El glorioso Partido Comunista de Venezuela

"De acuerdo con el PCV, no está planteada la lucha por el socialismo en la actual etapa, sino la creación de un "Frente Amplio", "con el liderazgo del Presidente Chávez, como instrumento político imprescindible en el momento actual para seguir avanzando hacia la liberación nacional". Dicha "liberación nacional", se circunscribe a tareas "democráticas , independencias " y "anti-imperialistas", dentro del marco capitalista. La etapa de "liberación nacional" puede durar entre 30 y 40 años."

"Es el pensamiento bolivariano al que debemos volver los ojos los marxistas de América atina, si realmente queremos afianzar nuestro pensamiento en lo más legítimo de nuestras tradiciones de lucha". Héctor Mujica

El Partido Comunista, y el de Venezuela en particular, no está fuera de época. Y, de estar fuera de esta época, estaría hacia el futuro, no hacia el pasado. Los comunistas somos la sal de la vida, del mundo. Creo que somos los únicos partidos en el mundo que quedan en razón de los principios y no en razón del pragmatismo cursi de llegar al poder, Esto vale para todos los partidos comunistas, incluyendo a aquellos que tienen actitudes, conductas, posiciones, controversias ideológicas con respecto a lo que podríamos denominar el viejo tronco marxista-leninista.

–¿El PCV no tiene esa controversia?

–En el PCV siempre han habido discusiones. Si algo ha caracterizado al partido desde el 5 de marzo de 1941, desde el mismo momento en que se funda en Venezuela, es el ser un partido muy vivo en su debate interno, debates que han degenerado en abiertas escisiones. El debate interno con lo que, hoy en día, es el MAS fue un debate que se prolongó durante dos años…

–¿No cree que, en apenas 10 años que tiene de fundado el MAS, ha logrado calar más en la opinión pública que lo que ha logrado en 50 años el PCV? En esa Época

–¿Y tú crees que el MAS es posible, y crees que ha sido posible el régimen democrático representativo?, crees que fue posible el 23 de enero del 58, crees que es posible la existencia de la pluralidad de partidos en el país y la pluralidad de discusión, sin la existencia del Partido Comunista? Nosotros somos un partido que, por encima de los votos, ponemos los principios. Si, para conseguir votos, tenemos que ceder en lo que para nosotros son los principios fundamentales, dejaremos de ser comunistas…

–¿Y eso es lo que ha hecho el MAS?

–Perdón, el MAS es otra cosa. No tiene nada que ver con el PCV. El MAS es un partido socialista. No digo que eso es lo que haya hecho el MAS; digo que nosotros, los comunistas, no estamos dispuestos a ceder en nuestros principios porque creemos en ellos. Allá los compañeros del MAS que no creyeron más en los principios que antes defendieron. Ese es otro problema. Por lo demás, es una controversia que no tiene porqué afectar el proceso unitario de la izquierda; por cuanto, en 1981, lo que estamos tratando de hacer es aglutinar a las fuerzas de la izquierda para que se conviertan en una verdadera alternativa ante el fracaso de AD y Copei.

La historia, lo lleva a tener una visión muy particular del proceso independentista de América. Para él Héctor Mujica, la independencia de nuestra América significó sólo la liberación para las clases poseedoras y dominantes; mientras que, para los humildes, desposeídos, para el pueblo, la independencia no significó sino el cambio de dominación, es decir, el reemplazo de una dominación extranjera por una vernácula. En este sentido, afirma: "…el pueblo no logró lo que, en definitiva, apetecen con más anhelo: un bienestar relativo, una vida más cómoda, más feliz, más libre en el sentido alto del término. Obtuvieron una libertad limitada y formal, aparencial, pero en cuanto a reivindicaciones materiales, las ganancias fueron exiguas".

