Fragmentos de la realidad

Venezuela y las disputas entre potencias en el siglo XXI

Los venezolanos que asumimos y defendemos el Proyecto de Nación Republicana, Bolivariana y Soberana en este siglo XXI, caracterizado por las duras disputas por la conservación o modificación del liderazgo mundial o geopolítico, debemos tener claro que nuestra nación es de gran interés para los dos grandes bloques que se pelean ese predominio y el protagonismo internacional, por las inmensas riquezas energéticas, minerales, variedad de tierras raras, recursos hídricos, enorme presencia solar durante todo el año, estratégica ubicación geográfica y enormes cantidades de hectáreas fértiles y fertilizables para desarrollar proyectos de agricultura y cría de animales. Por un lado están alineados los miembros del bloque con vocación imperial y métodos/prácticas de relacionamientos colonialistas y de sojuzgamientos, quienes controlaron una gran parte del mundo entre los siglos XVIII y XX, es decir Reino Unido, España, Portugal, Países Bajos/Holanda, Alemania, Francia y los Estados Unidos/USA. Por otro lado se ubican los del grupo encabezado por China y Rusia y donde también juegan o participan con sus firmes autonomías naciones como La India, Irán, Turquía y Suráfrica. Los dos primeros tienen aspiraciones imperiales e intentan ser reconocidas como Potencias Globales y los otros concentran sus aspiraciones en los espacios Regionales, utilizando en sus relacionamientos métodos basados en las negociaciones y alianzas tácticas y estratégicas, evitando las agresiones y buscando siempre obtener beneficios que les permitan defender, consolidar, ampliar sus intereses y neutralizar parcialmente las agresivas y permanentes acciones de bloqueo y hostigamiento de los miembros del otro bloque liderado por EEUU y caracterizado por el uso más frecuente de la intimidación, las amenazas, el bullying, saboteos, provocaciones y hasta agresiones militares y/o paramilitares indirectas o directas.

Los venezolanos seríamos demasiado ingenuos si fundamentáramos nuestros análisis geopolíticos sobre la base de consideraciones amorosas, cariñosas, de atracción a primera vista o de solidaridades ilimitadas como la cultivada y practicada por nosotros con respecto a nuestra Nación Venezolana Republicana y Bolivariana. Los recursos ubicados en nuestro espacio territorial y de extensión marítima que nos colocan como una nación importante en el escenario internacional actual, tienen que ver, inicialmente, con las grandes reservas de petróleo y gas que poseemos, así como toda la capacidad instalada desde el siglo XX para la exploración, extracción, transporte, almacenamiento, procesamiento y distribución de estos recursos. La mayoría de los medios de transporte del mundo actual, maquinarias, motores de combustión, plantas industriales, talleres, centros comerciales, empresas de producción y procesamiento de alimentos, cocinas domésticas, plantas generadoras de electricidad, industrias petroquímicas, centros hospitalarios y de atención en salud y otras actividades económicas funcionan en la actualidad y en los próximos años con energías y otros productos obtenidas a partir del petróleo y el gas. Esos recursos son productos o mercancías (commodities) que se cotizan en las bolsas de valores internacionales y se comercializan en TODO el mundo. Es por ello que resulta de una importancia fundamental que los venezolanos nos interesemos por los más diversos aspectos relacionados con la explotación económica de estos productos energéticos tan importantes para nuestras vidas presentes y futuras. Ni siquiera el atractivo y demandado negocio de la extracción de minerales de gran valor económico transables como mercancías (commodities) a nivel internacional como el oro, la plata, el coltán y el diamante se pueden comparar en la actualidad con la rentabilidad y la capacidad de producción permanente o sostenida del petróleo y el gas. En Venezuela también contamos con importantes reservas de oro, coltán, hierro, diamantes, una larga lista de valiosos minerales y también de las denominadas tierras raras. Con lo cual estamos agregándole valor y atractivo a nuestra nación Republicana, Bolivariana y Soberana denominada VENEZUELA.

Las economías de muchas naciones venían siendo afectadas por la recesión económica que ya se asomaba desde mediados del 2019, siendo acelerada exponencialmente y extendida rápidamente sobre todas las naciones del mundo con la aparición de una nueva y agresiva cepa del Virus Corona e identificada como SARS-CoV-2, convertido en la Primera Gran Pandemia del siglo XXI y además con capacidad de ocasionar una variedad de graves enfermedades denominadas referencialmente como Covid-19, llegando a ocasionar severos daños en la salud y en muchos casos complicaciones mortales. Hasta este domingo 12 de julio de 2020 se registran unas altas cifras de contagiados diagnosticados (morbilidad) que totalizan más de 12.600.000 y los fallecidos (mortalidad) alcanzan ya unas cifras alarmantes alrededor de 565.417 de SERES HUMANOS. Todos los Gobiernos, Estados, Empresarios, Gerentes y Trabajadores del mundo, con las diferencias de aplicación adecuadas y oportunas de medidas epidemiológicas de prevención y contención del virus con características de gran pandemia, derivadas del comportamiento de quienes dirigen las instituciones de los Estados y Gobiernos en cada nación, tienen la necesidad y la obligación de buscar alternativas programáticas que apunten a la reactivación progresiva de las actividades económicas. Es indispensable combinar la aplicación de medidas preventivas de control y erradicación de los brotes virales, en conjunto con la atención efectiva, adecuada y oportuna de las personas contagiadas y afectadas con las sintomatologías del covid-19, mientras que en paralelo se activan programas e iniciativas que progresivamente se orienten a evitar la paralización de la economía pública y privada, buscando reactivar algunas áreas de manera selectiva. En este escenario es donde las actividades relacionadas con la explotación de la industria del petróleo y el gas en Venezuela, deben abordarse de manera creativa, asertiva, responsable, supervisadas/controladas, con profunda y clara perspectiva de ESTADO en su manejo y proyección.

Las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre de 2020 que permitirán elegir un nuevo poder legislativo con 277 diputados entre listas y nominales, es una excelente oportunidad para configurar democráticamente un nuevo mapa político de partidarios y opositores del Gobierno Nacional quienes, desde sus diversas y hasta contrapuestas visiones y narrativas políticas, se dediquen a ejercer el oficio de parlamentarios nacionales, teniendo siempre a la NACION VENEZOLANA Y SUS HABITANTES (que la constituyen y le dan sentido y viva existencia) como el centro de sus motivaciones e intereses estratégicos. Esa dinámica electoral nacional puede convertirse en una efectiva y prometedora sala de partos para configurar un personal político capaz de ejercer sus funciones constitucionales, en el marco de la democracia establecida en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, con intensos debates abiertos al país, denuncias sustentadas, investigaciones responsables y conclusivas, selección/designación de integrantes de otros poderes públicos, seguimiento y control de la gestión pública, sanción de altos funcionarios, elaboración y modificación de leyes, evaluación presupuestaria, aprobación de créditos públicos y aprobación de los nuevos embajadores propuestos por el Poder Ejecutivo. Ojalá… Oh Alá, resulte posible ser testigos presenciales de la conformación de un liderazgo político diverso, contrapuesto, competitivo, con calidad profesional y política, además comprometido con la Nación Venezolana Republicana y Bolivariana y sus habitantes.



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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