Desencadenante Histórico y frustrado magnicidio

 

El 24 de junio de 1960, poco después de las nueve de la mañana, camino a los actos militares previstos para celebrar el Día del Ejército, en el Paseo Los Próceres, el presidente Rómulo Betancourt fue objeto de un atentado con explosivos. Betancourt, convaleciente de las heridas causadas por el magnicidio frustrado, se dirige a la opinión pública nacional e internacional: "No me cabe la menor duda de que en el atentado de ayer tiene metida su mano ensangrentada la dictadura dominicana…" No era esa, la primera ocasión en que el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo atentaba contra el presidente venezolano. Diez años antes, el 13 de noviembre de 1950, un magnicidio en contra del Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud, logró su objetivo. En aquella oportunidad, la víctima resultó ser el presidente de la Junta de Gobierno que surgió posterior al golpe de Estado, ejecutado contra el Presidente Rómulo Gallegos. Siendo ese magnicidio, el primero que registrara nuestra historia republicana. Al Gral. Marcos Pérez Jiménez, se le atribuyó la autoría del crimen, que obligó a una reorganización de la Junta de Gobierno y se encargó de la Presidencia de la Junta el Dr. Germán Suárez Flamerich, como paso previo al surgimiento de la dictadura abierta de Marcos Pérez Jiménez.

Los magnicidios, a diferencia de lo ocurrido en la vecina Nueva Granada, han constituido eventos excepcionales en nuestra historia. Nos referíamos a la Nueva Granada pues allá se han constituido [los magnicidios] en el signo característico de su historia. Si en el siglo XIX, se registraron tan solo tres. Con la llegada del siglo XX, se constituyen en una forma de hacer "política", exterminando al contrario. Así, en los primeros ochenta años del siglo se registran tan solo tres magnicidios, destacándose el ocurrido contra la vida de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, por sus efectos de violencia generalizada sobre la sociedad neogranadina, que se extendería por todo el resto del siglo XX y parte del XXI. Lo cierto fue, que a partir de la muerte de Gaitán, el magnicidio se convierte en una práctica común de hacer "política" en la Nueva Granada como lo expresan los asesinatos de Rodrigo Lara Bonilla, 1948, ministro de justicia que se atrevió a enfrentar al narcotráfico. Desde entonces, la rutina de muerte promedió un magnicidio por año, 1986: Hernando Baquero y Guillermo Cano; 1987: Jaime Pardo Leal; 1988; Carlos Mauro Hoyos; 1989; Antonio Roldán Betancur; entre otros.

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un magnicidio es la "muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder", sin reservarlo –exclusivamente- al ejercicio de la política. Pero, esa historia repleta de magnicidios quedaría incompleta si no hiciéramos mención al atentado frustrado contra el Padre Libertador Simón Bolívar, la noche del 25 de septiembre de 1828. Al Padre Libertador, Simón Bolívar, se le advirtió sobre la posibilidad de tal evento meses antes mientras se desarrollaba la Convención de Ocaña, entre abril y junio de aquel año, señalándosele a Santander como presunto autor intelectual. No obstante, desestimó las advertencias sobre la base de que Santander no era tan malvado como se le acusaba. Bolívar, se constituyó en la piedra en los zapatos de la oligarquía bogotana para liquidar el proyecto unionista de la Gran Colombia. Aquella noche, mientras dormía el Padre Libertador, fue alertado a tiempo por Manuela Sáenz, quien cuidaba sus sueños e hizo frente a los complotados para permitir que Bolívar huyera por una ventana al cuartel del Batallón Vargas, donde le refugiaron y encontró las tropas para hacerle frente a los complotados y detenerlos. La investigación, condujo directo a los autores intelectuales, entre ellos: Francisco de Paula Santander, quien fue sentenciado a muerte, y el propio Bolívar decide cambiarle la pena por el exilio. Días después de ocurrido aquellos gravísimos hechos, el Padre Libertador Simón Bolívar en carta fechada el 9 de noviembre de 1828, dirigida al general Briceño Méndez, le manifiesta: "La conspiración puede decirse terminada, pues las causas han sido ya sentenciadas por la comandancia general. Unos a confinación, otros a presidio, y además de los 14 que se han fusilado en días pasados, y de que se ha noticiado a ustedes, han sido condenados a muerte seis o siete, entre estos Santander, que ha resultado convicto...".

