Mi palabra

El destino de un traidor

"El traidor no es otra cosa que un déspota en apuros,

que no puede hacer su voluntad,

sino resignándose a desempeñar un papel secundario"

Víctor Hugo

¿Cuántos modelos de traidores se presentan cada día? Un viejo muy sabio, Juan León Bazán, las veces que contaba en presencia de jóvenes un caso, el cual vivió y se defendió aprovechando las debilidades de un "inocente" traidor, quien terminó haciendo el papel de un ruin acusador, al delatarlo en plena lucha clandestina en la década de los 70; lo hacía para alertar a los nuevos luchadores revolucionarios, porque estaba muy claro, que no todo el mundo sirve para levantar las banderas de la libertad con dignidad. Los dólares han despertado en muchas personas, un olfato propio de los perros sabuesos, y donde quiera que llegan alargan la mirada para ver si los encuentran, aunque sean falsos, y sin importarles el monto.

Resulta que fue detenido con un arma en su humilde vivienda, y rápidamente se lo llevaron para una casita con un terreno para seguir la investigación, el cual era su segundo paradero; le servía para sembrar maíz, y verduras para su sustento diario. En el camino los captores y el prisionero se encuentran con el delator, y rápidamente lo someten a un interrogatorio: ¿Usted conoce a este señor? ¡Sí!, ¿Desde cuánto? el hombre empezó divagar muy nervioso ¡Hace muchoo tiempo! Las custodias empiezan a dudar del testigo, pero siguen indagando ¿Qué hace el señor? El hombre, le pareció el momento para salirse del paquete, y rápidamente responde ¡llevarles comida a los guerrilleros! ¡Ahí la lleva! señalando una pequeña bolsita de papel; se la quitan y encuentra tres sardinas. Esto encoleriza a los guardianes, y en medio de la rabia se escuchó la voz del que los comandaba ¡Dejen quieto ese gafo! ¿Quién va a creer, que esos guerrilleros van a comer con esas sardinas? ¡se van a morir de hambre!

Esto sirvió para que más adelante Juan León, saliera un tanto ileso de las denuncias contra él por comunista, y por momentos, cuando lo citaban para interrogarlo por alguna sospecha estaba preparado para responder. La muerte lo sorprendió envuelto en la dignidad de un hombre dispuesto a morir por sus ideales, sin importarle el dinero, y menos los dólares; fiebre muy alta en este momento.

¿Qué podemos decir del ex mayor del ejército Clíver Alcalá Cordones? Este, es, uno, entre miles de traidores vende patria, embelesado por el sueño americano, lanzado a los brazos del imperialismo sin importarle nada, creyendo que le tenían la mesa servida, solamente de arrimarse a disfrutar los manjares, y ahora se encuentra de "protagonista" principal de la novela montada por Donald Trump, como cortina de humo, ante la tragedia de la pandemia en el suelo estadounidense, el cual lamentablemente se está extendiendo golpeando sin mirar a quien, pero lógicamente los de abajo son los que llevan la peor parte, al depender de las migajas y "milagros" del capitalismo.

Por su parte Guaidó, de ahora en adelante tiene que saber, que ha pasado a jugar un papel insignificante en esta guerra planteada por su amo Donald Trump. Alcalá, se encargó de echarle el último empujón, y nadie puede esperar verlo haciendo de las suyas, antes los instintos criminales delatados por su compinche, como si estuviera contando una hazaña deportiva o un acto en defensa de la patria. Por el otro lado, Alcalá, sin darse cuenta se convierte en el auténtico traidor sin destino: enjuiciado por el gobierno, donde prestó sus servicios– y no es para menos– y aborrecido por millares de venezolanos, y ahora el gobierno de Trump, lo va seguir utilizando, como un carrito viejo, para ver hasta donde llega, y después no es raro, que aparezca la noticia anunciando su muerte.

Son tantas las interrogantes en las últimas horas sobre Trump, Guaidó y Alcalá, que se necesita esperar, sin bajar la guardia para ver, como se desarrolla el drama que está viviendo los Estados Unidos, por todos los exabruptos de Trump, quién está más pendiente de los grandes sacudones económicos de las bolsas, y no de los "bolsas" y la inevitable recesión con la pandemia, el cual–según– los expertos viene preparando el verdadero cuadro del capitalismo– por cierto nada halagador– de los próximos años, y a la vez vomitando a los traidores, como humo de motores de viejas locomotoras; a esos que se creían las nuevas vedettes de la televisión. Ahora, si es verdad, que necesitamos nos cuenten una de vaquero para poder entender los últimos movimientos del triste "celebre" traidor Clíver Alcalá, llevado de la mano de Donald Trump, después de haberse evacuado, como niño recién nacido, y así, evitar que la siga cagando.
 



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Narciso Torrealba


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