El Ultimo Hombre a Caballo

Maisanta por las sabanas llaneras

Pedro Pérez Delgado es una referencia en la lucha antigomecista, estos caudillos de las sabanas enfrentaron al dictador con todo lo que tuvieron en sus manos; entre ellos el conocido como Maisanta; murieron en manos de los esbirros del Brujo de la Mulera, como conocían a Juan Vicente Gómez.

Pérez Delgado nació en un pueblo apartado de la sabana llamado Ospino en el estado Portuguesa, que para aquellos años de 1880, era la capital de un estado unificado y fuerte, de tres provincias muy importantes como lo eran Zamora; hoy Barinas; Portuguesa y Cojedes.

No debemos olvidar que la unificación de estas tres provincias las había reunido la Constitución de los Estados Unidos de Venezuela, desde 1881, por el gobierno de Guzmán Blanco.

Estas sabanas venezolanas eran las que producían guerrilleros a granel, revolucionarios en contra de los regímenes de Castro primeramente y luego de Gómez.

Pérez Delgado tuvo desde niño mucha influencia del Liberalismo, ya que su padre era de esa tendencia política y distribuía un pasquín llamado El Economista, que era causa de sus relaciones políticas y sociales en la corriente liberal, que era en esos tiempos casi considerada como ser izquierdistas.

Su padre Pedro Pérez Pérez tenía cierta reputación en Ospino por haber sido Coronel en la Guerra Federal.

El futuro Maisanta tuvo una educación avanzada para la época, ya que a los seis años fue a estudiar en Barquisimeto, egresando de la educación primaria y pudiendo cursar tres años de educación secundaria en Carora.

Pero su espíritu guerrero lo hace activarse, casi cuando cuenta con 18 años, en la insurrección del General José Manuel Hernández, mejor conocido como el Mocho.

Acompañaría en la rebelión uno de los caudillos rurales más famoso de las sabanas como lo era el General Alfredo Franco, quien sería su guía político.

Existe un relato que aunque no se tenga la certeza que ocurrió, entra en la leyenda del guerrillero llanero y es que cuando regresa a los 16 años, al tener que dejar los estudios, encuentra a su única hermana Petra embarazada de un Coronel y se vengó, emboscándolo y matándolo, por mandato de su madre que le exigió, que tomara represalias por el honor de la familia como se destinada en esos tiempos borrascosos en un país que se año de 1992 se había producido 150 acciones de guerra.

Pero lo que sí está claro es la participación de Pedro Pérez Delgado en lo que se conoció como "El Grito de Queipa" ; en una hacienda de Portuguesa en donde se alzaron los jefes del Partido Liberal Nacionalista, a no serle reconocido al "Mocho" Hernández su "supuesto" triunfo.

Maisanta tuvo una destacada influencia de dos hombres de libre pensamiento como lo fueron el Bachiller Elías Cordero y un italiano de apellido Murielo.

Por el italiano, Pérez Delgado, mata a un militar de nombre José Antonio Colmenares, quien asesino a su amigo para cobrarle que le había ganado en los gallos.

El Soldado del "Mocho" lo embosca y asesina, junto a sus guardaespaldas que eran tres negros altos conocidos como "Los Tuñecos", a punta de machetazos.

Con los dos mentores, Pérez Delgado, conocería lo que estaba ocurriendo en el mundo como lo era primeramente la Revolución Mexicana, enterándose de los dos de sus más importantes caudillos como lo fueron Emiliano Zapata y Pacho y después la Primera Guerra Mundial.

Maisanta tuvo varios oficios como lo fueron ayudante de un tren de carretas, caporal de la sabana, pesador y vendedor de carne en Sabaneta y Villa de Cura, logrando éxito como comerciante de carnes, posición holgada que le hace adquirir el Fundo de La Marqueseña, antigua propiedad del Marques de Boconó.

También su radio de acción se ampliaba al pasar la frontera, en el Arauca, cuando en su exilo realizó el oficio de Caporal de Hacienda y recolector de plumas de garzas, que estaban muy de moda para adornar los sobreros en Europa.

En la batalla de La Carmelera, donde muere "El Mocho" recibe el ascenso a Teniente de Caballería, integrando el Ejercito Irregular del Capitán Alfredo Franco, en donde recibió un machetazo en la cara.

