Procurando la estabilidad económica, a pesar de boicots y el bloqueo imperial

Comienzo este escrito aclarando lo que ya resulta bastante evidente; Las Medidas Económicas implementadas por la Revolución Bolivariana no buscan afectar a nadie en particular. Su objetivo fundamental es resguardar la vida de los Venezolanos, sin distinción de ningún tipo. Que la gente pueda ya de manera definitiva volver a normalizar su transcurrir diario. Que puedan ir a un parque o al cine con sus hijos, sin que eso represente el colapso de sus quincenas, que puedan ir a un centro comercial a hacer mercado sin traumas y limitaciones angustiantes. Que ya deje de ser un desafío poder comprar un jabón y una crema dental con el salario de un mes. Lo que persigue nuestro Presidente Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana, no es nada del otro mundo. Es normal y corriente en cualquier sociedad, que la capacidad adquisitiva del trabajador, le permita adquirir los insumos de consumo, higiene, vestido, calzado y diversión, sin sentir que se está intentando comprar el Dorado, la ciudad perdida Inca. Es entendible que el empresariado procure precios justos para los productos que expende en sus establecimientos, pero mayor justicia debe merecer el sudor del trabajador por su faena laboral, su capacidad de compra debe ser suficiente. Como ocurría hace unos dos o tres años atrás, antes de que Donald Trump y sus aliados, profundizaran la asfixia y la hostilidad en contra del Pueblo Venezolano. Hasta hace poco, con solo la cesta ticket, nuestros ciudadanos cubrían el precio de la canasta básica. Es inaudito que alguien pueda ver con normalidad que el salario del venezolano no alcance ni para la adquisición de un kilo de queso, o que en la compra de un par de zapatos para niños, se deba invertir 10 o más salarios.

Las políticas económicas implementadas, más que confrontar al empresariado, lo que buscan es la generación de un gran pacto nacional, que permita como principal tarea, concertar la estabilidad de nuestra moneda, frenar definitivamente la variación indiscriminada, que pulveriza el salario del trabajador y obliga al empresario honesto, a tener que incurrir en delitos penados, para poder mantenerse en actividad. Lo que persigue realmente, es la inclusión de todos los sectores para un ganar, ganar. Entendiendo que si se mantiene la obediencia ciega a los valores ficticios que vienen determinando las páginas web golpistas, iríamos inevitablemente a un despeñadero. Se ha hecho un llamado a todos los actores de nuestra economía a participar del DICOM, a que coticen, para determinar juntos el valor real de nuestra moneda con respecto al dólar, muchos han acogido el llamado, pero otros insisten en mantenerse en sus prácticas desestabilizadoras. La población toda, está al tanto de los esfuerzos que viene haciendo el gobierno por solucionar sus problemas y entiende que no es solo responsabilidad del Estado. Por supuesto que el acuerdo sería imposible con agentes que actúan como soldados del imperio para la profundización de la guerra económica.

Es increíble que haya empresarios que acepten que los precios de los productos sean regidos por el dólar inflacionario y criminal, pero vean como agresión que el salario de los trabajadores se incremente al tasador al cual ellos se ajustan. Han estado incrementando grosera e injustificadamente los precios de los productos, pero cuando el gobierno asume que hay que equilibrar el otro lado de la ecuación, entran en paranoia. Es sabroso ganar a precio de dólar paralelo, pero les resulta inconveniente y perturbante pagar en la misma proporción. Muchos estaban acostumbrados en los últimos meses a ganar cuantiosamente y pagarle al trabajador como esclavos. Pero llegó el momento de regular o normalizar las relaciones económicas en el país, por el bien de todos.

