No queremos chatarra

La nacionalización de la CANTV:

El gobierno nacional avanza en el rescate de la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela. No se puede olvidar, sin embargo, que antes de su privatización la empresa fue convertida en un esperpento, para venderla a precio de "gallina flaca" en la década de 1990. El pueblo venezolano no aceptará que sus actuales propietarios la devuelvan en malas condiciones.

 

El pasado lunes 12 de febrero, el gobierno nacional dio un importante paso de avance en la nacionalización de la CANTV: representantes del Ejecutivo Nacional y del grupo estadounidense Verizon firmaron un memorándum de entendimiento por medio del cual la República acordó comprar el 28,51% de las acciones de la empresa telefónica, por un monto total de 572,2 millones de dólares.

Tal como lo declaró el ministro del Poder Popular para las Telecomunicaciones, Jesse Chacón, esta es una transacción favorable para la República. "Culminamos un proceso que derriba toda la serie de mentiras que fueron manejadas nacional e internacionalmente sobre la forma en que el gobierno venezolano actúa. Hemos comenzado la recuperación de la CANTV en un proceso transparente, de bajo costo para la nación, en un trabajo de negociación con Verizon", recalcó el ministro.

Pero es inevitable que la nacionalización de la CANTV obligue a rememorar el proceso contrario: la privatización de la compañía. La telefonía es un sector considerado estratégico para cualquier Estado; sólo basta recordar que de él dependen áreas como la transmisión de la data electoral y las telecomunicaciones. No obstante, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, que se estrenó con la revuelta popular del 27 de febrero de 1989, el equipo económico –como parte de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional- decidió vender la compañía a capitales privados. Esa venta, por supuesto, estuvo precedida por una campaña de desprestigio y desmoralización, y por el desmantelamiento paulatino de la CANTV. Las fallas en el servicio estaban a la orden del día; era usual tener que esperar varios minutos al descolgar el auricular para obtener tono. También era usual mostrar a la compañía como un elefante blanco del cual el Estado debía desembarazarse. Prácticamente se llevó a la empresa a un caos tal, que la privatización se presentó como el mejor destino posible.

Honrar las deudas

La privatización, sin embargo, no solucionó los males de la comunicación nacional. La promesa de que todos los pueblos del país gozarían de servicio telefónico nunca se cumplió. Los teléfonos públicos, acosados por la desidia de la empresa y por la competencia de los prestadores ambulantes del servicio, se convirtieron en una especie en extinción. Se dice que las encuestadoras "no suben cerro", pero ciertamente la CANTV tampoco lo hizo. Por eso, no es de extrañar la proliferación de teléfonos celulares entre la población con menos recursos.

La compañía se había convertido en una mampara de otra cosa, según lo han denunciado trabajadores y dirigentes políticos. El propio Presidente Chávez denunció que él había sido espiado por la CANTV antes de ocupar la jefatura del Estado. A propósito del referéndum presidencial del 15 de agosto de 2004 y de las elecciones presidenciales del 3 de diciembre de 2006, muchas voces advirtieron que la empresa podía interferir en la data electoral para alterar el previsible triunfo de Chávez.

Lo cierto es que ahora nos encontramos en el momento del rescate de la empresa. Respaldamos que la nacionalización se lleve a cabo en el clima de mayor cordialidad posible, pero no podemos aceptar que al Estado le sea devuelta una CANTV convertida en chatarra y con problemas de inversión; mucho menos, que sea el Estado el que deba pagar las deudas con jubiladas, jubilados, pensionadas y pensionados que la compañía se ha negado a pagar durante muchos años, incluso a pesar de existir una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia ordenándole cumplir sus obligaciones.

Como usuarias y usuarios del servicio, y como militantes revolucionarios, también proponemos que la actuación de los responsables de la privatización de la compañía sea revisada, y de considerarse pertinente, que sean juzgados. Ya basta de impunidad.

frente_antifascista_venezuela@yahoo.es



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