A los 21 años participa en diferentes escaramuzas por las sabanas, destacándose por su valor en lugares de Apure, Portuguesa, Aragua, Guárico, Barinas y Arauca, hasta que se asienta en Sabaneta de Barinas acogiéndose a la amnistía de Cipriano Castro.

Allí es cuando se une a una dama de nombre Claudina Infante y tiene dos hijos varones, Pedro y Rafael Infante, dedicándose a trabajar la tierra, a pesar de la desconfianza con que lo veían los gobiernos tanto de Portuguesa y Barinas le conceden grado militar en el Ejército de Juan Vicente Gómez.

Se había apegado al armisticio que le consiguió su amigo el Coronel Juan José Briceño, Jefe de Guarnición Militar de Apure. Juan Vicente Gómez desconfiaba del llanero rebelde ya que en una carta dirigida a uno de sus subalternos le dice: "…no lo pierda de vista, mire que en cualquier momento le suelta la mordida como las culebras."

En el combate de Puerto Nutrias recibe los primeros laureles como militar y se le comenzó a llamar "General". Era conocido por sus cargas de machete que destrozaban al Ejército gomecista.

La Revolución contra Juan Vicente Gómez se produce y en ese año de 1914 se alzó su amigo Alfredo Franco por órdenes de Partido Nacionalista, después de varios combates en contra de las huestes del General gomecista León Jurado hasta que se acomodan en el Yopito, cerca de la frontera y resisten a las fuerzas del gobierno.

Son heridos los dos Generales rivales, Jurado y Franco, pero continúan acometiéndose hasta que los rebeldes en el barranco del Caño El Congrio, logran detener al gobierno y pueden los derrotados pasar la frontera.

Junto a su espaldero el "Mocho" Payara, aunque reconoce que la Revolución no la logra unificar nadie, tiene la firme intención de tumbar a Gómez.

En el vapor "Masparro" venía Pérez Delgado con 200 hombres y por el monte 500 jinetes llega a San Fernando y con repetidas cargas ataca al gobierno, pero a pesar de lo intensos de los ataques no puede con unas tropas que lo superan en armas y con la traición que recibe desde el Cuartel de San Fernando de oficiales que supuestamente estaban comprometidos con el ataque, pero no acudieron.

En el pueblo de Santa Catalina se reúne con el jefe liberal de más prestigio de la sabana como lo era Alejandro Ojeda. En El Picacho a la entrada de Puerto Nutrias atacan 300 jinetes rebeldes a los 600 hombres del gobierno.

Junto al Mocho Payara y sus hombres con una carga de machete por un lado, por otro el Coronel Ojeda con sus jinetes y él en el vapor "Masparro" atacan el puerto, con su grito:

¡Maisanta, pa´lante muchachos que son bastantes!

Al final terminan retirándose las tropas del gobierno, dejando las calles repletas de muertos, heridos y botines de guerra.

Los combates continúan en la ciudad de Nutrias, a solo 2 kilómetros, las fuerzas gomecistas resisten al gobierno hasta la dispersión total por los ataques de Ojeda que con su caballería embiste.

Esta victoria hace que el Gomecismo lo coloque en la lista de los condenados, posibles huésped de La Rotunda o del Castillo de Puerto Cabello.

Trata de levantar la gente en contra de Gómez y no le fue tan mal debido a la inseguridad que producía la guerra en Europa y el Gomecismo descuidada la situación interna del país.

Después de esta acción Pérez Delgado junto a 50 de sus hombres pasa a el poblado de El Viento, ese era un pueblo de largas calles y casas de techo de palmas blancas. Dividían a Venezuela de Colombia la fila de maporas que marcaban la raya por el medio de la calle real.

No tienen problemas con los colombianos, el carácter del llanero simpático y dicharachero lo hacen accesible a las personas.

Gómez no tardaría en enviarle un matón, un tal Colmenares, matón bragado a sueldo. Pérez Delgado lo espera, en el barranco del río.

De pronto ve venir una canoa por el Arauca, viene un hombre, es el mentado Colmenares. Al llegar a la orilla del muelle los dos hombres se aprecian, midiendo sus fuerzas, sacan los revólveres, pero Maisanta es más rápido.

Colmenares cae al río y desaparece su cadáver. A los poco días se alejan del sitio al tener noticias que quieren hacerlos presos.

