El Gobierno y la Oposición: la Fetichización del Poder

La búsqueda de salida a la crisis del deterioro de la dirección política del Estado venezolano tanto de las élites opositoras como de las gobierneras supone un alto grado de creatividad que trascienda el ejercicio del poder político entendido como la conducción de una élite que antepone sus interese particulares por encima de la colectividad plena, el pueblo. El ejercicio de la práctica política desde esta desviada óptica lo que ha hecho es un burdo ejercicio burocrático de la administración. Este tipo de conducción no produce liberación; antes por el contrario, lo que reproduce es la dominación.

En ese orden de ideas lo que reclama la sociedad venezolana, no es un mero enfoque económico de nuevo tipo. Esto en realidad es una arista de la problemática sistémica del país. De allí que, urge una reinvención de carácter ético, teórico y práctico que oriente la ruta a seguir que permita llevar a feliz término un nuevo tipo de relacionamiento entre los que se les da la potestad para la conducción del país y de quienes, donde reside realmente el poder, les delegan ese ejercicio.

Estamos hablando del principio de MANDAR OBEDECIENDO. De allí que la construcción de un NUEVO BLOQUE DE PODER CONTRAHEGEMÓNICO debe convocar a la conjunción de todas las fuerzas organizadas o no, que se deslindan del nepotismo, de la corrupción, de la ineficiencia, del entreguismo a intereses transnacionales sea del tinte que fuesen, que interponga los intereses colectivos por encima de las parcialidades políticas, ideológicas, religiosas y/o económicas.

Las élites políticas dominantes tanto de las oposición como las del gobierno han caído en lo que Enrique Dussel (2006) denomina fetichismo del poder. Desde esta perspectiva, se produce la corrupción originaria del poder. Esto ocurre cuando aquellas personas a las cuales el pueblo les han otorgado el ejercicio de una función pública, pretende arrogarse para sí o para la institución, donde son funcionarios, como la sede o la fuente del poder político originario. Estas desviaciones están presente en el presidente electo, en el presidente usurpador, en los diputados, en los gobernadores, en los policías, en los militares, en las gobernaciones, en las asambleas legislativas, en la Asamblea Nacional. Son desviaciones tanto desde la subjetividad como desde la institucionalidad. Por todo ello, cuando un gobierno y una oposición pretenden ejercer el poder a partir de sus autorreferentes subjetivos o institucionales como autoridad, ese poder se ha corrompido, se ha fetichizado.

Decimos que el ejercicio del poder así establecido se ha corrompido porque, siguiendo a Dussel, toda institución o todo ejercicio de la función pública "tiene como referencia primera y última el poder de la comunidad política o del pueblo en sentido estricto"pág.9. Cuando se aísla, cuando no se refiere, cuando se corta la relación del ejercicio del poder delegado con su fuente originaria, con el pueblo, estamos en presencia de la fetichización del poder, de su corrupción. Por eso cuando el gobierno secuestra todas las instancias del Poder Popular como por ejemplo los Consejos Comunales, las Comunas, las Empresas de Producción Social, está haciendo un ejercicio corrupto del poder. Cuando Nico convoca a un Congreso del Poder Popular, o uno de trabajadores para que finalmente hagan coro: LO QUE DIGA NICOLÁS. Están haciendo un ejercicio corrupto del poder delegado por el pueblo y respondiendo a sus propios intereses partidista, particulares, económicos que no son los intereses de la comunidad plena.

La tarea para superar este enfoque desviado del ejercicio de la política pasa por algunas tareas concretas:

  1. Rescatar el ejercicio de la idea de MANDAR OBEDECIENDO. Para esto se hace necesario reivindicar el ejercicio de la política como un campo de poder que va más allá de las apetencias personales de un funcionario público llámese Presidente de la República, Gobernador, Diputado, Policía, Militar o de una parcialidad partidista, o religiosa, o económica. Es rescatar la esencia de una verdadera democracia participativa y protagónica, hoy día en Venezuela estamos muy alejado de esto; funciona sí, un autoritarismo pranático de la lado y lado.
  1. Propiciar espacios del ejercicio del poder político más allá de las instituciones del estado burgués, sin deja de disputar estas, en donde la comunidad organizada logre propiciar salidas a problemas inmediatos a través de sus poderes creadores sin quedarse en el localismo; en otras palabras ir consolidando ZONAS DE LIBERACIÓN.
  1. Tejer redes de colaboración de apoyo muto tanto en lo práctico como en lo teórico que permitan acumular músculo par anteponerse de manera contrahegemónica a esa fetichización del poder.
  1. Estructurar una DIRECCIÓN COLECTIVA HETERÁRQUICA DE RETAGUARDIA que acompañe, oriente, sufra, practique, sienta, haga, viva, junto a la comunidad plena, el pueblo, para su liberación y se deslinde de la comunidad autoritaria y dominadora de las élites opositoras y gobierneras.
  1. Activar planes de acción que sean el producto de discusiones asamblearias y no de "machetólogos". Se trata de la confluencia de dirigentes locales, regionales, de intelectuales, con las bases.

REFERENCIA

20 Tesis de política - Enrique Dussel (2006)



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Isidro Camacho

Isidro Osvalinoc Camacho Manzano Docente Universitario, Profesor a dedicación exclusiva UNELLEZ-VPDS Barinas.

 osvalinoc@gmail.com

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