Por qué Maduro no ha renovado el gabinete. ¿Por la lealtad o cantidad? ¿Las dos cosas?

Tratando de entender por qué Maduro no ha renovado el gabinete ministerial, me he encontrado que es un asunto cuantitativo, cualitativo y hasta de seguridad. No es tarea fácil cambiar ese gabinete compuesto por un cerro de funcionarios "leales y prestos a cumplir sin mirar para atrás ni pedir explicaciones". ¿De dónde sacar tantos con esas mismas cualidades? Los venezolanos solemos ser irreverentes y alebrestados, pero en ese gabinete son de otro carácter y eso no es cosa del común. Es como una especie no en extinción sino de poco crecimiento. Y encontrarlos lleva tiempo.

El presidente ya está acostumbrado a tener a su lado ese arrume que en las reuniones de gabinete, por lo menos las que se publicitan a través de la televisión, se limita a tomar notas, mover la cabeza de arriba abajo y hasta susurrando amén confirmando lo que se le dice y ordena para crear la imagen del perfecto, divino y sabelotodo. Un gabinete muy ordenado, disciplinado como de carajitos de escuela de curas y gobierno que no decide mucho que digamos y lo poco que sí es por disposición exclusiva del presidente, tanto que quienes informan luego de "lo acordado", dicen "esto que haré me lo ordenó el presidente Maduro". Nunca se habla "el gobierno, el colectivo, ha decidido". Menos "esto forma parte del plan del gabinete tal o cual". Allí no hay chance para eso. De allí viene aquello de "cuando digo yo digo somos". Y ellos los ministros, callados y sumisos aceptan ese chaparrón. Alguno que otro opta por vengarse, lo malo es que lo hace a costa del pueblo. Por supuesto, actúan así por las mismas razones que mal los escogieron.

Por supuesto, por lo que se dice, los tipos no son tampoco tanto como parecen y el presidente los cree. Eso tiene un costo. Con tal no se lo digan a él ni le discutan, por fuera pueden hacer lo que crean. Eso sí, siempre que den muestras de lealtad y disciplina; nada de creerse iguales. Esa vaina sí que no.

¿Después de tantos años, donde hay ministros y ministras que hasta han envejecido en aquello, cómo hacer para encontrar y tal como están las cosas, tanta gente para llenar los hasta incontables cargos que quedarían a la orden con esa disposición de obedecer con lealtad y con la certeza que lo hagan aunque sea un poquito, porque con tan bajos sueldos, tampoco se les puede recortar las uñas? Sobre todo ahora cuando se sabe, según un artículo de Juan Martorano, todo el mundo está como bajo sospecha. ¿Es fácil encontrar una multitud con credenciales y en esa actitud disciplinada y perspicaz para atender las señas? ¡Y la peladera nacional hace más complicado el asunto!

La cosa es tan grave que Martorano, en el artículo que hemos hecho alusión, escribió que "los cambios no se habrían realizado hasta tratar de identificar a todo aquel que se esté prestando a la conspiración y a los planes de invasión militar contra Venezuela, que tiene un nuevo capítulo de acuerdo a informaciones develadas por Max Blumenthal". https://www.aporrea.org/actualidad/a277918.htmln Tome en cuenta el lector que si Martorano lo dice es porque tiene los pelos en las manos. Y advierto, no digo esto con ironía, siento mucho respeto por él, porque le sé siempre defensor del gobierno y al tanto de cosas que el común no sabemos.

¿Acaso es lo mismo eso del "Pollo" Carvajal? No. Este ex jefe de un cuerpo policial de alta seguridad, generalmente ocupado por gente de mucha confianza y para más señas pana burda de Diosdado Cabello, a quien el gobierno y hasta uno mismo defendió creyéndole inocente cuando le detuvieron en Curazao, sin que hayamos sabido de sus discrepancias, hubiese sido bueno conocerlas, de repente de eso se aprehende a una nueva bandera, más sustanciosa, segura y de un día para otro está en el equipo contrario. Pero a ese "Jefe" solo, que solo se fue, fue fácil sustituirle, pues poco tenía que ofrecer. ¿Pero cómo a ese inmenso número de ministros de los que el gobierno, si es que uno bien entendió a Martorano, parece desconfiar? Es como si se temiese que una vez fuera de sus cargos y con la "mascá" en sitio seguro, saliesen a despotricar contra el gobierno y a ofrecerse a hablar, dar detalles, inventar historias, hacer denuncias y manifestar sus "viejas" desavenencias con tal les aseguren cómodos y seguros puestos en el nuevo tren y les "perdonen las pasadas culpas". Piense usted en una multitud haciendo eso al mismo tiempo.

Pero como es también es un asunto cualitativo y cuando cantidad y calidad se arrejuntan hacen las cosas más fáciles pero también complejas, depende cómo y por dónde venga la carga. ¿Y de dónde saca el presidente tanta gente que no sea tan leal como esa, pero si irreverente y competente para gobernar, que no le finja sometimiento para caer en gracia, si los que antes pudo escoger les dejó en la vera del camino ignorados y descalificados por críticos y no dignos de confianza? ¿No es cómo muy tarde para eso? La cosa es tan confusa que Martorano, un tipo que se esfuerza por ser leal al gobierno y tiene la necesaria habilidad para entender todo lo que ese ente hace y a uno que poco entiende explicárselo, hasta sobre cosas íntimas que nadie ve ni percibe de manera alguna, nos cita como Iris Valera le dijo al Presidente "Cuídese de los que tiene al lado…". Eso a la vez indica, y lo dice el columnista citado, que hay otros tenidos como más leales que la "Fosforito", pese a uno eso le cueste creer, tanto que les ve siempre al lado del presidente, arrejuntados a él, pero a ella como que no la engañan. Y los mira desde lejos.

Pero comienzo a entender que esa desconfianza de la que habla Martorano no excluye a los que están en el gobierno. Pues es apropiado pensar que lo de "identificar a todo aquel que se esté prestando a la conspiración y a los planes de invasión militar contra Venezuela", que mencionó se refiera a esos; pues si los sacan y se llevan la cabuya en la pata, lo que raro nada tiene, dado ese estado de desconfianza descrito en el texto anterior, no es de extrañar, pues es un como hábito, que de inmediato cojan su cachachá, se van a EEUU y allá se ponen a la orden para sapear al gobierno y blanquear algo más que los dientes. Ante tan inminente peligro, puede ser que el Presidente prefiera mantenerlos adentro como si fuesen rodilla en tierra, sobre todo callados, con la boca cerrada, tal como les gusta y sin dar ese triste espectáculo. Un poco aquello de mejor uno malo, resabiado conocido que un bueno por conocer.

Ahora si entiendo por qué Maduro duda y no se decide a cambiar el gabinete.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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