su desarrollo humano sigue siendo un problema sin aparente solución, lo que continúa siendo una discusión pendiente que debemos abordar sin miedos ni prejuicios ahora, ya, para avanzar hasta encontrar fórmulas o mecanismos idóneos que garanticen saber de cómo ejercer la administración política del poder.-

Chávez, el chavismo revolucionario y los trabajadores son el verdadero camino!



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Aguedo Alcalá Machiz


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