Indicios del aumento de la pobreza

Cada vez que aparece y se profundiza una crisis económica aumentan una serie de hechos sociales como el aumento de las creencias mágico-religiosas; el incremento de la demanda ciudadana en los centros de juegos de envite y azar, agencias de loterías. A ello se debe agregar el hecho social relacionado con niños y personas de la tercera edad (distintas a los pordioseros, alcohólicos y desaliñados) pidiendo dinero en distintas capitales del país.

Tanto en el pasado, en la Cuarta República, como en el momento actual, la Quinta República, esos fenómenos sociales han sido y son notorios por cualquier observador acucioso de la realidad circundante, del entorno, cada vez que el país atraviesa por una crisis o recesión económica.

De nuevo esas manifestaciones sociales aparecen como síntomas del aumento y precariedad de la pobreza originada por los bajos salarios que perciben tanto los trabajadores de la ciudad y del campo, de la ciencia y la cultura, como los jubilados y pensionados del país.

Por supuesto, las causas de esos fenómenos sociales son varias y a saber podemos mencionar las principales: la caída en la producción de los barriles diarios de petróleo; el bloqueo económico y financiero impuesto por los EEUU de Norteamérica; la acción política del dólar paralelo con el objeto de pulverizar la moneda nacional, el bolívar; los bajos salarios, que por cierto a la hora de colgar este editorial en la redes sociales, el salario ha pasado de 130 dólares en marzo del 2022 a 7 dólares, como regalo de Reyes, debido a que el marcador del Banco Central de Venezuela tasó el dólar, hoy 06 de enero de 2023, en 18.39; y quinto, la corrupción.

Tales indicios conllevan a emitir en esta narrativa una serie de consideraciones sobre la pobreza iniciando el año 2023. En ese sentido, mientras el dólar paralelo continúe incidiendo en el incremento del dólar del BCV y este siga actuando como el marcador de los precios de los alimentos y servicios que demanda la población, la inflación no se detendrá, el salario de los trabajadores y los ingresos familiares irán en caída permanente y a devaluación del bolívar llegará al 100%.

A esa situación se debe agregar que inflación cerró el 31 de diciembre en 37,20 %, la inflación acumulada intermensual alcanzó a 305,7 0 % y como información importante tenemos que la CANASTA ALIMENTARIA CERRÓ EL AÑO 2022 EN 371 DÓLARES, con un dólar a 16.20 Bs, lo que significa un costo de 6010 Bolívares y un incremento con respecto al mes de noviembre del 50 %, según datos del Observatorio Venezolano de Finanza-OVF. Para adquirirla hoy se requieren 53 salarios mínimos

Cabe destacar, que de no tomarse medidas económicas efectivas en el primer semestre de 2023, como decretar un salario mínimo de 300 dólares indexado al dólar o al Petro, se podrían producir nubarrones y turbulencias sociales (manifestaciones, protestas) razonables, exigiendo un salario justo y una regulación radical a la "mano invisible del mercado" y de la inflación. ¿Cómo? Los asesores económicos del gobierno y el Ministerio respectivo tienen la palabra, de lo contrario renuncien.

En fin, si no se actúa con políticas económicas audaces los indicadores de la pobreza crítica y extrema no podrán ser reducidos y los bajos salarios seguirán mermando aún más, en el 2023, las condiciones de vida del 80 % de la población venezolana. Además, cualquier crecimiento en el PIB seguirá haciendo más ricos a los que más tienen, la burguesía, y más pobres a los trabajadores, a los pensionados, a los jubilados y a los desempleados, a los que viven de un salario miserable.



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Carlos Mezones


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