Una yunta celestial: Aliana y Luis Homez

Jamás me pasó por mente tener que hacerle frente a tan penoso tránsito existencial. Es como un zarpazo intermitente que va y viene, artero, desgarrador, sorpresivo y doloroso que llega hasta los más profundos instintos del alma. Nunca imagine que al recordar los 30 años del fallecimiento de Luis Homez (28-8-1990), también merodearan en mi memoria los seis meses y 5 días de la partida al más allá de mi hija ALIANA (23-02-2020).

Preguntarán por qué relaciono ambos decesos y que tiene que ver ALIANA con Luis Homez. !Mucho!, como podrá captar el lector de este luctuoso recordatorio mutuo. Conocí a Homez a comienzos de 1974, recién finalizadas las elecciones presidenciales del 73. Fue en el desarrollo de una pequeña reunión en algún lugar de Maracaibo, convocada para analizar los resultados de aquellos comicios y la forma como debíamos insertarnos en la lucha política y social a futuro.

El transcurso del tiempo tan temerario con la memoria, me impide ubicar con exactitud el sitio de este memorable encuentro, pero si logro identificar a los participantes en esta cita: José Enrique Molina Vega, Julio Portillo, Luis Homez y quien escribe.

Desde esa inicial tertulia hasta el día de su muerte, fuimos grandes amigos, relación que con el deshojé de los almanaques, terminó solidificándose en sincera hermandad. Y cuando hablo de familiaridad, no es retórica.

Al nacer ALIANA, mi única hija en 1981, Luis nos llevó a donde su padrino, el Dr. Máximo Arteaga Pérez, eminente médico pediatra, quien se encargó de practicarle todas sus vacunas y controles de su tierna edad. Arteaga Pérez, nunca nos cobró un centavo por sus consultas médicas. Durante las vacaciones escolares del 84, Luis y su esposa Lucrecia visitaron la población de Caja Seca. Rememoro que fuimos al río "playa grande". Aquí Luis atravesó sus heladas aguas cristalinas, con ALIANA sobre sus hombros jugando a "caballito". Perdí la cuenta de las veces que le dimos la vuelta al Zulia en giras organizativas del MAS, en ocasiones en su camioneta "alfonsina" o en mi carro Dodge Dar 77. En una oportunidad encontrándonos en Santa Bárbara, debió regresar urgentemente por avión, cuando se adelantó precipitadamente el nacimiento de su segundo hijo Juan Carlos Homez.

Cuando enfermó y ya bastante disminuido en sus condiciones físicas, antes de ir a los EEUU para exámenes médicos, fue con Lucrecia a nuestro apartamento para llevarle a ALIANA un regalo con motivo de su cumpleaños, el 6 de diciembre del 89, tres días después de las primeras elecciones de gobernador, cuyo triunfo le fue arrebatado fraudulentamente.

Inolvidable sus palabras balbuceantes aquella noche, hace 31 años. Creo no equivocarme en afirmar que esta visita amistosa, haya sido su último compromiso social fuera de su casa en Maracaibo. A pesar de que representamos una de las regiones más importante de Venezuela (demográfica, académica y económicamente), nunca un nativo de estos lares ha podido llegar al cargo de Presidente de la República desde que existimos como nación independiente.

Frente a este rezago por el control del poder, sólo nos queda el consuelo de la participación protagónica del prócer de la independencia, General Rafael Urdaneta, último Presidente de la Gran Colombia, desde el 4 de septiembre de 1830 al 2 de mayo de 1831. Ninguno de los zulianos aspirantes (Jesús Ángel Paz Galarraga, Oswaldo Álvarez Paz y Manuel Rosales) han tenido éxito. Lo más que se ha podido aproximar un paisano a tan relevante cargo, por lo menos interinamente fue el Dr Nectario Andrade Labarca, al ser juramentado por 10 días, el 3-2-1973.

