Terrorismo en Venezuela: Lecturas binarias peligrosas

"O me lleva él o me lo llevo yo….

pa´que se acabe la vaina".

Por donde se mire, la política moderna resulta sustantivamente binaria, incluyendo a buena parte de aquellas producciones intelectivas (auto) calificadas bajo intención "crítica", muchas firmadas con tenor "crítico radical".

Pareciera que el ejercicio de las reducciones metodológicas intencionadas, esas que pretenden esconder la frondosidad que expone el bosque país, a cambio de mostrar sólo parte de su extensión sociocultural, otorga toda una mayúscula economía, bien sea al pensador y su cabeza, a su biblioteca lingüística, a su cartera monetaria, a su lugar ideopolítico, a su comodidad y demás.

Hasta ahora las lecturas giradas sobre el acontecimiento público, el comportamiento de las instituciones y, sobre manera, respecto a la gobernabilidad, tanto fundamentan como traban sus piezas discursivas al más vivo estilo del par "amigo/enemigo", establecidas hace tiempo por el primer liberalismo, cuyas traducciones ordinarias van por la exaltación fuerte de figuras dicotómicas tales como: "gobierno/oposición", "derecha/izquierda", "revolucionario/contrarevolucionario"/ "leal/traidor", "enemigo principal/enemigo secundario", "democracia/tiranía", "chavista/escuálido".

Procurando comprender tan estrecho modo de ordenar el mundo de la vida (pasada y presente) señalemos de pasada que tan finitas operaciones cognitivas no resultan nada accidentales, pues bastante agua, fuego y tierra han abonado para ello tanto las caras estatuas intelectivas, localizadas en la filosofía, la epistemología, las ciencias políticas, económicas, sociales y naturales en general, apeladas como "extrañas" o "criollas", como las dirigencias ideopolíticas, sociales, culturales, económicas, militares, educativas y religiosas constituidas a lo interno del país.

En el campo estrictamente ideopolítico, la pluralidad de las autocalificadas "izquierdas", "derechas" y/o "centro izquierdas" , bien sea en las europas, las áfricas, las oceanías o las américas, trabajan, arengan, circulan y masajean tanto a sus fieles como "extraños", justamente en base a lo informado por el par liberal del "amigo/enemigo", con sus consecuentes traducciones de "gobierno/oposición", "derecha/izquierda", "revolucionario/contrarevolucionario", "leal/traidor", "enemigo principal/enemigo secundario", etc.

En la Venezuela de nuestros "últimos días" encontramos que la clase de reduccionismos indicados más que sufrir de inflación, realmente se nos han vuelto abundantemente democráticos, pues las lecturas, "lecciones", de país que solemos leer y escuchar "por aquí " o "por allá", bien sea en quienes abierta o solapadamente se anuncian en las redes sociales, las oficinas, la escuela, el mercado o los botiquines, como "leales", o "afines" al gobierno, a la revolución, a la "izquierda no gubernamental", a la oposición y (raramente) declarados en la "derecha", justamente están construidas, se espetan, silenciosa o públicamente, en base a los indicadores semióticos fundacionales del tipo "amigo/enemigo".

Tal vez el afortunadamente fallido "magnicidio frustrado" contra el presidente de la República bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, el Alto Mando Militar, el Consejo de la Revolución, los diputados, los/las representantes de gobiernos internacionales e invitados genéricos de ocasión (incluye familiares), pueda servirnos para apreciar el costo del reduccionismo cognitivo marcado.

Puntualmente, el terrorismo de ocasión que ha venido estallando en nuestra última patria ha llegado pública y políticamente a ser repartido en suerte de culpas binarias, totalmente excluyentes.

Los agentes del gobierno bolivariano y prácticamente toda su extensa tribu social afecta, recuestan tan criminal intento a los sectores opositores, la CIA de los USA y la oliburguesía colombiana, por su parte los adversarios al presidente Maduro, estiman que: a. Ello fue una farsa gobiernera con fines políticos, y/o b. Que tal barbarie -de haber sido cierta- fue autoproducida por el mismo gobierno, poniendo como fundamento el hecho que al señor presidente y demás invitados no les pasó nada, excepto el susto.