Los magnicidios, por lo general, son eventos traumáticos para la sociedad que los sufre. Tras la muerte de Gaitán, devinieron los saqueos y disturbios generalizados como expresión de rabia de un pueblo ante el asesinato de un líder que despuntaba a sacudir y despojar al Ancien Régime tradicional que garantizaba los intereses de la oligarquía bogotana por sobre el resto de la sociedad. Una multitudinaria manifestación de apoyo popular, decidió acompañar los restos de Gaitán hasta su última morada. Sobrevino la calma, tensa pero calma al fin. Un año después, el desahogo popular se manifiesta en votos a la candidatura de Cesar Gaviria Trujillo, quien hereda la candidatura presidencial. Quienes presagiaban nuevos tiempos, jamás imaginaron que éstos tomarían los senderos violentos que adquirieron, y que se mantienen sobre una sociedad signada por la violencia aún cincuenta años después de ocurrido aquel horrendo crimen. El propio presidente J.M. Santos, ha reconocido que han sido 6 millones 700 mil, las víctimas de la violencia ocurrida durante todo ese período abierto tras el magnicidio de Gaitán. Y no se detiene el reguero de muertes en la vecina Nueva Granada, con el asesinato de campesinos, líderes sindicales, sociales y todo aquel o aquella que pretenda desafiar los intereses de la vieja oligarquía bogotana.

Parte de esa historia, ahora se intenta trasladar a la patria de Bolívar y Chávez. Este sábado 04 de agosto, los venezolanos y venezolanas hemos sido testigos de un hecho inédito en la historia de la humanidad: el intento de asesinato de un presidente de la República mediante el uso de sofisticados drones, transportando cargas explosivas. Es así, que exactamente a las 5:41 pm y en el momento preciso que el Hno. Presidente-Reelecto Nicolás Maduro conversaba sobre el Plan de Recuperación, Estabilización y Prosperidad Económica (PREPE), en particular, su vertiente del Censo Automotor del país, echaron a volar los aparatos de la muerte sobre el cielo caraqueño. Derribados por la acción eficiente de francotiradores pertenecientes a la Guardia de Honor Presidencial, no sin antes causar heridas a siete hermanos de la GNB y causar el consecuente horror entre la población, que causa toda acción proveniente del terrorismo. Todo el sistema de protección presidencial, actuó impecablemente. El propio Presidente Maduro, durante la ocurrencia de los hechos, se mantuvo incólume y firme como el Samán ante las tempestades, según puede constatarse en las imágenes transmitidas en cadena nacional de radio y tv. Importante es, precisar las causas del atentado terrorista. Su ocurrencia es, en el preciso momento que el Hno. Presidente Maduro hace referencia al PREPE, en específico, al Censo Automotor que permitirá definir acciones en contra del contrabando de extracción que ha desplegado el gobierno neogranadino por intermedio de sus bandas paramilitares por años y años, no solo para nutrir su mercado interno de combustibles sino también como insumo fundamental para la elaboración de su principal producto de exportación al mercado de EEUU: la cocaína.

No es poca cosa, la perversión que se intenta corregir con la corrección del precio de nuestros combustibles internos, en especial: la gasolina. No por casualidad, la propia embajada de EEUU por intermedio de interlocutores pagados en dólares, propicia una protesta contra el Censo Automotor, y vehículos negados a prestarle servicio de transporte público al pueblo, salen –masivamente- a cerrar vías públicas en contra del mencionado Censo. Declaraciones posteriores del intento de magnicidio frustrado, dan fe de la detención de los autores materiales, aquellos que colocaron en vuelo los aparatos de la muerte. Nicolás, al igual que Betancourt, hace 68 años atrás, no dudó en apuntar –certeramente- al epicentro de la autoría intelectual de estos gravísimos hechos: Juan Manuel Santos. ¿Qué muestras ha dado Santos para ganarse dicha autoría? Además de su consuetudinario odio hacia la patria de Bolívar y Chávez, bien debemos comenzar a estudiar los efectos negativos -para los intereses de la oligarquía bogotana- que tendrá el ajuste de los precios de la gasolina; en contraposición, los efectos positivos para el pueblo venezolano, y que bien pudieran dar al traste con el contrabando de extracción, al no hacer rentable dicha actividad delictiva. Pero, además, ha quedado suficiente constancia escrita sobre declaraciones dadas por el presidente Santos en que anuncia la caída del Gobierno del Hno. Presidente Maduro a la agencia de noticias francesa AFP: "La veo cerca. (…) Ese régimen se tiene que desmoronar". Dotes de pitoniso, no se le conocen al tóxico presidente neogranadino. Y, eso lo dice con tanta seguridad hace apenas cinco días atrás. La misma seguridad, que horas después de ocurrido el frustrado magnicidio, lleva al Hno. Presidente Maduro a afirmar: "El nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado, no tengo dudas, la saña asesina de la oligarquía venezolana, y estoy seguro aparecerán todas las pruebas". Añadiendo: "Los primeros elementos de investigación apuntan a Bogotá, por eso los anuncios dramáticos del final de Maduro, es que Juan Manuel Santos entrega la presidencia el 7 de agosto y no se puede ir sin hacerle un daño a Venezuela". Asegurando, que el atentado en su contra, fue planificado por representantes de "la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana". No se equivoca Maduro, como no se equivocó Betancourt.

