Resumen del libro de Alí Rodríguez Araque, antes de que se me olvide

Continuación Parte II. Capitulo Primero. Conversación Rosa Miriam Elizalde. "Alí comencemos sin muchos rodeos. ¿Fue necesaria la lucha armada en Venezuela después del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez? –No sé si fue necesaria pero sí inevitable. En enero de 1958 culminó una lucha de diez años por derrocar la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Una lucha donde confluyeron estudiantes, comunidades de barrios, trabajadores, campesinos, soldados, intelectuales y hasta religiosos, sobre todo del sector católico. El General Perez Jiménez había llevado adelante lo que llamó el Plan del Nuevo Ideal Nacional encaminado al desarrollo de una infraestructura de carreteras, autopistas, ferrocarriles, instalaciones educativas, hospitalarias y otras del mismo orden en ese orden podemos decir que fue un gobierno eficiente y progresista.

Sin embargo, la característica más relevante de la dictadura consistió en una criminal represión contra todo signo de expresión democrática con la tortura como práctica habitual, todo lo cual trajo como consecuencia el surgimiento de protestas que tuvo como ejes fundamentales al Partido Comunista de Venezuela y al sector de la izquierda de Acción Democrática que permaneció en Venezuela, pues la mayoría de sus principales dirigentes huyeron al exterior, tal fue el caso de Rómulo Betancourt y dirigentes de otros partidos. Mientras tanto, un grupo radicalizado encabezado por Simón Sáez Mérida AD y Fabricio Ojeda del partido Unión Republicana Democrática URD, así como la dirección del Partido Comunista de Venezuela constituyeron la Junta Patriótica a la que se sumó un representante de Copei. Esa junta encabezada por Fabricio Ojeda dirigió todo el movimiento patriótico y de masas, incluyendo sectores de las Fuerzas Armadas Nacional y condujeron la lucha para el derrocamiento de Pérez Jiménez.

¿Usted conoció a Fabricio Ojeda? Supe de él la madrugada del 23 de enero de 1958, cuando se dirigió al país a través de la radio. ...) Fabricio tenía un enorme prestigio. Era un orador formidable muy convencido y consecuente. Al disolverse la Junta fue elegido al parlamento en la elecciones celebrada ese mismo año. Allí indignado por la traición a todo lo que había significado la lucha contra la dictadura declaró que se iba a la lucha armada incorporándose a la guerrilla rural, no sin antes presentar su renuncia al Congreso, mediante una carta muy conocida en la cual citó a José Martí. ¿Qué hacía usted antes del Pacto de Punto Fijo? -Siendo todavía un adolescente junto con otros jóvenes, participamos en distintas actividades en el liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto, capital del estado Lara. Naturalmente, ya comenzaban a producirse protestas de pequeña envergadura pero muy importantes. Como ya lo mencioné, se contaba además con el apoyo de un sector de las Fuerzas Armada que comenzaba agruparse, igualmente con un pequeño sector de la iglesia católica, coordinados por la Junta Patriótica. ¿Qué participación tuvo el Partido Comunista en este movimiento? Decisiva. En la Junta Patriótica estaban representados por los partidos que ya mencioné, pero el Partido Comunista tenía sin lugar a duda, tuvo el rol protagónico. Contaba con la base más organizada, con una enorme mística y mantenía casi intacta su dirección. Había sobrevivido a la represión en todo el país y tuvo la virtud de trazar una táctica acertada para el derrocamiento de Marco Perez Jiménez, conocida como la política del "Bloque Único" contra la dictadura. Los cuadros, tanto del partido como la juventud comunista se caracterizaron siempre por su valor, su firmeza ante la represión y una mística ante la represión que le granjearon gran simpatía. Importantes dirigentes suyos murieron bajo la tortura o purgaron largos años de prisión como su secretario general Jesús Farías. La Junta Patriótica logró colocar al margen las grandes diferencias ideológicas y políticas existentes entre los distintos partidos para unificar todas las fuerzas en torno al objetivo común de derrocar la dictadura. El periódico del Partido Comunista de Venezuela, Tribuna Popular fue un valiosísimo órgano que se mantuvo a lo largo de diez años de dictadura, bajo la dirección clandestina de Pompeyo Márquez que utilizaba el seudónimo de Santos Yorme. Pompeyo Márquez hoy enfrenta y niega todo lo que a lo largo de su vida útil predicó, encarnó e inculcó en miles de jóvenes venezolanos, muchos de los cuales entregaron generosamente su vida por el ideal revolucionario.