Cuestiona enérgicamente al movimiento independentista, por no crear una nueva economía ni una nueva estructura social, capaz de liquidar las viejas formas de dominación. De allí, que para Mujica, la gesta independentista no fuese una verdadera revolución, dado que muchos privilegios e instituciones fundamentales de la colonia permanecieron intactas. Al respecto afirma: "La Independencia no constituyó una revolución desde el punto de vista económico. Las relaciones feudales de producción permanecen intocadas, subsistieron en la República. Pero es indudable que la Independencia de España es el primer jalón del largo camino que ha tenido que transitar nuestro pueblo en aras de su liberación total…"

En esta misma perspectiva teórica encontramos la reflexión del filósofo argentino Arturo Roig, quien en su ensayo Necesidad de una segunda independencia, plantea la urgente tarea de diferenciar entre los conceptos de independencia y emancipación, como actos complementarios que no se suponen necesariamente. Para Roig la gesta independentista hispanoamericana logró romper la subordinación ante el poder metropolitano español o portugués, pero pronto quedó al descubierto que respecto a las prácticas sociales, políticas y económica heredadas de aquellos regímenes, no estábamos emancipados, situación esta que restaba alcance y efectividad a la independencia lograda.

Independencia y emancipación son dos procesos que tuvieron en las mentes de la generación independentista una clara diferenciación. Francisco de Miranda hablaba de la necesidad de lograr lo que él denominaba independencia política y emancipación mental, en el mismo sentido en el que Simón Bolívar afirmaba, en 1819 en su Discurso de Angostura, "nuestras manos están libres y todavía nuestros corazones padecen las dolencias de la servidumbre". A partir de estas posturas, podría decirse, según Roig, aparecen ambas tareas, las de independencia y emancipación, como escindidas, una lograda y la otra no alcanzada aún.

En este sentido, la guerra de Independencia constituyó el momento fundacional del espíritu revolucionario que caracterizará al pueblo venezolano a lo largo de toda su historia. Un primer momento que -según Mujica- a pesar de haber olvidado el aspecto social y económico, representó una transformación política significativa. Pero no la emancipación total.

Por otra parte, en el análisis del acontecer histórico venezolano, para Mujica, el federalismo, representa un segundo momento en el proceso de lo que él denomina la revolución venezolana. Proceso que tampoco pudo concretar los anhelos reales de las masas.

Partiendo de esa nueva frustración, Mújica cree en un posible tercer momento, donde se pueda concretar la revolución anhelada desde la época de Miranda y Bolívar, se trata para él, de la oportunidad de las masas, del pueblo; por ello afirma: "Tócale ahora al pueblo venezolano la tercera etapa. Tócale completar este viaje histórico. E iniciar otro. Las luchas del pueblo venezolano tienen por eso que estar orientadas hoy a la realización de lo que los movimientos anteriores no pudieron hacer: la revolución agraria, por una parte, y la liberación económica del yugo extranjero, por la otra…"

Haciendo referencia a la realidad venezolana de finales del siglo XX, Mújica ve con preocupación, que aún existiese abiertamente un dominio del capital extranjero, lo cual profundiza nuestra situación de dependencia: "(...) a tal punto que hoy en día una mínima parte del capital que opera en el país es nacional. Esto significa que Venezuela es cada día menos Venezuela y que los venezolanos cada día dependemos más del exterior. A una economía feudal autárquica sucedió una economía mediatizada y ajena…"

Considera Mujica, que la política económica en materia petrolera no había liquidado, de modo alguno, el semifeudalismo que privaba en las relaciones de producción del siglo pasado. Nuestra economía, profundamente mediatizada por el capital monopolista extranjero, desfigurada por la penetración imperialista de poderosos consorcios anglo-yanquis, vive según él su más dramático momento. De allí que en 1982 caracterizando la realidad venezolana afirma: "Latifundio e imperialismo: he aquí nuestros principales problemas, a cuya solución no se ha encarado seriamente ningún gobierno nacional."

