Por qué el modelo deportivo de información política ha dado resultados desastrosos

Durante la segunda mitad del siglo XX nadie confundía las secciones de información seria en los periódicos con las secciones deportivas. No obstante, actualmente, estamos en una era en la que el centro de gravedad del periodismo ha sido trasladado desde la imprenta hacia una combinación de reportajes informativos en televisión e Internet en el aire, en particular, la cobertura de campañas políticas y elecciones ha adoptado,en gran medida, el formato empleado en los canales deportivos de 24 horas.

En elecciones alrededor del mundo, los candidatos y los partidos son tratados por los comentaristas noticiosos como rivales en encuentros deportivos. En Estados Unidos unos 24 candidatos presidenciales demócratas fueron clasificados como jugadores y equipos deportivos profesionales. Se tiene confianza en sondeos de opinión de dudosa veracidad, para predecir éxitos electorales, muy parecido a las estadísticas que se usan para ver las probabilidades en las apuestas y las desventajas en el fútbol, básquetbol y otros certámenes deportivos.

Incluso algunos de los gráficos empleados por los canales deportivos para clasificar a los equipos y a los jugadores han sido adoptados por las redes noticiosas para alimentar a los comentaristas pagados quienes, en muy pocos casos son periodistas profesionales, para vociferar incesantemente en torno a qué político está encabezando, está rezagado o está estancado, basándose en sondeos de opinión y en unas pocas entrevistas callejeras a potenciales electores.

Esta degradación de la cobertura periodística como si se tratara de un evento deportivo, ha provocado que incompetentes animadores de la tele cotidianeidad como Donald Trump, sean elegidos a cargos políticos.

En el mes de enero de este año, los ex presidentes Ronald Reagan y George H.W. Bush y el funcionario de gobierno Bruce Bartlett reconocieron el problema de combinar la cobertura política con la deportiva cuando criticaron en un comentario al Washington Post, periódico que decidió reasignar al mejor periodista deportivo que cubría al equipo de béisbol Washington Nationals, a la sección de política nacional para cubrir la campaña presidencial del año 2020. El comentario de Bartlett produjo una violenta controversia. Señaló que "el Washington Post asigna a su mejor reportero deportivo para cubrir la carrera presidencial del año 2020 debido a que las carreras de caballos es lo que más les importa a los grandes medios, no es necesario discutir a los candidatos, sus políticas, ideas, propuestas, la verdad y la precisión, etc.".

Según la publicación "Washington City Paper" posteriormente Bartlett clarificó su comentario señalando que él no cuestionaba las habilidades del periodista deportivo sino la tendencia de los medios de aplicar "una cobertura periodística estilo carrera de caballos". Bartlett también indicó que la cobertura periodística estilo deportivo también estaba siendo enfocada exageradamente en los resultados y en la premura en ser los primeros en conseguir información. En realidad, muchos periodistas de primer orden pasaron de la cobertura deportiva a cubrir la política e incluso asuntos internacionales. Pero esos individuos en gran medida conformaron su profesión en el periodismo impreso, no en el mundo altamente competitivo y dependiente de la tasa de audiencia, de las noticias por cable y de la televisión satelital.

El problema evidente de tratar la política como si fuera un deporte es el aspecto monetario. La cobertura de las redes deportivas enfatiza las probabilidades de triunfo, las cuales parcialmente descansan sobre desenfrenadas estadísticas sobre desempeños anteriores para predecir el resultado

de los juegos. En realidad, no hay mucha "cobertura" de parte de esas redes sino más bien una recolecta de jugadores retirados y periodistas deportivos sentados en estudios extravagantes y rodeados de gigantescas pantallas de plasma y pizarras de clasificación de equipos y jugadores debatiendo los eventos que se aproximan. En la medida que los grandes acontecimientos se acercan tales como el Super Bowl del fútbol americano, la Copa del Mundo del fútbol y la Serie Mundial del béisbol la publicidad exhibida por tales programas alcanza niveles de frenesí.

Los aficionados norteamericanos que siguen las noticias televisivas, actualmente están enfrentados al mismo tipo de cobertura que para las primarias legislativas y para las primarias presidenciales y el evento más importante de todos, la elección presidencial. Siguiendo el ejemplo de las redes noticiosas norteamericanas como CNN, MS-NBC y Fox News, redes noticiosas de otros países han copiado el estilo norteamericano, incluso la tradicionalmente seria British Broadcasting Corporation, (BBC) la Canadian Broadcasting Corporation (CBC) y la Australian Broadcasting Corporation (ABC)

Ya que importantes preguntas han sido planteadas acerca del rol que semejante cobertura tiene en el resultado electoral –el desgaste electoral y la posterior apatía del día anterior a la elección—no existe ningún mecanismo que proteja contra los excesos de parte de las redes, especialmente la confianza en dudosos sondeos de opinión. Los partidos Demócrata y Republicano en Estados Unidos han incluso condicionado su participación en debates televisivos, el lugar de los candidatos en sondeos de opinión y la cantidad de dinero que han reunido. El círculo vicioso del bombo publicitario de las redes noticiosas –en combinación con los datos sobre las desventajas como ser los sondeos y las donaciones para las campañas, todo lo cual afecta el resultado de los debates televisados, las elecciones primarias y, finalmente, en la elección nacional lo cual redunda en una adulteración del proceso político democrático.