Hay que agregar a todo esto un factor que pocas veces es registrado en la historia de esa época. El dictador Marcos Perez Jiménez muy presionado por acuciantes necesidades financieras, había otorgado varías concesiones petroleras a compañías extranjeras. Sin embargo, en lugar de privilegiar a las grandes empresas que habían mantenido hasta entonces el control de la industria, es decir, la americana Creole Petroleum Corporation y la Shell angloholandesa, prefirió seleccionar a un conjunto de empresas independientes. Tal decisión provocó gran irritación entre esos poderosos monopolios y su abierta enemistad. Rómulo Betancourt que siempre mantuvo una estrecha y preferente relación con la Creole Petroleum, no tuvo mayor escrúpulo para trabar una alianza con esa transnacional con el propósito de desplazar a Perez Jiménez, como lo demostrarían los hechos posteriores, brindar sobradamente sus favores al gran consorcio norteamericano encabezado por David Rockefeller, sucesor de Nelson Rockefeller. Así, en paralelo con la acción decidida que desplegaba dentro del país la Junta Patriótica, desde los Estados Unidos se trazaban planes con objetivos que iban más allá del simple derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez.

Como puede apreciarse de esta breve descripción se había conformado un escenario para que coincidieran en un mismo guión, aunque con propósitos diferentes, los actores más disímiles, tanto revolucionarios como francamente reaccionarios. Circunstancias que condenaban a la dictadura a una caída inexorable, hecho que se materializa el 23 de enero de 1958. Pero al mismo tiempo, tal heterogeneidad preludiaba un inevitable conflicto de poder, pues el problema consistía en quien, finalmente asumiría el control de la situación una vez derrocada la dictadura. Fue un asunto que tuvo muy lejos de la comprensión de la dirección del Partido Comunista de Venezuela y de todos los revolucionarios sobre cuyos hombres descansó totalmente la lucha contra la dictadura con las graves consecuencias que se vivirían poco después.

¿Dónde se encontraba usted el 23 de enero de 1958? En Caracas, adonde había llegado después de unas cuantas peripecias. -¿Cuáles? En los primeros días del mes de septiembre de 1957, en cumplimiento de nuestro compromiso en una reunión con Alfredo Maneiro, la juventud comunista de Mérida había planeado e intentado llevar adelante una huelga universitaria en la Universidad de los Andes. ¿Ya tenía en ese momento una idea clara de qué era la guerra de guerrillas y que esta podía ser la alternativa para Venezuela? En realidad no pensaba en eso. En los días en que intentamos la huelga estudiantil de Mérida, no paso por la cabeza la idea de formar una guerrilla. Pero nunca podría decir que teníamos "una idea clara" de lo que era la guerra de guerrillas. La idea apareció y se fue afirmando como consecuencia de los acontecimientos que se fueron desarrollando a partir de la dictadura y las acciones emprendidas por Rómulo Betancourt desde el mismo momento que fue declarado presidente, luego de las elecciones de 1958. Ya en agosto de 1959 puede decirse que Venezuela vivía un ambiente preinsurreccional. Brotaron numerosos conflictos que habían sido represados por la política de la dictadura. Al caer esta, se desata un vasto movimiento reivindicativo y, en sectores de la vanguardia comienza a coger cuerpo la idea de que solo podía romperse la política engañosa, represiva y cínica de Rómulo Betancourt.

Ya para los años setenta comienzan a organizarse los primeros grupos. De hecho, pequeñas unidades armadas que había organizado el partido Comunista durante Perez Jiménez comenzaron a reactivarse. Hacia las montañas de Falcón, occidente y oriente, al igual que hacia los llanos occidentales se desplazaron grupos de revolucionarios, muchos de ellos estudiantes universitarios con el propósito de instalar los primeros focos o núcleos de guerrilla rural en el país. La idea era que se incorporaran en las acciones insurreccionales planificadas por el PCV y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria del MIR junto con los militares rebeldes.

