El ridículo Nuevo Orden



Me hace gracia el infantilismo mezclado con lavado de cerebro que encierra el asunto…

Me refiero a todo eso que forma parte estrecha de la ceremonia de la modernidad, a todos esos “Acepto” que necesariamente hemos de cliquear si queremos seguir usando la aplicación o el sistema operativo. Formulismos de naturaleza jurídica y falsamente contractual salvo la de los contratos de adhesión, que contienen a veces páginas que no leemos, ni falta que hace, que aluden a condiciones y a cambios de acuerdos que no lo son, pues estamos todos sometidos al mismo circo que envuelve al mundo de la comunicación, cada vez más forzoso e inseparable de nuestras vidas. Aplicaciones de todas clases. Unas prescindibles, pero muchas otras no. Como las de los Bancos...

Me veo, nos veo ridículos “firmando” con el “acepto” páginas y más páginas, consintiéndolo todo sin haber leído una batería de condiciones y de falsas protecciones redactadas por juristas pagados para contribuir a la ceremonia de la confusión y del sometimiento. Pues estamos todos metidos en un carrusel absurdo de absurdos derechos y de una protección inexistente, porque es notorio que el mundo entero, el de sus dueños, nos tiene localizados en cualquier momento. Quizá lo peor de toda esta ridiculez es que va cosida al entorpecimiento de la vida cotidiana para tanta gente mayor que no sabe a quién recurrir y llegará un momento que se dejará ir, que se dejará morir, impotente ante tantos obstáculos, tantos embrollos y tanta gilipollez…

1 Agosto 2021


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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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