Venezuela y Colombia ante la pandemia y otras crisis: Maduro y Duque son responsables

Maduro habla de que en Venezuela la situación con el COVID-19 ha empeorado a razón de una operación orquestada desde el gobierno de Iván Duque que ha permitido que se extienda el virus en Colombia para a la vez afectar a la población venezolana. Sin ahondar mucho en distinciones habla de que el coronavirus es un "virus colombiano".

Esto para nada es novedoso desde el punto de vista de la parafernalia psuvista, que persistentemente, señala para cualquier lado cuando de aducir responsabilidades sobre los problemas centrales que padece el país se trata. O sea, siempre el culpable es cualquiera menos el gobierno. Ellos nunca se equivocan; son infalibles.

Maduro está al frente de un gobierno cundido en la corrupción y han diseñado un régimen antiobrero, antipopular y de profundo corte policial-militar que se sostiene reprimiendo al conjunto de la población por un lado y por el otro maniobra en sus relaciones de tira y encoge con la oposición política patronal/empresarial encabezada por Guaidó, mientras también profundiza en su entreguismo a los capitales chinos y rusos.

En ese marco, Maduro y su combo son racistas, homofóbicos y por supuestos xenófobos, porque son esencialmente burgueses, enemigos virulentos de todo aquello que les huela a pobreza, ya que en los sectores empobrecidos es en donde realmente se anida el infinito rechazo al madurismo y a lo que son como casta.

Maduro tiene una confrontación interburguesa con Duque y el Uribismo; son enemigos de clanes y cada uno está alineado con sus relaciones imperialistas: Duque con los gringos y Maduro con los chinos y los rusos, sin dejar de mencionar algunas mediaciones, como la de la burocracia cubana.

A Maduro no le importa el pueblo venezolano, como no le importa el pueblo colombiano; Igual definición cabe para Duque: no le importa el pueblo colombiano y no le importa el pueblo venezolano. A ninguno de los dos les importa nada que tenga que ver con soberanía, entendida en términos y posibilidad de que los pueblos del mundo puedan tomar sus propias riendas y destinos, como depositarios originarios de poder.

Duque se refiere despectivamente usando el gentilicio "venezolano" y Maduro lo hace usando el gentilicio "colombiano". Lo que ambos pueblos tenemos que comprender es que tanto el uno como el otro, por igual, son nuestros enemigos de clase y que eso en la realidad transciende cualquier patraña patriotera.

Para nosotros en Venezuela, el verdadero problema es la política de Maduro. Y para el pueblo colombiano el verdadero problema es la política de Duque. Son hambreadores, militaristas, autoritarios, y están al servicio de intereses corporativos internacionales. Por eso mientras socavan todo lo que tiene que ver con derechos fundamentales de la población, van favoreciendo a los grandes empresarios nacionales como extranjeros con medidas complacientes fiscales, tributarias y políticas en general.

Detrás de cada alusión denigrante que hacen hacia Colombia el uno y hacia Venezuela el otro, lo que queda claro es que no están por resolver ningún problema de los gruesos que sufrimos y que obviamente son similares a ambos lados de la frontera: "Salarios cero" en Venezuela, salarios paupérrimos en Colombia; sistemas de salud destruidos, servicios públicos muy deficientes, educación en crisis severa, etc., etc.

El COVID-19 no tiene nacionalidad. Una cosa es en donde se pudo haber originado y lo que tenemos que evaluar es como respondió en un primer momento el gobierno de dicho país o región y más allá, en cómo han respondido todas las direcciones de la gobernanza mundial. Ahí quedan desnudos todos, porque la pandemia nos agarra con sistemas hospitalarios y de salud extremadamente deteriorados a consecuencia de las políticas y recortes que han aplicado a lo largo de los cinco continentes.

Esas son las cosas que no va a decir Maduro ni ningún otro presidente o jefe de gobierno en ninguna parte. Por eso en lugar de tener un plan consistente para confrontar la crisis sanitaria (entre tantas otras crisis), además de represión, lo que tiene es retórica chovinista y xenófoba, que en última instancia es desprecio por el pobre.

Los trabajadores y sectores populares en Venezuela, en Colombia y en el mundo no tenemos que tomar partida por ningún gobierno en sus disputas particulares con otros gobiernos que bien debemos caracterizarlos por su política y composición de clase. Por quienes tenemos que tomar partida es por nosotros mismos y construir herramientas políticas propias. Organizándonos y levantando programas de lucha por salarios, por prestaciones sociales, por rechazar las deudas externas como mecanismos mafiosos, por una salud pública y de calidad para todos, por una educación inclusiva y liberadora y por toda una serie de derechos que nos permita aglutinar al grueso de los amplios sectores empobrecidos/explotados de la sociedad.

En Venezuela andamos en esa tarea como Marea Socialista y a nivel internacional somos parte de la Liga Internacional Socialista (LIS). Porque planteamos la alternativa de armarnos políticamente con total independencia como clase trabajadora y pueblo explotado, organizando nuestras fuerzas, construyendo nuestro propio partido y levantando un programa con elementos como los que menciono en el párrafo anterior y otros que en el terreno de la lucha de clases podamos incorporar.



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Gustavo Martínez Rubio


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