La Guaratara

Grafiti en la Iglesia

Con las candidaturas definidas en el Gran Polo Patriótico y la oposición democrática - o por lo menos con esa tendencia electoral en estos momentos - llama la atención que, dentro de la izquierda, haya aparecido un brote medio fascista y medio misógino dedicado a atacar, vilipendiar y satanizar al Chavismo desde sus filas, como si todo el lastre de la ultra derecha se hubiera mudado a pequeñas células rojizas que olvidaron quiénes nos robaron Citgo y Monómeros, el oro y las reservas, los activos y las embajadas. Estas células cargadas de odio, se dedican, como cíclopes, a desacreditar el PSUV en su propia casa. En el llano andan desatados y furibundos los operadores de un ex vicepresidente y un ex alcalde; se empeñan en imponer sus discursos inquisidores contra la dirigencia revolucionaria; desde Maduro hasta cada uno de los candidatos son expuestos a ataques ofensivos, lascivos y destructivos, al tiempo que promueven las candidaturas de alternativas de la izquierda. No tienen respeto por la dignidad femenina y, ante cualquier llamado de atención, chapean con que "están a punto de dirigir Conatel" o de "comenzar a poner bombas, como lo hacían en Mérida".

Seguramente no es una línea oficial de las alternativas revolucionarias, como seguramente Larisa Costas tampoco compartirá esa campaña destructiva, divisionista, misógina y llena de odio contra la militancia Chavista. Más bien parece una rancia operación de los "EX" que aspiran pescar en río revuelto y enseñorearse sobre ruinas y cenizas que jamás verán, porque -a treinta días de este perverso ensayo- luce como si hubieran pintado el "666" en una iglesia; nadie en la feligresía duda de su fe, ni de sus pastores, por muchos pecados que tengan: en los grupos donde todavía les dan cabida, la inmensa mayoría responde publicando coloridos, llamativos y optimistas stickers con los ojos de Chávez y la tarjeta victoriosa del PSUV y nadie se apresura a excluirlos, no por temor a sus amenazas cambureras o terroristas, sino para seguir la fiesta en paz y derrotar estas sectas con trabajo, debate y disciplina que es lo que demanda esta compleja coyuntura en la cual un imperio poderoso y genocida pretende asfixiarnos, sin considerar siquiera que estamos sufriendo una pandemia.

Seguramente habrá candidatos en las propuestas del GPP que no le gusten a todos, pero hay alternativas y hay una Patria que defender. Lo que no se justifica es que estos líderes sectarios usen sus cuantiosos recursos, su séquito de asesores cada vez que hacen un encuentro popular, sus enormes logísticas y sus operadores furibundos para destruir el PSUV, porque eso es trabajo del enemigo, no de los revolucionarios. De hecho en las guarimbas nunca lo lograron y ahora este odio reaparece en las mismas filas de la izquierda, no por ganar un curul a la AN, lo cual es justa aspiración de todo político, no; esa tendencia estaría contemplando socavar el piso político de un Gobierno que se ha parado firme ante el peor enemigo que se cierne contra la humanidad: un imperio capaz de bloquear el acceso de Venezuela a sus finanzas, a la energía, medicinas, alimentos, de violar todos los acuerdos internacionales, los Derechos Humanos, Económicos y Soberanos de los Pueblos. Espero que no suene como una necedad recordarle a todas las izquierdas, alternativas, sectores y liderazgos que el enemigo es uno solo, es poderoso, se ha embolsillado nuestros recursos y sólo espera, acechante, como fiera rapaz, que nos dividamos, nos dispersemos y dejemos de luchar, algo que el Partido y el Gobierno Bolivariano nunca han dejado de hacer, como una robusta maquinaria político electoral, organizada, disciplinada e invencible.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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