No existen economías, sino entropías

Un país es poseído y dominado por

el capital que en él se ha invertido.

Woodrow Wilson

 

  1. Todo en este mundo es entropía y lo más claramente evidente es que mientras más vivamos más cerca de la muerte estamos; esto de la entropía lo he ido aprendiendo de mi amigo y colega Juan Carlos Villegas. Él me ha hablado mucho sobre este tema, y me ha prestado un libro de los pensadores Jeremy Rifkin y Ted Howard titulado "Entropía hacia el mundo invernadero". (Yo le recomiendo al gobierno que con urgencia se contacte con el profesor Juan Carlos Villegas y con su hijo Juan Carlos, para mí dos muy exigentes investigadores, que en mucho podrían ayudar en la actual coyuntura económica por la que atraviesa Venezuela).

  2. Me he asombrado lo pavorosamente ignorante que he sido al desconocer la Segunda Ley de la Termodinámica y no haberla usado como debía en mis trabajos de investigación histórica, que todos tienen que ver con este fenómeno tan esencial de la vida (o de la muerte): la inevitabilidad de no poder obtener algo a cambio de nada.

  3. Y todas las economías son entrópicas, fluyen hacia el desorden, y mientras más tratemos de controlar ciertos parámetros éstos pueden tornarse indeterminados o imprevisibles. Bolívar entendió a la perfección la Segunda Ley de la Termodinámica al decir: "-Todo el que busca la perfección encuentra la ruina".

  4. Era perfectamente previsible, por demás, que los comerciantes no acatasen los precios acordados, no tanto por el hecho de que el gobierno no disponga de la posibilidad de fiscalizar a todos los comercios (lo cual es bien es imposible), sino porque mucha de gente tiende a disfrutar, enormemente, cuando el comerciante los atraca inmisericordemente!!!! (He visto hoy a un huevón en el centro de Mérida, pobre y bien pelabolas, que le dice a un vendedor de huevos: "-Me parece muy bien que tengas el cartón a 300 soberanos, porque eso es lo que vale, hermano. No coma casquillo de la gente…", y el mequetrefe se llevó dos cartones).

  5. Porque el tema económico tiene mucho que ver con la confianza, con el aspecto sicológico. Por ejemplo, el primer día que en Venezuela apareció de manera oficial el BOLÍVAR FUERTE, la derecha desplegó una incesante campaña para meternos en la cabeza que ese bolívar era un fiasco y una trampa e incluso el diario "El Nacional" amntuvo una incesante campaña (a página completa) en el que aparecía un martillo sacándole el redondel interno al referido bolívar fuerte y diciendo: "¡Miren, no vale nada!"…

  6. Y por otro motivo también sicológico, hay un placer insólito y oculto en mucha gente por ser estafada, por ser engañada; ¡carajo! esto debe haberlo estudiado Freud. Pero lo que me asombra es que este placer lo sienta un alto porcentaje de los seres humanos. Es muy grave este comportamiento.

  7. Y también, hay en la gente una alta tendencia de solidarizarse con el que los roba a boca de jarro (lo que ayuda a la entropía). Entre el ladrón y la víctima suele producirse un aberrante afecto, intenso y demoníaco; son como esas especies de amor furtivo que por prohibitivo excitan y encantan, y desde el mismísimo instante en que un pendejo entra en un comercio allí se produce el arrobamiento... De allí tal vez provenga de una manera más recalcitrante este enamoramiento, ya en modo de secuestro, que algo tendrá que ver con el llamado Síndrome de Estocolmo.

  8. Y es, insistamos, un sindromecito de Estocolmo lo que se desata hoy en Venezuela con el tema de la guerra económica: Yo te secuestro los huevos y ahora vamos a ver qué carajo puedes hacer tú para que te los suelte. Y hay quienes acuden a la brujería.

  9. Conozco a una señora que para que le suelten los huevos le reza a San Cotufato, haciendo un lazo con un pañuelo y apretándolo, al tiempo que se afinca, en cada estrofa del rezo va diciendo: "… San Cotufato, si no aparecen los huevos más te los ato…".

  10. OH Dios mío!, todo esto que digo es la Ley de la Entropía, porque hay allá lejos un San Cotufato que sostiene a todos los huevos nuestros de cada día bien sujetados; ese gran San Cotufato se llama Estados Unidos dueño de todo el sistema y el orden económico del orbe. El dólar aún julepea fuerte sobre las demás monedas del planeta. Todas las economías están sujetas a los temblores de Wall Street, y lo que se llama la civilización occidental se arrodilla y obedece, de manera fiel y servil, a cuanto decida el imperio norteamericano sobre hipotecas basuras, producción infinita de billetes verdes sin control y sobre aquellas otras yerbas que los "expertos" llaman activos tóxicos... seguiré en otro artículo explayándome sobre este gran problema de la entropía que nos zarandea sin que podamos salir de ella…

 



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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