Esta dramática situación lo lleva a plantearse –como imperativo categórico- la necesidad de un tercer momento en el proceso de la revolución venezolana. Esta transformación debe plantearse como meta el establecimiento de una estructura auténticamente democrática, en la cual se realicen las ansias inmemoriales del poder del pueblo y para el pueblo. Debe consistir en un movimiento capaz de liberar a las masas campesinas del yugo de la explotación feudal en la producción agrícola. En definitiva, debe ser capaz de llevar a Venezuela por el camino del progreso y de la paz.

Hoy, cuando el auge de los movimientos sociales en nuestra América vuelve nuevamente a desafiar el paradigma capitalista, intentando construir una alternativa fundada sobre el protagonismo de los excluidos, se hace necesario retomar las reflexiones que durante el siglo XX fueron expuestas por nuestros intelectuales, con el fin de hacer de la experiencia actual, un socialismo que recupere la identidad amasada por nuestro pueblo desde los mismos días de la independencia. Es en este sentido que abordamos las ideas de Mujica, intentando encontrar en ellas los aportes que sirvan para la profundización de la formación política de los movimientos sociales que hoy en día se incorporan a la revolución bolivariana que adelanta nuestro pueblo

A pesar de mostrarse un tanto dogmático en sus estudios en el uso de las categorías marxistas, Mujica considera que no existen modelos ni realidades únicas, sino que cada pueblo tiene su idiosincrasia y cada movimiento revolucionario su propia especificidad. Esto le permite valorar los aportes que desde América Latina figuras como Mariátegui, Ernesto Guevara de la Serna, Fidel Castro y Aníbal Ponce, han dado al debate político mundial. Es que Mujica, logra aprehender de Lenin el marxismo como "constante creación y no cartilla muerta".

En este sentido asume, para la crítica, los postulados del Che en cuanto a la "guerra de guerrillas" que, según su parecer, podrían explicar el fracaso de la propuesta de la izquierda venezolana, la cual no logró aglutinar tras de sí, las voluntades populares. Se trató de una experiencia que no logra dar a entender que el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez y la instauración de una democracia representativa, no constituyen el logro pleno de la libertad. Se instauró, según Mujica, una democracia para el bien de una oligarquía y no para todo el pueblo.

Para él, la guerra es una necesidad de los pueblos cuando lo que se busca es la plena liberación, pero ésta debe contar con la participación de todos los sectores de la sociedad. En este sentido puntualiza que: "La guerra del pueblo no es una frase, es la guerra de todo el pueblo. Por ello hay guerras justas y guerras injustas. Las últimas, las imperialistas, las impuestas a los pueblos. Las primeras, las que los pueblos crean de sus propias entrañas: las guerras de Bolívar y de Zamora, por ejemplo".

El panorama latinoamericano de la década de los años 80, se le muestra a Mujica convulso, los pueblos decidieron labrar sus propios caminos y esto hizo que el imperio dejase ver sus fauces. América Central puso a prueba la estabilidad del imperio en la región. Múltiples movimientos se alzaron en armas para tratar de conquistar de una vez y por todas, la libertad usurpada por las oligarquías.

Pero su optimismo no lo ciega ante las acciones del imperio por garantizar su injerencia en nuestra América. Si bien es cierto que el capitalismo da muestras de crisis, también lo es el hecho de que las fuerzas más reaccionarias y agresivas del capitalismo internacional asumen el fascismo como doctrina, por lo que avalan y estimulan regímenes represivos, crueles y sanguinarios, que se caracterizan por su odio a la clase obrera y su progreso. Por ello, insiste Mujica, "es así como coloca y depone –según las circunstancias y las conveniencias del imperio- gendarmes armados hasta los dientes para reprimir a sus pueblos". La obra de Mujica está por ser descubierta, pocos estudiosos consideran su legado. Hoy, cuando los movimientos sociales en América Latina protagonizan importantes transformaciones culturales y políticas, se hace necesario analizar los aportes de este ideario socialista para Nuestra América.

