El enemigo común y la apocalipsis

El enemigo común actualmente no es el capitalismo, comunismo o socialismo, es el COVIT-19, pues afecta a todos por igual. Debemos unirnos para combatirlo; así lo han recomendado muchas organizaciones mundiales como las Naciones Unidos (ONU) y altas personalidades como el Papa, para mencionar algunas.

Muchos religiosos, personas y creyentes católicos dicen que es una situación apocalíptica.

La Apocalipsis es un libro bíblico que ha sido sometido a gran cantidad de interpretaciones, investigaciones y estudios para tratar de desentrañar su sentido.

Preteristas, Idealistas, Futuristas, Historicistas, según la cual el Apocalipsis es la culminación del plan de Dios, expuesto en la Biblia de principio a fin.

El libro del Apocalipsis es atribuido al Apóstol San Juan, quien lo escribió durante su destierro en la isla Patmos, en el mar Egeo.

El Apocalipsis es un libro de carácter profético donde se encuentra una serie de revelaciones referentes al fin del mundo. En este sentido, es un texto rico en símbolos, que describe eventos y acontecimientos que, en un sentido cristiano, vienen a desembocar en el final del tiempo.

Todos se orientan hacia el fin del mundo.

Nostradamus, uno de los más famosos profetas del mundo en los últimos 500 años predice el fin del mundo mediante una situación de guerras entre países.

La verdad es que están ocurriendo acontecimientos que nos llevan a la reflexión.

Una terrible pandemia que luce imparable y que se agudiza cada día más por sus mutaciones; lleva a las personas a los confinamientos, a las separaciones y distanciamientos entre familias, el no poder trabajar, no poder realizar eventos de cualquier indole: políticos, religiosos, sociales etc. La muerte de familiares, amigos y seres queridos.

Por los medios de comunicación, vemos y oímos a personas pidiendo ayuda humanitaria, medicinas, alimentos y otras cosas más. Nos sentimos impotentes de no poder cumplir con tales peticiones, no tenemos los recursos disponibles para ello.

Hemos visto morir millonarios, médicos, dueños de laboratorios, farmacias que no pudieron sobrevivir a tan terrible virus. Los pueblos están sufriendo.

Esto ocurre en todos los países, no solo en Venezuela. Pero vemos a personas y gobiernos criminales que se valen del sufrimiento del pueblo para sus fines políticos.

Les recordamos que donde tengan sus riquezas, tendrán también su corazón. Las riquezas verdaderas son las que no se acaban y hacen al hombre feliz para siempre. No son las de este mundo, como el dinero, los bienes. Son las obras buenas (como compartir, auxiliar) las oraciones, las penas. el trabajo, el cumplimiento del deber.

El mundo está convulsionado: protestas, manifestaciones, guerras civiles, dictaduras sangrientas. Países poderosos que luchan por mercados de productos, por apoderarse de las riquezas de otros, sobre todo de los más débiles.

Esto aunado a los cambios climáticos y fenómenos naturales que no tienen explicación científica.

Claro en muchos de estos fenómenos está presente la mano del hombre que no respeta la naturaleza, entre ellas la ruptura de la capa de ozono por la contaminación ambiental.

Le damos nuestro más sentido pésame a familiares y amigos que han perdido a sus seres queridos en la batalla por la vida.

Paz a sus almas.

Cuídense y cumplan las normas de bioseguridad, usando el tapaboca, el distanciamiento, el lavado de las manos constantemente y no salir de sus casas sino en caso de emergencia.



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Raúl Ramirez

Abogado, profesor y escritor. Ex-guerrillero.

 rauljoseramirez@hotmail.com

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