La situación de las medicinas y de los Barrio Adentros como esquema de vulneración de Derechos Humanos, por parte de particulares en Venezuela

De parte del Gobierno Bolivariano, se observa un esfuerzo por tratar de atender y resolver el problema de alimentos, medicamentos, bienes y servicios esenciales para la población. Se muestra ante las señales del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI), las firmas con las empresas agroindustriales, farmacéuticas, y de productos de higiene personal y limpieza del hogar referidas a los "precios acordados" de los productos. No obstante, la cruda realidad de la calle nos muestra otra cara de la moneda.

Gracias a los más recientes artículos escritos, muchos compatriotas y camaradas me han hecho llegar algunas denuncias que quiero permitirme, hacer públicas. Esperando que las mismas tengan la atención de las autoridades y a quien pueda interesar.

En el caso del estado Zulia, camaradas advierten que en los municipios San Francisco y Maracaibo, los dos principales de dicha entidad federal, buscando medicinas para la madre de una compatriota que tiene 82 años de edad, que sufre artrosis en las dos rodillas, el Miovit inyectable en presentación de 3 ampollas se encuentra en 1.500 y 1.800 bolívares soberanos. Finalmente, la persona que me hizo esta denuncia me señaló que pudo conseguir las medicinas que requería en Farmatodo, a 335 bolívares soberanos cada una.

Asimismo, para un paciente de un solo riñón, porque nació así, y que labora en la empresa Polinter, siempre debe realizarse un chequeo médico. Pues bien, el viernes 5 de octubre, cuando la madre de este paciente acudió a la clínica Madre María de San José del municipio San Francisco del estado Zulia, a fin de hacer un presupuesto para hacerle un Urotac, le dieron un presupuesto de 8.600 bolívares soberanos aproximadamente. El lunes 7 de octubre llevo dicho presupuesto a su trabajo, el cual le fue aprobado y otorgándosele, por ende, su carta aval. Pero resulta que, al momento de acudir a la clínica antes mencionada, en menos de cuatro días (viernes 5 de octubre al martes 9 de octubre) el mismo estudio aumento a 64.000 bolívares soberanos, por lo que este paciente no pudo realizarse el estudio y hubo que realizarle nuevamente el presupuesto.

Como lo he señalado en mis artículos anteriores, he podido constatar, (en realidad nos habíamos dado cuenta hace rato, dando el beneficio a algún tipo de reacción y atención gubernamental, pero se detalla que la respuesta es muy lenta) como mi compañera sentimental, quien sufrió una infección viral que se le ha traducido en fiebres, indudablemente ha costado el conseguir los medicamentos para atender su malestar. Estando en el municipio Naguanagua, en el estado Carabobo, me ha correspondido acompañarla a diferentes farmacias con el fin de poder adquirir los insumos necesarios para poder para realizarle su tratamiento y evitar que se le complique su cuadro. Con dolor debo expresar la siguiente situación.

Acudimos a consultorios de Barrio Adentro (los mismos impulsados por el Comandante Chávez y que contribuyeron a salvarle la vida a más de una persona humilde en este país). Los cuales ahora no son atendidos por los hermanos cubanos, sino por algunos compatriotas venezolanos. En este caso, en los dos consultorios (Barrio La Luz y Simón Bolívar) a los que acudí con mi mujer, los galenos venezolanos la atendieron muy bien y le recetaron sus medicamentos, pero con la tristeza de no poder dárselos gratuitamente, ya que los mismos no les llegan desde hace unos meses, según nos indicaron.

En ese sentido, da dolor, tristeza y arrechera, comprobando las miserias humanas de la gente, como en diversas farmacias se niegan a vender los correspondientes antibióticos, uno, porque realmente no hay suficientes en el país; otra, porque hay farmaceutas que sienten un placer morboso al negar las medicinas a los humildes, además de no disimular su odio visceral a la misión barrio adentro (y eso se puede constatar al entregar los récipes de las medicinas) y otra, porque las tienen, pero sus precios son incosteables, o para aquellos que no cuentan con la fortuna de contar con un seguro médico.

Pero peor aún, hemos podido comprobar cómo, poco a poco los Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y los Centros de Alta Tecnología (CAT) han dejado de ser atendidos por los amorosos y dispuestos médicos cubanos, y han sido sustituidos paulatinamente por médicos venezolanos. Lamentablemente, los médicos venezolanos que atienden en estos centros (salvo honrosas excepciones) atienden a los carajazos a los pacientes de CDI y de los CAT, sin ningún tipo de sensibilidad y amor por los pacientes que acuden a esos centros de salud.

Esto lo expreso, en virtud de la emergencia de salud que le ha tocado afrontar a mi compañera, que para evitar que la infección que tiene y que le ha producido fiebres, le llegue al riñón y empeore su cuadro de salud, acudiendo al CDI La Begoña en Naguanagua, y acompañándola esto quien escribe en esa diligencia. Resulta que allí la médica de guardia, totalmente desencajada, mal humorada, señaló que ella iba a escoger las emergencias. Cuando mi mujer planteo su caso, sin que terminara de hablar, esta señora que se hace llamar profesional de la medicina, le dijo que no tenían medicamentos ni antibióticos, siendo que este servidor había escuchado minutos antes por parte de pacientes atendidos en ese centro, que estaban dando los medicamentos.