-¿Qué recuerda de esos primeros días de enero de 1958? El 1 de enero de 1958 se produjo el alzamiento de la aviación militar en Maracay, lo que reveló la existencia de una potente fuerza contra la dictadura en el propio seno de las Fuerza Armada y rompió la estabilidad de esta. Al mismo tiempo, tuvo lugar la rebelión de la unidad de blindados comandada por el Coronel Hugo Trejo, quizás el Comandante del Ejército con mayor prestigio y autoridad. Sin embargo, no todos teníamos consciencia de cuanto se estaba aproximando el fin del régimen. Recuerdo un contacto que hice con un miembro del Buró político del Partido Comunista en la plaza Tiuna de Caracas a mediados de enero. Allí me comunicó que, según el análisis del partido, con el fracaso del alzamiento de la aviación, así como del movimiento encabezado por Hugo Trejo, se retardaría no menos de uno o dos años el derrocamiento de la dictadura, por lo que había que prepararse para esa situación. Días después de ese encuentro, en la madrugada del 23 de enero de 1958, caída la dictadura con la huida precipitada de Marcos Perez Jiménez hacia República Dominicana, donde sería protegido por el dictador Leónidas Trujillo. Son anécdotas que dan una idea bastante elocuente de la poca claridad que se tenía sobre la situación y las acciones emprender una vez derrocada la dictadura.

¿Qué influencia tuvo en este contexto la Revolución Cubana? Durante aquellos días la existencia de la guerrilla en Cuba y sus acciones eran un estimuló para quienes luchábamos contra la dictadura en Venezuela. Tanto que cuando lanzamos el intento de huelga en Mérida, había acariciado la idea de tomar un cuartelillo, alzarnos en armas y retirarnos hacia el Apure. Algunos llegaron asomar la idea de que, si fracasábamos podíamos irnos a Cuba para unirnos al Ejército Rebelde. Luego del derrocamiento de Pérez Jiménez, las simpatías y el apoyo al movimiento guerrillero en Cuba creció exponencialmente en todo el país. De allí que, dados los crecientes interrogantes que se planteaban para muchos de nosotros, luego del triunfo de Rómulo Betancourt en las elecciones de 1958, la influencia de la acción triunfal de la guerrilla y del movimiento popular en Cuba fue enorme.

En general, había mucha disposición para apoyar el movimiento revolucionario en Cuba, tanto que el gobierno de Wolfang Larrazábal envió un lote de armas para reforzar el ejército rebelde. Seguramente sabes tú, que existe un antecedente histórico muy importante que revela cuán identificados han estado Cuba y Venezuela en ideales comunes. Narra José Antonio Páez en su autobiografía que Bolívar le envió instrucciones después de la batalla de Ayacucho, para que organizara una expedición dirigida a liberar a Cuba y Puerto Rico del dominio Español. Tal era la visión continentalista de nuestro Libertador Simón Bolivar. Más adelante sería Martí quien estampara aquella frase. "Deme Venezuela en qué servirla. Ella tiene en mí un hijo" Carta a Fausto Teodoro de Aldrey, Caracas 27 de julio de 1881, obras completas, t7, p267.

¿Por qué la derrota de Marcos Pérez Jiménez desemboca en las guerrillas? -Esto no fue una acción inmediata. Durante el período previo, aunque había una táctica correcta – la del bloque único-no existía en realidad una estrategia de poder para las fuerzas populares. Inmediatamente después de la huida de Marcos Perez Jiménez, se produjeron intensas reuniones en Miraflores con diversos sectores y en medio de un verdadero caos. Se improvisó una Junta de gobierno que la integraron dos oficiales del gobierno de Perez Jiménez, los coroneles Roberto Casanova y Abel Romero Villarte. Bastó una concentración frente al Palacio de Miraflores para que esos dos oficiales fueran sacados y remplazados por dos personajes de los tradicionales sectores dominantes del país. Así, mientras el Partido Comunista y las otras fuerzas de izquierdas se movían en las calles para defender el triunfo democrático contra un hipotético retorno de la dictadura, los sectores de la derecha, con mucha claridad de objetivos, se reunían en el Palacio de Miraflores para entenderse sobre la nueva organización del gobierno, hecho en el cual tuvo una activa participación de la embajada norteamericana.

