Las declaraciones de Padrino López

Repito algo que ya he dicho varias veces por la red Twitter. Y no lo hago para satisfacer las exigencias cínicas de una oposición, cuya política es aprovechar cualquier cosa en función de su abstencionismo suicida y de los llamados antinacionales a la invasión de Venezuela por ejércitos extranjeros. Lo hago porque lo considero necesario para el logro de una salida a la crisis de todo tipo, que vivimos desde hace años, de carácter democrático, pacífico y electoral, no sometida a ningún poder extranjero. Decisión política que un grupo de organizaciones, partidos, dirigentes y ciudadanos venezolanos, en uso pleno y autónomo de sus derechos, han escogido libremente como medio para iniciar el camino de la reinstitucionalización del país. Me refiero a las recientes declaraciones del general Vladimir Padrino López, ministro de la defensa del gobierno actual, recientemente además ratificado.

En mi opinión fueron unas declaraciones destempladas e impropias de un funcionario militar de alto rango, mucho más si es ministro de la defensa y custodio fundamental del proceso de votaciones venidero. Fueron afirmaciones de contenido inconstitucional, claramente provocadoras y que conspiran contra la participación masiva en las elecciones señaladas, al darle armas a los enemigos de la nación para el desarrollo de su criminal política abstencionista y de invasión militar extranjera. Si algo requiere el gobierno, como logro que legitime esos comicios, es una masiva participación de votantes en los mismos, que claramente le diga al país y al mundo, que los venezolanos somos capaces de resolver nuestros problemas sin matarnos y sin que se nos obligue bajo amenazas de destrucción y muerte. Son entonces condenables las declaraciones señaladas pues conspiran contra el desarrollo electoral exitoso.

Y así como señalo la inconveniencia de esta conducta, no puedo dejar de denunciar el cinismo hipócrita de cierta oposición descarada, que hoy denuncia al ministro en cuestión por haber sido beligerante políticamente, pero hasta ayer le rogaba al mismo y a la FANB que asumieran su papel y derrocaran al gobierno del presidente Maduro. Ahora resulta que quienes han hecho lo imposible durante años, décadas si recordamos el golpe de abril de 2002, para que los militares se pronuncien contra Maduro, se molestan airadamente ante el pronunciamiento en contrario del jefe de los mismos. Para estos pseudo demócratas, la violación de la Constitución es buena si se hace contra el gobierno, pero es condenable cuando se hace a favor del mismo. Algo que debería ser siempre recriminable termina siéndolo solamente en algunos casos, dependiendo de los intereses de quien lo analice.

Es la permanente actitud acomodaticia, a la que se nos quiere acostumbrar. El extremismo opositor, además, con ínfulas morales y éticas, llenándose la boca de constitucionalidad y legalidad que ellos mismos han contribuido, y bastante, a prostituir, y efectuando recriminaciones y exigencias al nuevo Consejo Nacional Electoral, cuya composición conocen, pero ocultan en función de hacer caer la responsabilidad en la oposición que se bate día a día, hora a hora, minuto a minuto, presionando por el cumplimiento debido de las condiciones electorales. ¡Imagínense! Quienes han dicho que no votarían ni que José Gregorio Hernández y María de San José formaran parte del organismo electoral, exigen garantías extremas no sé exactamente para qué. Ése es un chantaje inaceptable, condenable por cínico y atropellante del derecho a la participación política libre en cuanto a las preferencias de la gente.

A quienes exigen politiqueramente y en forma demagógica que se condene las declaraciones del Ministro de la Defensa, hay que preguntarles si le efectuaron a la Asamblea Nacional la misma exigencia cuando se dio el golpe de abril de 2019 o, más recientemente, cuando la incursión armada de Macuto y Chuao. Todo el mundo, aquí y fuera de Venezuela, debería tener claro que no constituye ningún delito apoyar a Maduro ni al PSUV ni a ninguna organización que apoye al gobierno, como tampoco lo es apoyar a Guaidó y ni a cualquier partido del llamado G4. Y mucho menos apoyar a los partidos MAS, AP, Soluciones, Cambiemos, Esperanza por el Cambio, COPEI, REDES, BR y varios otros, que han decidido participar en las elecciones venideras.

Por último. A los amigos, compañeros y conocidos y a todas las personas y ciudadanos en general, que con razón desconfían de la sinceridad del gobierno, del cumplimiento de los acuerdos y de la ruta emprendida. Que apoyan una salida como la que proponemos, pero dudan sobre la posibilidad de llevarla exitosamente adelante. Sólo les digo que un grupo de venezolanos ha asumido la posición política más difícil de instrumentar, en una sociedad polarizada al extremo por dos décadas, por fuerzas políticas aparentemente enfrentadas a muerte, pero con consensos y acuerdos en torno a la polarización. No se dejen manipular con hipocresías ni posiciones demagógicas, ni caigan en las provocaciones de quienes quieren de uno y otro lado mantener el status quo. No permitan que se imponga la conducta abstencionista en forma reactiva ante las dificultades que surgirán en el período que nos separa de los comicios.

Los derechos se defienden ejerciéndolos; no huyendo y escondiéndose. Ninguna declaración puede quitarnos el derecho a votar, sin importar el poder de quien la haga. Ninguna declaración nos puede quitar el derecho a manifestar, a opinar libremente, a tomar autónomamente nuestras decisiones. Ningún chantaje debe apartarnos del camino que tomamos. Seguiremos luchando, exigiendo, protestando, denunciando y defendiendo a la nación venezolana. Garantizamos una actitud combativa. Puede que no consigamos todo o parte de lo que exijamos, pero no somos caballos de Troya, como un amigo tuvo la infeliz idea de preguntarnos públicamente.



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Luis Fuenmayor Toro


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