El Presidente de la República, junto a su equipo de trabajo, anunció un conjunto de medidas sanas, inclusivas, pero sobre todo protectoras del sector empresarial. En ningún momento se ha pretendido ponerlos a pagar abruptamente el monto de los salarios que han dejado de cancelar en los últimos meses. Por el contrario las políticas procuran ampararlos durante los primeros tres meses de ejecución del programa económico. Las primeras medidas anunciadas comprenden lo siguiente: Se implementa una nueva reconversión monetaria, consistente en la disminución de 5 ceros a la moneda, al mismo tiempo se sustituye el cono monetario anterior (Bolívar Fuerte) por uno nuevo (Bolívar Soberano). Cien mil bolívares fuertes (Bs. F 100.000,00) pasaron a equivaler un Bolívar Soberano (Bs. S 1). De igual manera se ancla el nuevo cono monetario (Bs. S), al Petro, que a su vez yace anclado al valor del barril de petróleo venezolano en el mercado internacional. Al Petro representado en 60 dólares, se le da una equivalencia de 3.600,00 Bs.S El salario del venezolano experimenta un incremento del 5.900%, ubicándose en medio Petro, es decir 1.800,00 Bs. S o 180.000.000,00 Bs. F. En estas primeras medidas se observa la intención del estado en buscar la mejora para todos los sectores de la economía. Cuando ancla el bolívar soberano al Petro, y se asume que el valor de dólar ya no es Bs. F 240.000,00 (Dicom) sino Bs. F 6.000.000,00 se hace con la intención de generar confianza, aceptando los valores que ya se habían impuesto, procurando partir de cero en esta nueva etapa, que todos asumieran que la variación que pudiera experimentar en el futuro esta nueva moneda, con respecto al dólar, se determinará por la cotización de nuestro barril de petróleo en el mercado internacional, buscando el equilibrio de la economía, alejándola de la variación estrepitosa y golpista que vienen promoviendo paginas como Dólar Today. Se estableció un parámetro que debería ser acogido por todos los actores de la economía. En otras palabras, si todo asumimos el anclaje de la nueva moneda, la escalada de aumentos promovida desde las páginas criminales ya fuera cosas del pasado. Pero si ahora adoptamos que el precio de este dólar lo vamos a cuantificar en bolívar soberano y éste se va someter a la misma corrida que vienen imponiendo los agresores, le haríamos un daño significativo a las intenciones gubernamentales y a los sueños del país. Restarle importancia al empecinamiento que tiene el enemigo, en destruir la figura del anclaje propuesto por el gobierno, sería ingenuo. Es tan evidente su manía por afectar el normal funcionamiento de la economía, que mientras la subasta Dicom, requería quien tranzara dólares a 60 Bs. S, había más oferta de dólares que compradores, lo cual debió haber presionado hacia la baja su valor, estos cruzaban el umbral de los 100 Bs. S, con su dólar desestabilizador. Manifestando abiertamente su renuencia a contribuir al equilibrio de la economía.