A partir de esos acontecimientos la Junta Patriótica y el Partido Comunista sobre cuyos hombros había descansado todo el peso de la lucha contra la dictadura fueron marginados. Uno de los errores claves en lo que ocurriría más adelante fue, en ese mismo año de 1958, aceptar la disolución de la Junta Patriótica que constituía un verdadero germen de poder popular paralelo y, como parte de esa política, aceptar las condiciones en que se inició de inmediato la campaña para ir a las elecciones en diciembre de ese mismo año. Un llamamiento de la Junta Patriótica a la movilización y a la organización de un gobierno popular, hubiera roto las maniobras de los grupos que se orquestaron en Miraflores con la participación de la embajada norteamericana. Esto significó la liquidación del gobierno de Wolfang Larrazábal un hombre de pensamiento progresista que encabezó la unidad de las fuerzas de avanzada dentro de la Fuerza Armada Nacional, dando paso a la maniobra que ya había acordado Rómulo Betancourt antes de regresar a Venezuela desde Washington, pese a que el gobierno de transición estuvo presidido por un nacionalista como fue Edgar Sanabria. Wolfgang Larrazábal se postuló como candidato a la presidencia con el apoyo de URD y del Partido Comunista hecho por la cual cedió la presidencia de la Junta de Gobierno provisional. Betancourt por su parte, había ocultado muy bien sus intenciones de regresar al país. Expresó en la escalerilla del avión que no tenía intención de participar en las elecciones. Solo con la intención de ganar tiempo para neutralizar a las fuerzas progresistas dentro de su propio partido.

Es decir, lo que habían permanecido dentro del país compartiendo los riesgos de la lucha y que habían logrado un gran prestigio en contraste con la vieja dirección que había huido. En Venezuela estas actitudes se expresan con un dicho popular. "Cachicamo trabaja para lapa". Los partidos de izquierda en lugar de convocar a la organización y a la movilización para tomar la iniciativa y pasar a la ofensiva, se hicieron constante llamados a la calma y eso creó condiciones muy propias para que los sectores dominantes consolidaran sus posiciones frente a lo que veían como una grave amenaza para sus intereses. ...)

Rosa Miriam Elizalde "me decía antes que Washington sacó importante provecho de esta coyuntura, ¿por qué? Días antes de todo lo que hemos venido describiendo hasta ahora, frente al inminente derrocamiento de Pérez Jiménez se reunieron en Washington el sector oligárquico de los partidos COPEI, ACCION DEMOCRÁTICA Y UNION REPUBLICANA DEMOCRÁTICA y suscribieron un acuerdo conocido como el pacto de Nueva York, expresamente dejaron fuera del acuerdo al Partido Comunista de Venezuela que formaba parte fundamental de la Junta Patriótica dentro de la cual, como te dije, había desempeñado el rol protagónico principal dado que había mantenido su dirección así como la organización casi intacta y su periódico Tribuna Popular, su órgano central fue el único que logró mantenerse como vocero de los revolucionarios venezolanos en las más duras condiciones de la dictadura bajo la conducción directa de Santos Yorme, seudónimo de Pompeyo Marquez.

Ese acuerdo, antesala del Pacto de Punto Fijo, fue una grosera traición a los sectores populares que habían encabezado la lucha contra la dictadura. Si consideramos el triunfo del 23 de enero de 1959 como producto de una amplia alianza entre las masas populares, el sector progresista y revolucionario de la Fuerza Armada y la burguesía venezolana, no cabe duda de que la victoria de aquella gloriosa jornada fue capitalizada por esta última bajo la conducción del gran imperio norteamericano. Los integrantes del Pacto de Nueva York se reunieron en Caracas y criollizaron este acuerdo bajo otra denominación El Pacto de Punto Fijo, nombre de la residencia de Rafael Caldera donde se realizó la reunión. Habían establecido muy firmes compromisos con el gobierno norteamericano. Así, desde el primer momento, ese pacto anunció una política explícitamente anticomunista y antipopular. Pero más aún, como lo demostraría la dolorosa experiencia de los años siguientes, el país fue arrastrado a la cola de la política norteamericana, completamente alineado con las acciones emprendidas desde Washington con el correspondiente daño que dejó sobre todo nuestro país.

Dejó a un lado a dirigentes como Fabricio Ojeda, Guillermo García Ponce, Simón Saéz Mérida, Domingo Alberto Rangel y muchos otros, los verdaderos líderes de la lucha contra Pérez Jiménez. No pasaría mucho tiempo sin que hicieran lo mismo con uno de sus componentes, URD cuando asumió ciertas posiciones independientes, como ocurrió con la digna posición asumida por el Canciller Ignacio Luis Arcaya quien se opuso a las sanciones contra Cuba impuesta por Washington ante la OEA, posición que le valió el justo título del Canciller de la Dignidad. Tampoco pasaría mucho tiempo sin que el inefable Betancourt echara de Acción Democrática a los principales dirigentes de la resistencia contra la dictadura de Perez Jiménez, como los casos de Raúl Ramos Jiménez y Luis Beltrán Prieto Figueroa a quien le escamotearon una clara victoria cuando se postuló en las elecciones interna de Acción Democrática como candidato presidencial de ese partido. Cuando se anunció la victoria de Betancourt como candidato presidencial de ese partido en las elecciones de 1958 provocó una masiva protesta en Caracas que poco faltó para que tomara carácter insurreccional. Desde ese momento comenzó un periodo tormentoso, hubo muchas manifestaciones de todos los obreros desempleados, el Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR una división de Acción Democrática fueron perseguidos y detenidos. Bandas armadas del partido Acción Democrática asaltaron sindicatos donde perdían elecciones. Hubo muertos y numerosos heridos a consecuencias de estos hechos vandálicos. Ante esa feroz represión en la juventud Comunista comenzaron a organizarse grupos armados que recibían algún entrenamiento militar y que más tarde darían lugar a las Unidades Tácticas de Combate UTC como respuesta a esta situación.

