La procesión va por dentro

Los cambios en el equipo ministerial anunciados esta semana pusieron en evidencia una de las situaciones más dramáticas que confronta el gobierno de Hugo Chávez: la ausencia de caras nuevas, frescas, competentes, capaces de asumir las riendas del nuevo período de gobierno y de relevar a aquellas ya desgastadas por el intenso debate político vivido en el país en los últimos años.

Los constantes enroques en el Gabinete y la transferencia de funcionarios desde la Asamblea Nacional hacia el Ejecutivo, significan movimientos que van dejando vacíos donde se van produciendo. Son varios ya los diputados que han abandonado sus curules para ir a posiciones de gobierno y que corren el riesgo de quedar sin atribución ninguna si son removidos de sus cargos. Las vacantes producidas en el Poder Legislativo son representaciones regionales perdidas.

El Presidente está buscando romper con las cúpulas de poder que significan los partidos agrupados en torno a él. La creación del Partido Único le daría a su proyecto un piso sólido desde el punto de vista ideológico y estructural e intentaría minimizar las luchas por los espacios que unos y otro se disputan en las distintas instancias de gobierno. Los cambios ministeriales, por otro lado, según lo expresó el mandatario, pretenden luchar contra el burocratismo, la corrupción y la inseguridad.

Pero, si bien las decisiones y los movimientos parecen acertados en muchos aspectos, no son garantía de que esos objetivos sean alcanzados. Las luchas internas se seguirán dando. Ahí están el llamado Grupo 80, conquistando cada vez mayores espacios, el sector de los militares defendiendo lo suyo y los políticos midiendo fuerzas. La unidad no será cosa fácil, como tampoco lo será disminuir el burocratismo sin reducir el tamaño del Estado. El problema no es de semántica.

El meollo del asunto es más profundo, es cultural; radica en el vicio venezolano por el poder. Trabajar por el colectivo por encima de lo individual tal vez sea para algunos una tarea difícil de cumplir. Mientras se piense en individuos o en grupos, siempre quedará de lado el interés del país, esencia de una revolución.

mlinar2004@yahoo.es


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Mariadela Linares


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