Una medida importante dirigida a salvaguardar el patrimonio de las empresas, consiste en la responsabilidad que asumirá durante estos primeros tres meses el Estado, con el pago del salario de los trabajadores a monto Petrolizado. A pesar de que asumieron precios brutalmente exagerados en los últimos años, el gobierno se ofrece para cubrir su nómina por ese lapso de tiempo. Algunos vienen inscribiendo a sus trabajadores en el sistema, pero sin embargo duplican, en el menor de los casos, precios que ya resultan en un exabrupto. Hay actores que pudieran estar haciéndolo por temor a no descapitalizarse, aunque mayores facilidades no daría gobierno alguno. Pero hay otros que simplemente decidieron mantenerse en la ruta del golpismo, y en consecuencia actúan. Aunque se les brinde condiciones muy favorables, van a continuar con sus prácticas desestabilizadoras. Se comportan como parias, como si no fueran parte activa del sistema económico de la nación y se asumen peregrinos, sin responsabilidad con el sistema en el cual se desenvuelven. Determinan que la responsabilidad de estabilizar la economía del país es exclusiva del gobierno. Son simples aprovechadores de las condiciones que ofrece la patria. Se liberan de su responsabilidad con el sistema, cuando son los agentes de mayor influencia dentro de ese ecosistema, los peces que le dan vida a ese estanque. El gobierno nacional los ha convocado a ser parte de este proceso para la reconstrucción de mejores condiciones para toda nuestra sociedad, pero han preferido continuar en su búsqueda por implosionar el país. Se han convertido en agoreros del desastre, se deleitan en sus pretensiones por ver fracasar las medidas implantadas por el gobierno revolucionario. Sectores que olvidaron el amor por la patria, el amor por su prójimo y se han asumido a lo interno, como agentes antinacionales al servicio de los Estados Unidos y Colombia, sueñan y se disponen hacer todo lo posible para que el programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica nacional, sea un fracaso. Ante esta situación es necesario caracterizar a cada grupo; a los que van acompañar al pueblo y al Estado Revolucionario en esta tarea, a los que por temor o desconfianza vienen tratando de prever equivocadamente no descapitalizarse y los que de plano decidieron ser destructores de la política económica. Con aquellos que pudieran tener dudas, es necesario sentarse y procurar convencerlos, porque esta es una medida que tiene que ser consolidada entre los distintos actores, estado y sector privado. No hay que abrir espacios a la radicalización. Pero con los que se asumen enemigos de la estabilidad y la paz del país, no hay que tener contemplación alguna, porque son conscientes de lo que hacen y simplemente ejecutan un plan. Por eso cuando corresponda ir por ellos, hay que hacerlo sin vacilación, de manera firme y contundente. Porque son ellos o todo un país, de este lado los que sufren son más. Menos daño hacen desactivados, que en movimiento saboteando las políticas que han sido puestas en marcha. Estas circunstancias actuales, no permiten fallas, ya no tenemos espacio para eso. En la calle hay un pueblo más allá del chavismo, esperanzado en que esas medidas sean exitosas y está dispuesto a lo que sea porque no fracasen. Por eso es necesario definir y ubicar quiénes son nuestros enemigos reales, no llamarlos empresarios, son políticos golpistas que se manejan dentro de la economía y la utilizan como armas contra el gobierno revolucionario, hay que señalarlos por sus nombres y construir el verdadero consenso hacia la estabilidad, con los que aman y viven este país.

Lamentablemente para los agresores, la alternativa más creíble de que dispone el pueblo venezolano, son las medidas decretadas por el Presidente de la Republica, hasta ese pueblo que en algunos momentos acompañó candidaturas de la oposición, comprende que la alternativa presentada por Nicolás Maduro, es la salida al problema que sufre nuestra gente. Y reconoce que esa derecha apátrida jamás ha presentado alternativas a esa situación, por el contrario es corresponsable junto al imperio y sus lacayos en el mundo, de la embestida que soporta nuestro pueblo. Y eso a esta altura, no es secreto para nadie.

El Estado revolucionario ha estado desarrollando su programa económico, de manera paulatina, incorporando una a una las medidas que han sido acordadas, las más recientes, tienen que ver con la liberación de los estrictos controles cambiarios, que habían sido asumido por el equipo económico, mediante la derogación de la ley de ilícitos cambiarios, Como una manera de estimular la circulación de monedas extranjeras, flexibilizándolo de manera importante. Próximamente se abrirán casas de cambio y se procurará captar las remesas y el circulante en el país, para las ofertas del Dicom. Están previstas algunas formas de tributos, como el impuesto al valor agregado al 16%, impuesto a las transacciones financieras entre el 0 y el 2%. Adelanto del impuesto sobre la renta sobre ventas diarias del 1%. Pero la captación más importante de nuevos ingresos, para sustentar las medidas que lo representan, la sinceracion del precio de la gasolina, recurso alrededor del cual se creó un entramado de corrupción y contrabando, en el que participan miles de personas, con la que se cubre la necesidad de combustible de regiones enteras en Colombia y otros países vecinos. Según analistas de la empresa estatal petrolera, el subsidio que se le aplica a la gasolina, se calcula en al menos 12.000 millones de dólares al año, costos que son cubiertos por la nación, y disfrutado de manera preferencial por las mafias colombianas. En nuestro país una botella de agua mineral cuesta casi Bf. 1.000.000,00 y llenar un tanque de 40 litros cerca de Bf 300,00. A las mafias del combustible se les enfrentará subsidiando la gasolina a los conductores del país y vendiéndola a precios internacionales a los que la trafican a Colombia, Brasil e Islas del Caribe. Todas las regiones de Colombia que son atendidas con combustible casi gratuito, propiedad de los venezolanos, de manera obligante tendrán que pagarla a precio real del mercado internacional. Esta medida representará entradas importantes para la nación, lo cual permitirá el funcionamiento equilibrado del estado. Es de prever que quitarle esta facilidad al Estado Colombiano, que por muchos años ha legalizado el robo de combustible al país, al extremo de convertirse inexplicablemente en exportador de gasolina, va a estimular mayor provocación y agresiones en contra de la paz de los venezolanos, lo que conllevará a tomar las precauciones y las acciones que correspondan.