Lo que quiero decir es que la acción guerrillera no vino de la nada. Se conjugaron una serie de factores de distinta naturaleza que fueron determinando la respuesta armada al gobierno. Betancourt desde un comienzo, proclamó como su consigna. "Segregar y aislar a los comunistas" a quienes identificó como el mayor peligro muy en línea con la visión de los Estados Unidos, toda vez que los comunistas habían salido con prestigio de la lucha contra la dictadura de Perez Jiménez. Decidió golpearlos y con ello acabar con el movimiento popular mediante la represión, acompañando esa política con una maniobra muy hábil.

Para tal fin, hizo aprobar la Ley de Reforma Agraria que no fue otra cosa que la adquisición por parte del Estado de grandes latifundios generosamente pagado por el Estado que contaba ya con crecientes recursos. En efecto, Betancourt tuvo la suerte en sus dos gobiernos de disfrutar de un auge significativo de los precios del petróleo. Si bien al comienzo tropezó con dificultades financieras que lo llevaron aplicar medidas como la reducción del salario y el congelamiento de la contratación colectiva, finalmente pudo contar con un apreciable incremento del ingreso y con suficientes recursos para desplegar esta maniobra. Repartió tierra entre 250.000 familias, compró grandes latifundios pagando sumas generosas pero hasta allí llego su reforma agraria. Los supuestos beneficiarios los campesinos no tenían mercado para su producción, ni asistencia técnica ni financiamiento oportuno. Comenzó para ello un verdadero calvario y por supuesto al final abandonaron las tierras que volvieron de nuevo a manos de los latifundistas.

Terminaron formando parte de los barrios marginales que rodean las grandes ciudades y que se convirtieron en verdaderos depósitos de la pobreza generada por los partidos AD y COPEI. Continuó la migración del campo a la ciudad, hoy la población venezolana se encuentra alrededor del 80%. Los campos quedaron completamente despoblados y las ciudades asfixiados por sobrepoblación. Esto ha generado consecuencias terribles en materia de producción de alimentos. Hemos vivido de las importaciones de alimentos que nos pone en una situación de inseguridad social y política. De modo que la razón de esta Ley de Reforma Agraria de Rómulo Betancourt tenía como fin mejorar la situación del campesinado. Fue una jugada política para evitar que los campesinos se sumaran a la rebelión que se había iniciado por los partidos de izquierda. La poca comprensión de la naturaleza del ingreso petrolero y su enorme significación no solo para la economía nacional, sino para la economía mundial ha impedido la incomprensión de lo que eso significa y representa para las grandes potencias consumidoras de energía del mundo. Venezuela que por varias décadas se había convertido en el segundo exportador de petróleo y luego en el principal exportador significa una fuente vital, demasiado importante como para permitirle el más leve asomo de independencia económica. A fin de cuentas para los grandes capitalistas y los grandes consumidores de energía y particularmente de petróleo o gas natural, el interés primordial es libre acceso al recurso sin que se interponga obstáculo alguno.

Hay que tomar en cuenta que históricamente, el capital ha considerado el pago de la renta de la tierra como un obstáculo para el desarrollo de las fuerzas productivas. Eso explica la expropiación violenta de los propietarios de las tierras durante el nacimiento del capitalismo europeo, tan bien documentado por Marx en su capítulo a la "acumulación originaria" así como el derrocamiento violento de la clase feudal europea por la emergente burguesía. En efecto, cuando el capitalista enfrenta a unos propietarios que imponen una contribución por el acceso al recurso natural por el simple monopolio del mismo sobre el cual ejercen el derecho de propiedad, ese capitalista considera que lo están despojando de una parte de su ganancia. En el caso de Europa la lucha por el poder político pasó por privar a la clase terrateniente de su base económica fundamental, el monopolio de la tierra.