"A lo largo de los años, este concepto ha variado de nombre y características, pero manteniendo su contenido; así por ejemplo el VII Congreso del PCV en 1985 usó la denominación «Amplia Conjunción de Fuerzas Democráticas y Progresistas», el XII Congreso en 2006 la llamó «Frente Amplio Nacional Patriótico», y en la arena electoral hemos usado en años recientes denominaciones como «Polo Patriótico» o «Alianza Patriótica». Pero en todos los casos, independientemente del nombre particular y de la forma concreta que se haya adoptado en correspondencia de las circunstancias de cada momento, la esencia de nuestra política se ha mantenido inalterable".

El PCV explica que la misma estrategia de alianza con sectores burgueses, el "Frente Popular", es la que justificó el apoyo al socialcristiano Rafael Caldera, en su segundo gobierno durante la década de los 90. El PCV reivindica aún hoy esta alianza a nombre de una supuesta lucha contra el bipartidismo, pese a que Caldera fue uno de los firmantes del Pacto de Punto Fijo y uno de los principales representantes de la élite política bipartidista. "La más polémica e incomprendida de esas construcciones fue la que en 1993, y por unos meses, nos llevó a apoyar el segundo gobierno Caldera. Para el PCV estaba claro que de lo que se trataba en ese momento era de contribuir a debilitar el sistema bipartidista y abrir las puertas a otras posibilidades en el futuro cercano, y, pese a la incomprensión que todavía subsiste, la historia ha demostrado que la decisión del Partido Comunista en ese caso fue la correcta", reza el comunicado.

De acuerdo con el PCV, no está planteada la lucha por el socialismo en la actual etapa, sino la creación de un "Frente Amplio", "con el liderazgo del Presidente Chávez, como instrumento político imprescindible en el momento actual para seguir avanzando hacia la liberación nacional". Dicha "liberación nacional", se circunscribe a tareas "democráticas,independencias" y "antiimperialistas", dentro del marco capitalista. La etapa de "liberación nacional" puede durar entre 30 y 40 años. El PCV apoya al gobierno de Caldera, a Larrazábal y a Medina Angarita, todos gobiernos burgueses, a lo largo de más de medio siglo. Los resultados de esta orientación de colaboración de clases están a la vista. "El Comité Central del PCV ha considerado oportuno recordarle al presidente Nicolás Maduro que el documento que sirvió de base para el apoyo de nuestro partido a su candidatura ha sido incumplido (...) no vamos a entrar en mayores detalles sobre esto, pero es un mensaje que queremos dejar asentado. Si hay un acuerdo entre dos partes para avanzar en una dirección y una de las dos partes no lo cumple (...) deja a la otra parte en libertad de seguir su camino", señaló Oscar Figuera, secretario general del PCV.

Los comunistas parecen no percibir la magnitud del papel de la "agresión imperialista".

"Parece no lograr ver la realidad evidente que se constata a diario, el pueblo venezolano lo percibiera en su magnitud" y eso es lo que el Gobierno de Maduro llama "guerra económica integral y creciente, cuyo fin es derrocar al gobierno bolivariano, lograr el control de ese estratégico país y destruir el modelo alternativo al capitalismo que implementa la Revolución Bolivariana. Con agresión sostenida, sistemática y multifacética del gran capital".

Esa agresión contra el Gobierno de Maduro y "contra todos los proyectos que en América Latina se han planteado para construir mecanismos de soberanía, independencia y autonomía frente al capital y al capitalismo" se expresa en el terreno "diplomático, económico, ideológico, político y en las comunicaciones". Los EEUU deben aceptar la diversidad en un mundo multipolar, deben reconocer las legítimas aspiraciones de los habitantes de América Latina , como la de los Venezolanos y encontrar un modo de trabajar con ellos para alcanzar sus objetivos. Sólo de ese modo estará protegida nuestra seguridad y será preservado nuestro modo de vida.

 

 



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Antonio J. Rodríguez L.


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