El capitalismo que nos mata y envilece con sus sueños…

  1. Venden sus pertenencias, abandonan sus lares, dejan atrás familiares o amigos (o se los llevan a empellones con el fulano Sueño entre ceja y ceja). Sí, venden motos, cachivaches, casas o ranchos por un puñado de dólares, y cogen hacia Colombia, y en el camino van dejando desgarros, lágrimas, sangre, tajos del alma, pero no importa, van en pos del fulano Sueño.

  2. Primero por trochas, luego carreteras, después el mar y el barro, luego cementerios, osamentas, ríos que crecen repentinamente que se llevan ancianos y niños, pero no importa… siguen en pos del Sueño americano. Es el Sueño que le quita todos los demás sueños y lo llevan entre ceja y ceja. No es a Dios ni al Salvador al que aman, sino al Sueño. Dios o el Señor son meros pretextos para encubrir el Sueño. Es el formidable Sueño el que les impulsa a resistir, a no vacilar, a mantenerse con ánimo firme en la travesía de tantos infiernos.

  3. Llega un momento en que la muerte se convierte en la propia transfiguración del Sueño: en una bagatela más, algo trivial y sencillo, hasta novelero y digno de diversión. La muerte es el fiambre más significativo de sus vidas. Es también parte del propio Sueño o el Sueño mismo. Y en todo instante la retratan, la filman, la comentan y se acercan a ella, para sentirla y coquetearle a sus anchas.

  4. Y en el camino hacia el Sueño se ve de todo: embarazadas que ríen, cojos que celebran, mochos que danzan, recién nacidos envueltos en sábanas de barro, paralíticos que se arrastran y gritan: "sé se puede", ancianos con el sol glorioso del Sueño al frente con el gran consuelo de sus almas.

  5. No van directamente en busca del conocimiento, llevan todos celulares de los buenos y caros, pero ni un solo libro. En la cabeza llevan ideas de "salvarse", de hacer lo que otros han hecho, lo que les anuncian el haber encontrado el paraíso en la tierra: dinero, autos y diversiones. Ellos saben que no podrán hacer estudios allá lejos en el Sueño, ellos saben ni les interesa prepararse profesionalmente porque no lo podrán ni ellos ni sus hijos. Lo saben o lo intuyen, o como insisto es lo de menos para ellos.

  6. SE VAN Y NO PIENSAN VOLVER porque en esencia consideran que lo nuestro no vale la pena y es una miasma. Prefieren el Sueño hecho a tener que construirlo o hacerlo. Es mucho más fácil. Fue una costumbre que nos inculcaron desde hace siglos: recibir las cosas hechas, no tener que hacerlas. Acostumbrados a vivir de meras importaciones. Por eso quieren llegar a un territorio o nación en el que supuestamente todo está hecho, y es dulce y seguro vivir, y principalmente se pueda comprar de todo, aunque sea a crédito y aunque se tenga que pagar con un trabajo esclavizante de vidas enteras.

  7. PIENSAN QUE NACIERON EN EL PAÍS EQUIVOCADO, y que como sea deben echar raíces en esa otra tierra extraña para ellos, pero plagada de Sueños, y también darse el lujo de restregárselo en la cara a los demás que se quedaron, y decirles: "Allá ustedes los jodidos que no se atrevieron a ser libres y a encontrar esta libertad que es poder tener todo lo que uno quiere". Piensan que al trasplantarse en ese Sueño mejorarán en lo humano.

  8. Así es: hemos estado viendo estupefactos, pelotones de latinoamericanos que cogen por las selvas del Darién en buscado del Dorado Sueño que está allá lejos, en el tupido billete de dólares que con sólo extender el brazo podrán alcanzarse: gozar en la maraña de los rascacielos y de las luces artificiales, incrustarse en las bellas limosinas, en el brillo rutilante de los casinos, de Disney, de Hollywood, de las supuestas diosas que queman.

  9. Y van dejando, pues, todo lo que un día fueron y tuvieron, el Sueño los irá borrando poco a poco.

  10. Hasta que al final llegan a ser lo que menos se imaginaron: piezas de un imperio que los tritura, engranajes de guerras y torbellinos de fuego, y desgarrantes fosas, desfiguración total de todo aquello que una vez fueron o quisieron ser. Fin…

 



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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