Si bien no niego el colapso de centros de salud producto del bloqueo financiero, comercial, de alimentos y medicinas a nuestro país, no es menos cierto que los profesionales de la medicina deben tener mística y vocación de servicio. Entiendo que en una situación tan compleja como la que vivimos, hay muchos que pretenden aplicarse la "viveza criolla" y hacer pasar sus casos de salud como emergencia, para saturar los CDI y agotar los inventarios de medicinas. Pero esto no es motivo para que si un médico o médica, sobre todo si es formado en medicina integral comunitaria, maltrate a los pacientes y los humille, como ocurrió en el caso de mi pareja, y de los pacientes que se encontraban en ese momento en la emergencia del CDI La Begoña. Confieso que salí muy molesto de allí y si le hubiese dicho todo lo que pensaba a esa "doctora", mínimo hubiese salido preso de allí.

Afortunadamente, como a las personas que obran bien nunca les falta Dios, y pese al malestar de mi pareja, al día siguiente buscando, logramos conseguir algunos de los medicamentos para su tratamiento, costosos, pero pudimos conseguirlos.

Pero, volviendo al tema que nos ocupa en estas reflexiones, necesario es de destacar que, mucha razón tenía al Comandante Chávez al señalar el amor, dedicación y mística de como los médicos cubanos y médicas cubanas atendían a los pacientes en Barrio Adentro. Estos verdaderos héroes y heroínas dejan sus esposos,esposas, familia, hijos e hijas en la patria de Martí, y son pocos los que les ves una mala cara o un desaire a los pacientes venezolanos. Muchos pacientes comenzaban su mejoría con el solo hecho de ser bien tratados en esos centros de salud. Lástima que paulatinamente estos profesionales de la salud y salvadores de vidas han ido regresando a su país, y siendo sustituidos por médicos venezolanos y médicas venezolanas, con muy poca sensibilidad ante el dolor humano.

Lo que he podido ver en esos CDI y CAT no se diferencia mucho de lo que se observa y vive en algunos hospitales del país, y no lo expresó por el tema de la falta de insumos o el problema de la infraestructura, entre otras situaciones, sino por la atención y el trato hacia los pacientes. Hay un contraste abismal entre la formación del médico cubano o médica cubana con respecto al médico venezolano o médica venezolana en materia de atención a pacientes. A los primeros los forman para salvar vidas y atender bien a sus pacientes, y los segundos los enseñan a ver la salud como una mercancía, y a hacer plata.

Indudablemente esta situación está sacando lo peor de nosotros mismos: ¿Será que se impondrá la ley de la selva y del sálvese quien pueda?

Para aquellos que creen en la posibilidad de que el país debe aperturar un "canal humanitario", deben saber muy bien que los gobiernos de los países que hacen esta solicitud son los primeros que nos persiguen y bloquean nuestras transacciones para el acceso a alimentos y medicinas. Son gobiernos hipócritas, con doble rasero e inmorales, que ansían intervenir nuestro país, derrocar al actual Primer Mandatario Nacional y lograr un cambio de régimen en Venezuela, a fin de venir a saquear los recursos que yacen en los suelos de nuestra Patria.

Pero, por otro lado, sin negar esas dificultades que tenemos, tampoco nos podemos quedar en el discurso panfletario y lastimero de que como no tenemos medicinas, nuestra gente se muere. Algo hay que inventarse para paliar en algo esta terrible situación, donde los más humildes son los que resultan siempre los más afectados.

¿Para qué somos gobierno? ¿No nos eligió nuestro pueblo para atender y resolver los problemas que lo agobian y aquejan? ¿Será que las empresas farmacéuticas respetaran los acuerdos en los precios de sus productos que han firmado con el Gobierno Bolivariano? ¿Habrá controles efectivos para hacerlos respetar? Y en todo caso: ¿Aquellos que incumplan con esos precios, sufrirán definitivamente las sanciones que contempla nuestro ordenamiento jurídico? ¿O será que cualquier hijo de Juan Bimba se tendrá que morir como un pendejo sino tiene una fortuna para poder atender su salud?

¿Cómo es eso que hay servicios de salud que poseen tres baremos: ¿uno para empresas públicas del Estado, otro para alcaldías y gobernaciones y otro para particulares? De ser esto así, estamos retrocediendo como el cangrejo.

Son este tipo de cosas que contribuyen al malestar, al descontento, y a erosionar la base política y social de la Revolución.

Pero de igual manera, el derecho a la salud como garante del derecho más grande de un ser humano como lo es su vida, tal y como lo contempla el artículo 83 y 84 de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, está siendo vulnerado impunemente, y como Estado no podemos permitir que esto siga ocurriendo.

Así que es muy importante reaccionar, antes de que sea demasiado tarde.

Y, sobre todo, porque es nuestra obligación garantizar el goce pleno y efectivo de los Derechos Humanos de nuestra población, por la Justicia Social que es uno de los fines que tenemos como Estado Democrático y Social.

¡Bolívar y Chávez viven! ¡Y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

 



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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