Mi palabra

El estallido recuento del maestro Eligio Damas

"No reconozco fuente de poder

más pura que la opinión pública"

Benito Juárez

Estoy plenamente convencido del grave error de Jesús Farías, al responderle a la profesora Pascualina Curcio, tanto en el plano personal, como en las consideraciones económicas del momento. Nadie puede estar de acuerdo con el raquítico salario, tan minimizado que no alcanza para satisfacer el antojo de un niño, cuando lo llevan a pasear al flexibilizar la cuarentena. Lo urgente, necesario e impostergable es un aumento para compensar en algo la gran disparidad entre el salario, y el costo de la llamada canasta básica.

La polémica desatada por los bajos salarios, ha sido bastante tratada en algunos portales web por articulistas tanto de izquierda, como de la derecha, y sabemos muy bien la posición de la oposición a la hora de esgrimir sus opiniones contra el gobierno, pero en ninguno he leído la apología hecha por este amigo a la distancia a los estallidos sociales, sobre todo al "CARACAZO", el cual no se parece a ningún movimiento de masas, nacido al calor de los obreros en su justa lucha por sus reivindicaciones.

Si, Jesús Faria, está equivocado, y parece nadar contra la corriente, el MAESTRO DAMAS, no se queda atrás. No quiero, ni siquiera imaginarme un estallido social de esa magnitud, en un país, con una pandemia agarrando cuerpo; golpeado por la corrupción de infiltrados que se llenaron y se fueron a disfrutar los dólares; con el gobierno de Trump y su personal asignado para atacar al país: Pompeo, Elliot Abrams, que con solamente verla la cara mete miedo y de paso una oposición que hasta hace poco apoyaba a Guaidó, como un mesías, y ha terminado superando a cuanto corrupto y ladrón ha nacido en esta tierra.

Un movimiento de masas, es totalmente distinto a un "estallido social", las grandes movilizaciones o lo que han llamado "mareas rojas" son pueblo en defensa contra un enemigo: el imperialismo y en nada se parece a la cantidad de muertos como sucedió en el gobierno de Carlos Andrés Pérez, incitada por la burguesía criolla, pero no significaban ningún peligro para el tiburón, del cual nos habla Rubén Blades en su canción, y en estos momentos lo tenemos ¡Ahí! frente a nuestras costas, asechando, esperando una oportunidad para actuar en nombre de la libertad. Como dice un lector, y amigo ¿Qué hará el tiburón, el mismo que está en el mar caribe viendo hacia nuestro país de producirse un estallido? Nadie quiere una estampida de esa magnitud; lo que quiere son soluciones y el gobierno tiene que buscarlas en medio de un bloqueo criminal. Maestro le confieso me engañó con el título del artículo.



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Narciso Torrealba


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