La revolución agraria burguesa fue el arma más poderosa con su impresionante incremento de la productividad agrícola, representada por el empleo del tractor y las cultivadoras de vapor la aplicación de la química y las grandes obras de los ferrocarriles. Con ellos mataron dos pájaros de un tiro, arrinconaron y redujeron a la nobleza feudal, y al mismo tiempo dejaron sin ingreso a millones de campesinos y se vieron en la necesidad de emigrar hacia los centros urbanos donde se convirtieron en una fuerza de trabajo barata. El sector no empleado conformó el ejército industrial de reserva en competencia con el activo, presionando a la reducción de los salarios y la formación de una miseria impresionante, esa que con tanta genialidad recogió Charles Dickens en sus obras. En Venezuela el desplazamiento de todos los campesinos se realizó, si lo quieres, con mayor refinamiento entre paréntesis pero con los mismos efectos económicos de Europa.

En el caso de Venezuela, ¿cómo se produjo ese fenómeno? ¿Qué características tuvo? En nuestro caso, la relación del capital-tierra esta vez ya mundializada, ocurre en torno a otro recurso natural importantísimo, el petróleo. La diferencia con el ejemplo anterior es que el Estado es el propietario éste como casi la totalidad de los Estados modernos, impone una contribución o impuesto por el acceso a cualquier yacimiento minero, particularmente en el caso de los yacimientos petroleros. Pero hay algo más, explotar para buscar petróleo, extraerlo, transportarlo, y exportarlo implica ocupación del territorio pues el petróleo como todo recurso natural está alojado en la tierra. Está envuelto en un problema territorial y como tal de soberanía. El capitalista contabiliza el pago de regalía como un costo y lo traslada al precio es decir al consumidor final. Todos los gobiernos imponen fuertes impuestos al consumo de hidrocarburos con lo cual financian sus presupuestos, recargándolos en los consumidores finales como ocurre por ejemplo en el Reino Unido, Italia o Alemania.

Puede entenderse de esta forma los derrocamientos de gobiernos progresistas que defendían la soberanía sobre ese recurso natural incluyendo brutales y sangrientos invasiones como el caso de Iraq, Libia y Siria. Esta elemental explicación permite comprender que no es absolutamente ninguna casualidad que el pacto de punto fijo llegara ya listo, firmado y sellado desde Nueva York, establecido bajo la dirección de la atenta mirada del gobierno estadounidense. ...)

El clímax de las posiciones rastreras de Acción Democrática y Copei lo viviría yo décadas después como presidente de la comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados del extinto Congreso Nacional, cuando debí oponerme en solitario a la aprobación de la llamada Apertura Petrolera que no era otra cosa que la eliminación de las regalías y los impuestos y la privatización de la industria petrolera y la abdicación de la soberanía nacional ante tribunales extranjeros. ...)

A todo ello se sumó muy pronto la represión, la práctica sistemática de la tortura que terminaría convirtiéndose en una rutina por la que pasaba todo aquel que cayera detenido, la asfixia a la que sometían todas las organizaciones populares lo que ocasionó que el III Congreso del Partido Comunista por mayoría decidiera ir a la lucha armada, tesis que también siguió la izquierda de Acción Democrática convertida en MIR y tiempo después un sector de Unión Republicana Democrática liderada por José Vicente Rangel y José Herrera Oropeza que se convirtió en Vanguardia Popular Nacionalista VPN.

Hubo sectores que consideraron un error ir a la lucha armada. Otros se inclinaban por una estrategia insurreccional en las ciudades con apoyo de la Fuerza Armada. Pero la determinación de ir a la lucha armada, además de no ser unánime, tampoco estuvo acompañada de una estrategia coherente. Así pues, la decisión además de tardía, cuando ya se iniciaba una declinación del movimiento de masas, quizás por esta misma razón asume su carácter más defensivo que de firme decisión para derrotar el adversario, doblegar su voluntad y conquistar el poder para emprender los cambios que requería el país desde entonces. Eso mismo influyó en una suerte de dilapidación de enormes y crecientes influencia alcanzada en el seno de la Fuerzas Armadas Nacional.

Rosa Miriam Elizalde. Has mencionado muchas veces la existencia de corrientes revolucionarias en el seno de la Fuerza Armada de Venezuela. ¿Cómo se explica esto?

