De la impunidad económica al derecho natural empresarial de robar a los demás

¡Hay que detener al ladrón ya!, he insistido muchas veces. Los venezolanos estamos padeciendo las consecuencias de la anarquía existente en la economía. Se está dando una especie de salvajismo económico producto de la impunidad e inacción de los organismos del Estado responsables detener las acciones conspirativas de los monopolios y oligopolios en el mercado de bienes y servicios de primera necesidad y de consumo masivo.

Esa inacción gubernamental para hacerle frente al proceso continuo de empobrecimiento colectivo que genera la hiperinflación inducida por la manipulación de la producción y los precios por los monopolios y oligopolios agremiados opositores al Gobierno, ha conllevado a un estado de zozobra y angustia permanente en la sociedad.

La gente de a pie, chavistas y no chavistas, se sienten desamparadas, esa es la realidad. Esperan el Mesías que detenga esto. Porque cada día ven como el derecho natural de los empresarios se está imponiendo por encima del derecho civil de los demás.

En este caso, el derecho natural lo vinculamos con el estado natural, bárbaro, donde el individuo no está sujeto a ley alguna. Sus actuaciones obedecen a sus instintos e intereses individuales o grupales, un estado donde el delito no es concebible, donde no existe lo justo ni lo injusto, determinando un comportamiento anárquico con consecuencias nefastas colectivas.

Con base en lo anterior, hemos visto como se ha extinguido el temor a la Ley. Es un sálvense el que pueda. Como los grandes monopolios siguen aumentando sus precios sin control o sin la ley que los detenga, entonces el resto de los agentes económicos siguen aumentando los precios del resto de los productos.

Ese círculo vicioso: manipulación de la oferta – aumento de precios – incrementos salariales – aumentos de precios, ha conducido a la economía venezolana a una hiperinflación constante y al recurrente empobrecimiento colectivo. Esa es la palabra clave: "recurrencia", que indica que algo malo sigue ocurriendo en la economía y no pasa nada extraordinario, más allá del cierre y multas de comercios, redes de supermercados o farmacias. Que recurrentemente hemos visto no son contundentes para detener la verdadera intención de los autores intelectuales y materiales de esta conspiración económica: derrocar al Gobierno de la revolución.

Ese círculo vicioso inflacionario mantiene la zozobra y angustia en la población, solo puede detenerlo un Estado con mano dura. Porque no podemos vivir entrando y saliendo de la pobreza cada dos meses. Tiene que recuperarse la razón, hay que detener la furia empresarial, aplicar la Ley sin temor a los monopolios. Esa es la venganza que el pueblo espera del gobierno de Nicolás Maduro. Detener a los empresarios aliados del Imperio del Norte en el país es una tarea inmediata. No debe seguir permitiéndose el culto al enriquecimiento rápido a consta de la continua inyección de capitales por parte del Estado, por medio del robo al pueblo de los beneficios que les otorga ese mismo Estado.

Hay que detener al mayor de los ladrones de los monopolios empresariales como lo ha sido las EMPRESAS POLAR, S.A., los análisis de datos así lo demuestran (Ver Cuadro anexo). Asimismo, hay que detener a los que planifican el genocidio económico desde las juntas directivas de los gremios empresariales opositores, entre ellos Fedecamaras, Consecomercio, Venanchamp, Fedenaga, Fedeagro, Conindustria y Cavefar, que de manera abierta todos los días piden por los medios de comunicación que la única forma de detener esta situación es con un cambio de Gobierno de manera extemporánea, valga decir, acabando con la Revolución por medios no convencionales.

Porque todo el pueblo sabe que ellos son los elegidos por ese Imperio para ejecutar el mandato de los gánsteres económicos del FMI de llevarnos a una hiperinflación de más de un millón por ciento para este año 2018, que como consecuencia, mantenga la crisis humanitaria inducida por esos empresarios como colofón para justificar la intervención militar extranjera en cualquier momento.

Es por lo anterior, que es el culto a la Ley y no a la impunidad lo que debe prevalecer y no lo contrario. Este es el punto clave para detener la anarquía que nos lleva por un mal camino. Es por eso, que ya es hora que el Ministerio Público y la Asamblea Nacional Constituyente inicien el juicio histórico contra los monopolios y oligopolios privados del país por el daño económico que le han ocasionado en estos últimos años. La paz económica solo puede instalarse por la vía de la ejecución de las leyes, por los que mandan estrictamente apegados al cumplimiento de las Leyes y la Constitución.

Decía Spinoza en sus tiempos ilustres, que "el bienestar del pueblo es la suprema ley a la que deben sujetarse todas las leyes divinas y humanas (Tratado Teológico Político: P: 19,24). Seguir permitiendo que se imponga el derecho natural de los empresarios de hacer lo que les de las ganas con los precios de sus productos por encima de su derecho civil de cumplir con las leyes que regulan su accionar en la economía, es contribuir con la muerte pronta del Estado revolucionario de justicia social que tanto le ha costado al pueblo venezolano construir.

¡Sigue amaneciendo y seguimos viendo más de lo mismo!.



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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