Para los opositores la cantidad de evidencias que el gobierno viene presentando públicamente, el video transmitido por Telemundo, las confesiones de los capturados, así como las gratuitas entregas orales ofrecidas mediáticamente por la señora Patricia Poleo y Jaime Byle, entre las más visibles, en nada las validan, de allí salen sus negativas a no generar públicamente ninguna condena a dicho "magnicidio en grado de frustración".

Por lo demás, la cantidad de acciones evidentemente violentas (nada democráticas) que se han vendido sucediendo en Venezuela desde el 2002 hasta la presente, firmadas en su gran mayoría por actores anunciados como "opositores al régimen", las cuales incluyen, entre muchas: Golpe de Estado, asesinatos de líderes políticos y sociales, incendio de edificios públicos y privados, incendios y estrangulamientos de personas "chavistas" o parecidas, guarimbas, voladura de puentes, saboteos eléctricos, hasta llegar al reciente "magnicidio frustrado", son expuestas al ojo público (por tales sectores) como genuinas expresiones de luchas democráticas y libertarias emprendidas por los últimos valientes "libertadores" del país, sin que en ningún momento les lleguen a reconocer como terroristas.

Ciertamente que de la mano del gobierno bolivariano y la floresta de pulsiones y simpatías sociales que éste ha logrado atraer en el curso del tiempo que lleva en Miraflores, especialmente a partir del 2002, difícilmente vamos a encontrar prácticas terroristas iguales o similares a las promovidas abiertamente por determinados agentes y sectores opositores, no obstante subrayemos que sí localizamos en tal decurso (dentro del gobierno y algunos de sus tantos militantes o simpatizantes) la promoción y el despliegue abierto de ciertos "juegos de guerra", los cuales, a semejanza del objetivo final perseguido por el terrorismo-terrorista, buscan llanamente la eliminación de su-s contrario-s, aun cuando tal afección solo sean ("por ahora) expresas o silentes maniobras para reducirles tanto parte importantes de sus voces públicas como de clausurar su identidad política.

Ciertamente el terrorismo se cumple cabalmente en tanto sus protagonistas consiguen finalmente la eliminación de lo que consideran su opuesto o contrario, pues la otredad, el distinto, nunca le percibe como necesario o complemento, como alguien que igual tiene derecho a vivir.

Las extinciones de aquel o aquellas personas distintas, el terrorista generalmente busca fulminarlas a través de métodos violentos, con independencia de los costos que causen, pero también indiquemos que tales cuerpos y mentalidades son tempranamente educadas.

La clase de cuerpos y sensibilidades terroristas comienzan a cultivarse socialmente allí donde aparece un recio educador, el cual bien puede resultar un maestro de escuela, un político, un líder social, un cura, un patrón, un periodista, un familiar, un sargento, un general o un policía, todas unas voluntades animosas empujando a sus fieles a recortar la vida social, cultural, económica y política en clase de pares opuestos, irreductibles.

Los contenidos, los métodos, las estrategias para constituir subjetividades terroristas bien sabemos que son diversas, las cuales incluyen el uso ordinario de lenguajes binarios violentos, la siembra de odios, las venganzas hasta llegar a la muerte causada por pistolas, metrallas, dinamitas y su brutal C4, sin que en esta mentalidades y operaciones medie la más mínima consideración por todo lo que representa la vida del "otro" o la "otra".

Una vez esculpidos los cuerpos terroristas, lo que sigue es ver cristalizar en cualquier momento sus actuaciones y desempeños callejeros, para lo cual el pensamiento binario ha hecho su extraordinaria y temprana aportación.

edbalaguera@gmail.com



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Edgar Balaguera

Antropólogo, Sociólogo, Magister en Ciencias Políticas, Doctor en Ciencias para el Desarrollo. Docente.

 edbalaguera@gmail.com

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