Otro aspecto del deporte profesional que pudiera haberse introducido en la política de manera contundente es el engaño. Hacer trampa ha sido uno de los elementos del deporte profesional desde la Serie Mundial del año 1919 cuando el equipo de las Medias Blancas de Chicago cuando el equipo de las Medias Blancas de Chicago fue acusado de haber perdido la serie intencionalmente a cambio de un soborno de parte de un pandillero de Nueva York de nombre Arnold Rothstein. Otros grandes eventos deportivos también han visto una buena cuota de trampas incluyendo el uso de drogas para aumentar el rendimiento. Un árbitro de la Asociación Nacional de Balón Cesto fue sorprendido apostando en juegos donde él arbitraba; Barry Bonds tenía el record de carreras en el béisbol y utilizaba esteroides y el equipo Patriotas de Nueva Inglaterra fue atrapado desinflando balones.

Sin embargo, con todo el despliegue publicitario que se percibe en los deportes profesionales y el riesgo que las apuestas afecten el resultado de los juegos, los mismos indicios se están percibiendo en política. La victoria electoral de Donald Trump el año 2016 se redujo a una diferencia de 77.744 votos en tres estados, Pensilvania, Michigan y Wisconsin. En dos de estos estados con gobernadores republicanos –Michigan y Wisconsin hubo profusas denuncias de electores borrados de los registros electorales—en ciudades de mayoría afroamericana tales como Detroit y Milwaukee. ¿Sería eso suficiente para zanjar la elección como lo han hecho unos pocos árbitros para afectar el resultado de los grandes partidos deportivos profesionales? Muchos especialistas electorales creen que la eliminación de electores definitivamente influyó en la victoria de Trump.

Por otra parte, la combinación de política y televisión ha permitido que comediantes sean elegidos como presidentes de países que van desde Ucrania, donde el comediante y actor Volodymir Zelensky derrotó al presidente en ejercicio, hasta Guatemala donde el comediante televisivo Jimmy Morales también fue elegido presidente. Los pronósticos sobre el futuro político de Zelensky en Ucrania siguen estando confusos debido a acusaciones en el sentido que es un títere de un oligarca pandillero ucraniano, Ihor Kolomoiskiy.

Ya que las redes noticiosas satelitales y por cable han adoptado el método de los canales deportivos, la primera baja ha sido el periodismo de investigación en profundidad. Cuesta mucho menos realizar un espectáculo de discusiones en mesa redonda, bajo constantes risitas disimuladas y gimnasia verbal de parte de algunos participantes contratados, que enviar a un equipo a realizar largas investigaciones en el terreno.

Los equívocos llamados emitidos por los supuestos expertos de las redes noticiosas televisadas australianas y la confianza en sondeos poco independientes, dieron por resultado la reciente la victoria del Primer Ministro en ejercicio Scott Morrison y a su coalición conservadora. Igualmente, como la sobre publicitada cobertura televisiva falló en pronosticar el sorprendente resultado del referéndum sobre el Brexit el año 2016 para que el Reino Unido abandonara la Unión Europea. La cobertura de ambos eventos, según expertos televisivos dijeron que Morrison y el Brexit "superaron todas las expectativas" con sus victorias.

Países que han combinado la cobertura estilo deportivo con la cobertura política están exportando sus repugnantes métodos hacia democracias emergentes tales como la República Democrática del Congo donde el candidato presidencial Félix Tshisekedi inesperadamente aplastó a dos rivales con un resultado inesperado a fines del año pasado.

Cuando se produce una victoria inesperada en el fútbol, béisbol, tenis, carreras de autos y otros eventos deportivos, por lo general la vida sigue su curso para el público, sin mayores consecuencias, excepto para el que hace apuestas. En política el resultado inesperado se prolonga durante años entre aquellos que sufren las consecuencias de la cobertura estilo deportivo con el agravante de resultados fraudulentos.

 Traducción desde el inglés por

Strategic Culture Foundation Sergio R. Anacona

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

www.strategic-culture.org



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