Con ese atentado frustrado, se cierra un ciclo que se inició el pasado 26 de julio cuando el Hno. Presidente Maduro esbozó las primeras medidas contenidas en el Plan de Recuperación, Estabilidad y Prosperidad Económica, siendo éstas: 1. La entrada en vigencia de la Reconversión Monetaria el venidero 20 de agosto, acompañado de una Reforma Monetaria integral, al anclar el naciente Bolívar Soberano al Petro, 2. Aprobación por la ANC de un proyecto de Ley de Ilícitos Cambiarios, con el propósito de incentivar y permitir la inversión extranjera, permitiendo que los privados puedan hacer operaciones cambiarias con sus recursos propios, 3. La entrega al BCV de un bloque de reservas petroleras certificadas, para fortalecer las reservas internacionales, 4. Exoneración por un año de impuestos y desgravámenes a la importación de todos los bienes de capital, materia primas, insumos, agroinsumos, repuestos, maquinarias, equipos y productos manufacturados, y 5. Realización de un Censo del Parque Automotor del país, para encauzar acciones a solucionar esa problemática y propiciar una política de protección a sus propietarios y propietarias, ante decisiones de Estado en materia energética.

Desde la aprobación de las leyes Habilitantes de 2001, que desencadenaron en el golpe de Estado de abril de 2002, no habíamos apreciado en la oligarquía agroindustrial-comercial-importadora, Fedecámaras y cía, el despliegue de tanto odio para manifestar su rechazo a las medidas anunciadas por el Hno. Presidente Maduro. De las primeras manifestaciones de rechazo, y posteriores pedidos de suspensión de las medidas, pasaron a los hechos contra el pueblo con la elevación de todos los precios de alimentos, medicinas y demás bienes esenciales, no quedándose allí, prosiguieron atentando contra el Sistema Eléctrico Nacional, mediante el apagón del 31 de julio, provocado mediante el corte de cables. Sobre ello, el presidente de la mafia de fetraelec, el opositor Ángel Navas, debe serias explicaciones al país todo. Ya que su tesis de la "falta de mantenimiento" no cuadra, mucho menos lo que llamó "sobrecorriente" y la fulana "contaminación". No tenemos referencia alguna de que el barro o el musgo, tengan capacidad de cortar cables y producir no "sobrecorriente" como señala Navas, sino apagones. Del apagón pasaron al saboteo del Censo Automotor, con las mafias transportistas financiadas por el gobierno de EEUU. Hasta culminar en el intento de magnicidio del Jefe del Estado. Sin duda, el Hno. Presidente Maduro tal cual lo hiciera el Comandante Chávez en 2001 con las Leyes Habilitantes, ha abierto un desencadenante histórico que deberá conducir a la Revolución Bolivariana por nuevos senderos. El "Nuevo Comienzo", llamado así por el Hno. Presidente Maduro. Como solía expresar el Comandante Chávez, parafraseando al caballero de La Mancha: "Si ladran los perros, Sancho, es porque cabalgamos. Sigamos cabalgando este camino de la revolución. Que ladren los perros del imperio. Ese es su papel: ladrar. El papel nuestro es batallar para consolidar este siglo, ahora sí, la verdadera liberación de nuestros pueblos". La esperanza popular, crece y se expande por todo el territorio nacional.

Caracas, 05-08-2018



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Henry Escalante


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