Con la repentina muerte de Luis, perdimos la oportunidad de ORO para romper con esa mala racha. De no haber sido por la enfermedad, al ejercer el cargo de gobernador que con todo y el abrupto padecimiento, ganó gallardamente, Homez estaba predestinado para llegar a la Presidencia de la República, sin ningún tipo de inconveniente. Reunía todas las condiciones para alcanzar esa meta, y lo que es más importante, ser reconocido como tal por la mayoría de los sectores sociales y políticos, y por tanto lograr mantenerse como Jefe de Estado.

Como coordinador de su oficina parlamentaria puedo asegurar que era el primero en recibir la información de las misiones diplomáticas que venían al Zulia y el mismo era el que terminaba preparando el programa de los diplomáticos.

A pesar de que Luis presidió en USA, un movimiento de estudiantes contra la guerra de Vietnam y cuestionó a fondo las políticas dominantes del coloso del Norte, con el Vice-Cónsul en Maracaibo, Michael Malinowski mantuvo excelentes vínculos personales. En julio de 1989, seis meses antes de la elección regional, recibió invitación de la Embajada de USA para viajar a ese país con todos los gastos pagos, oferta que rechazó en una demostración de su recia personalidad, nada fácil de envolver con prebendas y halagos ostentosos.

Tenía Homez total ascendencia sobre el liderazgo civil emergente, que con frecuencia lo consultaban para las decisiones más trascendentales. Se impuso y era respetado en el sector castrense por su densa formación académica, su honradez, popularidad, y valentía para encarar los problemas sociales.

Difícilmente a Homez le habría ocurrido lo sucedido con Andrés Velásquez, a quien supuestamente cúpulas políticas, empresariales y militares se prestaron para desconocer su triunfo en las elecciones del 93. De haber continuado Luis con vida entre nosotros, no tengo la menor duda del surgimiento del "homezismo" como factor aglutinante entre venezolanos, así como existen en la izquierda tendencias guevarista, allendistas, zapatistas, gaitanistas o peronistas.

Habiéndose cumplido el lapso de tiempo establecido en la ley, ha llegado la hora de iniciar el trámite administrativo para qué los restos de Homez, sean trasladados al Panteón Regional, sagrado recinto de la zulianidad como genuino reconocimiento al hijo que sentó cátedra de decencia en su comportamiento personal y como figura pública.

De acuerdo con la norma legal, un grupo de parlamentarios regionales, una asociación sin fines de lucro debidamente registrada, o 0,5 % de los electores inscritos, pueden hacer la solicitud al Consejo Legislativo. En momentos cuando la quiebra de los valores morales resulta apabullante, es imperativo reivindicar el ejemplo que nos dejó. Su conducta debe ser la guía para quienes dirigen los destinos de la patria, si quieren ganarse nuevamente el cariño y el reconocimiento del pueblo, hoy tan desencantando.

Igual que Luis, ALIANA era políglota (hablaba perfectamente 7 idiomas), fue profesora de Yoga, pintaba, cantaba y escribía. Pocos días antes de morir en Holanda (Swanenburg 5, 7608 RW, Almelo, The Netherlands), terminó un texto de lectura infantil titulado "Imeru & The Space Cadets", dedicado a su hija de tres años Olivia Imeru Felicidad. Imeru es la frase que utilizan los indígenas para identificar el "Salto Ángel" en el Amazonas.

En la comunidad del poblado de Almedo, el conmovedor funeral de ALIANA, fue motivo de comentarios en la prensa escrita. Asistieron más de 400 personas. En su honor, por haber sido una joven hiperactiva y con sensibilidad social, una calle de acceso a una área de artesanos y galerías, le fue colocado el nombre epónimo de ALIANA ALMAO. Como discípulo de Luis, he procurado seguir al pie de la letra sus ejecutorias. Ahora con la ausencia física de ALIANA, invoco esta Yunta Celestial, para que desde el más allá, me trasmitan ánimo y energía para seguir luchando por un mundo mejor, más fraterno y solidario, menos individualista y egoísta.

 

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* Alirio Almao, Abogado Memorialista. Twitter @AlirioAlmao. Correo: alirioalmao@hotmail.com



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Alirio Almao

Abogado Memorialista.

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