Aquí, dada la enorme importancia de este factor creo necesario que nos detengamos un momento para comentar un aspecto muy resaltante de nuestro país. A lo largo de la historia del siglo XX venezolano siempre hubo un sector de las fuerzas armadas opuesta a la instauración de fórmulas dictatoriales, aun bajo las apariencias de las democracias formales, planteándose alcanzar una democracia profunda y en muchos casos, de transformaciones revolucionarias, identificándose claramente con un cambio de signo socialista. Es un carácter de nuestra Fuerza Armada que tiene mucho que ver con su origen durante el proceso de independencia, la experiencia de la guerra federal donde su máximo conductor, Ezequiel Zamora acentuó aún más la identificación del ejercito con el "el pueblo soberano". Pero además, y esto es quizás lo más importante el grueso de nuestra oficialidad proviene de los sectores populares con los cuales mantiene estrechos vínculo. Un grupo muy importante de oficiales habían recibido educación universitaria en distintas especialidades. A ello se le unía el hecho de que rara vez rompían los vínculos con su origen popular, permitiendo su conciencia revolucionaria. Esto no implica negar que algunos desclasados formaran alianza reaccionaria. -¿Entre todos estos caminos para la lucha armada, cuál se impuso? – No hubo una clara estrategia política para la lucha armada, pero el presidente Rómulo Betancourt si lo tenía y con el apoyo del auge de los precios del petróleo, organizó provocaciones en las que cayó el movimiento revolucionario por carecer de una visión precisa sobre las maniobras que la lucha política comportaba, a pesar de la innegable valentía y abnegación de miles de camaradas que participaron directamente en dicha acción. Muchos de ellos entregaron sus vida en acción, otros bajo las torturas a los que fueron sometidos o desaparecidos por esos gobiernos democráticos entre comilla, despreciables e hipócritas.

¿Cómo se evidenció tal ausencia de estrategia? Se evidenció por la falta de estrategia al asumir un actitud defensiva que evitaba la destrucción total por parte de Rómulo Betancourt, esto no niega que hubieran algunas acciones ofensivas pero sin articulación con una estrategia. No se realizó una defensa activa dirigida a desgastar, dispersar, debilitar y dividir al adversario para luego pasar a la ofensiva. Esto, unido a la división de opiniones en el propio seno de la dirección resultó unos de los factores claves de la derrota al decidirse muy tardíamente ir a la lucha armada sin verdadera unidad de criterios, ni claridad de metas, ni unidad de pensamiento y mucho menos la voluntad de vencer, la derrota era cuestión de tiempo.

¿Y en lo económico? El gobierno de Rómulo Betancourt logró superar las graves dificultades que se le presentaron después del derrumbe de la dictadura. Como lo mencioné sus dos gobiernos contaron con el auge de precios del petróleo logrado por la OPEP. Aun así arreció la represión dirigida a debilitar el movimiento popular que le exigía mejoras salariales y sociales. Restringió severamente el derecho a la huelga, a la sindicalización, a la libertad de expresión de movilización y de organización. Apenas promulgó la nueva Constitución fueron suspendidas las garantías políticas y las garantías económicas estuvieron suspendidas hasta el primer gobierno de Rafael Caldera. Todo este proceso se fue desgastando progresivamente el movimiento popular en general y, a la larga y se extinguió la posibilidad de éxito por la vía armada.

¿POR QUÉ SE EXPRESA EN ESTE PERÍODO TAN NOTABLEMENTE LA DIVISIÓN DE LA IZQUIERDA VENEZOLANA?