Pérez Soto que era Gobernador de Apure encomienda a 90 hombres la captura del rebelde. Son comandados por Félix Antonio Delgado y Jesús Canelones, con la orden de pasar la frontera y buscar a Maisanta.

Un Coronel colombiano de apellido Lessman le da paso en la frontera y caen contra El Americano; como también es conocido; los matan un sobrino, pero este se venga tendiéndole una emboscada al colombiano.

En Arauca se dirigirá, pero al tiempo el gobierno colombiano por pedimento de Gómez detiene al llanero, pero poco tiempo pasaría en manos de las tropas colombianas, ya que se fuga con el Mocho Payara.

Pasa un tiempo viviendo en el Hato que tiene Alfredo Franco en Colombia, donde pasa un tiempo partiendo luego, otra vez para la guerra.

Se dirige al cuartel de Arévalo Cedeño con una carta que le entregó Franco que venía del Comité de Exilados de Nueva York que estaba firmado por el General Ortega Martínez y el Dr. Roberto Vargas.

Después de una larga travesía llega al campamento, en él se encuentran Carmelo París, Jefe Nacionalista, Emilio Arévalo, Marcial Azuaje; el famoso "Cuello de Pana"; Pedro Fuentes conocido como "Quijada de Plata".

En la carta que lleva Pérez Delgado trae las recomendaciones que todos los jefes se unieran a Arévalo y atacarán Rio Negro, donde se encuentra Tomás Funes.

A pesar de las explicaciones dadas por Cedeño de la necesidad de tomar el lugar por lo rico, tanto en armas, dinero y balata, Pérez Delgado se retira con un grupo de hombres después de haber tenido una agria discusión con Cedeño en donde están a punto de sacar sus armas.

Se mantiene por un tiempo viviendo con unos indios en la llanura, hasta que se aleja con rumbo hacía el hato Las Margaritas donde se encuentra con los jefes revolucionarios Doctores y Generales Carmelo Paris y Roberto Vargas.

Al llegar Arévalo Cedeño se preparan para atacar a Guadualito.

En una localidad de Guasdalito conocida como La Periquera en donde se produjo un cruento combate en el año de 1921 en donde tuvo una destacada participación Maisanta. Allí murieron muchos soldados del gobierno en una pelea que duró dos días y una noche.

Las fuerzas leales a Gómez piden rendirse pero con la condición de retirarse, después que les permitan enterrar a sus muertos y poner en buen resguardo a los heridos. Los rebeldes aceptan cometiendo el error ya poco después les anuncian que se acercan fuerzas gomecistas para socorrer a la guarnición.

El jefe de la plaza militar al ver que se acercaban fuerzas aliadas decide no entregar el cuartel y los insurgentes se retiran hacía Colombia.

Maisanta junto a veinte hombres recorre las sabanas de Apure, el General Febres Cordero le envía un recado para una entrevista, donde le concede garantías.

No lo detienen y le dan garantías para que viva en paz, Alfredo Franco fue el intermediario.

El Americano le promete que cumplirá la promesa de dedicarse al trabajo y no meterse en la política.

Pero la tranquilidad del llanero será por poco tiempo, el General Parra Pacheco, de más de ochenta años; invade y ataca a San Fernando.

Maisanta que se encontraba de labores en la sabana se entera al regresar de lo que ha acontecido, no tiene nada que ver con la intentona, pero Febres Cordero lo envía a buscar y lo llevan preso.

El Americano asegura que no tiene nada que ver con la invasión, pero explica si lo hubiese sabido no lo hubiera denunciado. Lo pasan a la cárcel de San Fernando, le colocan un par grillos de sesenta libras y al otro día llega el Mocho Payara ante la guarnición, entregándose para compartir la suerte de su jefe y amigo.

De San Fernando lo envían a Ciudad Bolívar, donde por pedimento de Pérez Soto no lo llevan de una vez a Puerto Cabello donde no se regresa con vida, primero lo llevan para que el dictador Gómez lo conozca en Maracay y luego lo conducen a Puerto Cabello por órdenes del andino, no valiendo el pedimento de Pérez Soto.

En ese lugar es fijado a unos grillos de 60 a 80 libras, donde se va resintiendo su salud año tras año.

Allí muere en el Castillo Libertador bajo la acción del vidrio molido casi cumpliendo los cincuenta años, llegando a su fin la vida del Ultimo Hombre a Caballo.



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José Rosario Araujo


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