Actualmente vemos el nuevo cono monetario circulando con normalidad en la calle, rompiendo con la escasez inducida de papel moneda, que padecía el pueblo, rememorando la vida normal llevada por los venezolanos hace escasos años. El número de billetes que fueron colocados en circulación, son 10 veces más que los que existían del cono monetario anterior. A pesar de las expectativas que ha transmitido el gobierno, ya se observa en los mercados municipales y en otros sitios, abiertamente, la compra de los nuevos billetes. Gente que insiste en mantener frente a nuestros ojos, las condiciones de miseria vivida por el pueblo recientemente.

En vista de la resistencia evidente en algunos sectores, el estado no puede limitarse a solo emitir nuevas medidas, sin controlar que la aplicación sea realmente efectiva. Urge la destrucción de las mafias del efectivo. En esta primera etapa hay que controlar y hay mecanismos para hacerlo, dónde termina el efectivo que es captado por las empresas, en sus operaciones diarias. Debe verificarse que lo depositen en los bancos. Hay que colocar sanciones ejemplarizantes contra los que se dedican a la compra y venta del papel moneda. Es necesario medidas contundentes que siembren precedentes. Debe ocurrir que los empresarios que no acataron la no modificación de precios, no se le subsidie su nómina en el lapso anunciado por el ejecutivo, hacerlo es auto agredirnos. Es preciso la realización de un censo, que determine quienes respaldan la medida y quienes han estado boicoteándola. Hay que buscar quiénes estimulan y legitiman el dólar paralelo en el país, porque es ingenuo considerar que es un problema generado por una página. Colocarles grandes multas para desalentarlos, expropiarles las empresas desde donde atentan contra la estabilidad de la economía y la patria.

En reiteradas oportunidades se ha concluido que el problema que sufre el pueblo venezolano es más político que económico, obedece más a actos de guerra que a situaciones económicas. Comprendiendo esto, nuestras medidas económicas deben ir acompañadas de respuestas de guerra, contra los que se han atrincherado en contra de la paz del pueblo de Venezuela, pero definiendo de manera clara al agresor, sin caer en generalidades y sin agotar la búsqueda del consenso. Hay que explicar a los temerosos, que si cada uno va a buscar por separado la sustentabilidad de su negocio, como si estuviera en el lejano oeste, desoyendo las normativas, va a generar tanto daño como los que se han dispuesto a bombardear las nuevas políticas. El dólar terrorista, afecta de manera determinante la vida económica del país y la manera de borrar sus efectos en nuestra economía es mediante un consenso entre los actores, mediante la generación de confianza entre las partes y todo esto complementado con el uso racional y focalizado de la fuerza del estado. Todos los actores deben estar detrás de la carreta. Entendiendo que al principio pudiera ser dificultoso moverla, pero cuando inicie su recorrido, los músculos de todos estarán más aliviados. Esta es una lucha de todo el pueblo. La estabilidad, conviene a todos, gobierno, empresarios y pueblo consumidor.



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Pedro Figueroa


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