Así como las victorias suelen expresarse en mayor unidad de las fuerzas triunfantes, las derrotas suelen expresarse en la dispersión de las fuerzas derrotadas, a menos que haya una dirección muy clara y muy firme. La historia está cargada de ejemplos. Fueron muchas las derrotas sufridas por Bolívar pero siempre tuvo claridad no solamente del objetivo final sino de la estrategia y la voluntad de vencer. Por eso, después de cada derrota, como ocurrió después de la caída de la Primera República, vino la Campaña Admirable desde Cúcuta Colombia en apenas siete meses le permitió entrar vencedor en Caracas. En el caso que nos ocupa el PCV y el MIR carentes de una estrategia de poder y de una táctica capaz de mantener y ensanchar su vinculación con el movimiento popular, se lanzaron en una desesperada política que ante el pueblo fue presentada como una simple acción golpista sin articulación en el movimiento popular. Se apoyaron en la considerable influencia que tenían dentro de las Fuerzas Armadas al punto de controlar unidades completas, pero sin un plan bien definido. Prueba de esto es que en los dos grandes alzamientos militares de Carúpano y Puerto Cabello no hubo un plan de acompañamiento nacional. Tampoco hubo un plan ordenado de retirada en caso de que fracasara el levantamiento militar. Uno puede imaginarse la situación de las fuerzas revolucionarias, simplemente con haber conservado el poder de fuego que podía resguardarse con una retirada ordenada de las fuerzas y la posibilidad cierta de emprender una defensa activa con el apoyo de la población y otras unidades en resto del país. Ambos localidades portuarias están rodeadas y a comienzo de los años 60 aún contaban con una población rural que mostraba simpatía por los revolucionarios. Probablemente, otra hubiese sido la historia, aun a pesar del retardo que ya comenté en cuanto a la decisión de tomar las armas. En lugar de eso, la acción se limitó a una especie de lucha de posiciones y a esperar el contraataque enemigo, gravísimo error que se tradujo en una total derrota. A partir de los años 60 y 70 se inició un proceso de dispersión que a lo largo de 40 años hasta la llegada de Hugo Chávez al poder, no pudo mostrar ni una sola victoria de significación en el sentido de romper con el sistema de "conciliación política" establecido desde los días de Rómulo Betancourt y que Fabricio Ojeda definiera con toda propiedad como "revolución permitida" algo así como la idea del Gatopardo. ¿QUÉ CONSECUENCIAS TUVO TODO ESTE PROCESO EN LA IZQUIERDA VENEZOLANA?

Las concepciones y conductas políticas de la izquierda venezolana estuvieron marcadas por dos signos opuestos, la mayor parte termina adoptando la vía puramente parlamentaria, mientras que una minoría seguirá ratificando la vía armada. Por eso las luchas de masas estuvieron signadas en casi cuatro décadas por su carácter espontaneo a merced de las manipulaciones y la represión de la casta dirigente. La izquierda que abandonó la lucha armada e intentó la vía parlamentaria no pudo identificarse con las luchas populares que apuntaban más allá de estrechos margen de la legalidad burguesa y a duras penas logró pequeños éxitos en su competencia con los partidos oligárquicos establecidos. La única experiencia que por un corto periodo se mostró como una posibilidad de cambio, la representó la formación del Movimiento Matanceros nutrida principalmente por los trabajadores de la industria del acero y del aluminio en el estado Bolivar, bajo la inspiración de Alfredo Maneiro del cual surgiera La Causa R.

Esa experiencia fue un viento de aire fresco en la asfixiante atmósfera que caracterizaba el ambiente político venezolano. Este movimiento alcanzó una pujanza tal que Andrés Velásquez un obrero siderúrgico erigido en candidato presidencial triunfó durante las elecciones de 1993. Pero una vez más, las hábiles maniobra de los sectores dirigentes se las arreglaron para bajarlo al tercer lugar mediante una notan diestra manipulación de los resultados, burlando lo que, sin duda alguna, fue una victoria motivada en grado decisivo, tanto por la explosión popular de febrero de 1989 por la acción insurrección que encabezaba el Comandante Hugo Chávez Frías en febrero de 1992. Las posiciones conciliadora de un sector dominante en la dirección de la Causa R crearon las condiciones para que aquello ocurriera sin que se levantara, al menos un poderoso movimiento de protesta nacional que pusiera al descubierto la burla descarada a la voluntad popular expresada en esas elecciones. Yo fui testigo presencial, al llegar cuando ya había terminado una reunión en la cual estaban Andrés Velásquez, Lucas Malthus, Ramón Escobar Salom y Andrés Sosa Pietri. David Paradisini quien había estado en la reunión, se estaba retirando después de darle un punta pie a una silla, indignado por lo que acababa de ocurrir, la aceptación del triunfo de Caldera, cuando los datos en manos de la Causa R indicaban lo contrario, la victoria de Andrés Velásquez. Lo que ha ocurrido posteriormente con esa organización es historia triste y bien conocida. Hoy aparece estrechamente aliada con todos los sectores más reaccionarios y pro imperialistas del país y del continente. Nada menos que eso. FIN DE UN EXTRACTO DEL CAPITULO I DEL LIBRO. Continuaré con el Capítulo II en la otra semana.

 



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German Saltrón Negretti

Defensor de los Derechos Humanos.

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