Reconciliación nacional y revolución en Venezuela

¿Cuál puede ser la viabilidad de la propuesta de reconciliación nacional y relanzamiento de la Revolución Bolivariana lanzada por el presidente Nicolás Maduro, en funciones y ahora reelecto para el período 2019-2025, para alegría de muchos y disgusto de otros? ¿Qué elementos poner sobre la mesa con fines de activar mecanismos de mediación y reconciliación? ¿Cuáles son los actores sociales involucrados? ¿Las mismas élites proto golpistas o hay nuevos actores? Relanzar la Revolución Bolivariana, ¿es voluntarismo o se tiene un plan bien definido para superar el burocratismo y desarrollar en la práctica la participación popular?

Las organizaciones con fines electorales, como llama formalmente el CNE a los partidos políticos en Venezuela, que pareciera que se les ha agotado sus respectivos programas ideológicos como no sea su mera adición a los lineamientos neoliberales, tipos Chile, Argentina, Brasil o Perú y hasta Ecuador en la actualidad, los grupos empresariales y comerciantes tan quejumbrosos frente a las divisas del Estado Nacional, los trabajadores, siempre tan diversos en sus demandas de beneficios sociales como débiles en su organización y la ciudadanía misma en general, ¿podrán anteponer los intereses generales de la gente del común, como solía escribir Cecilio Zubillaga-Perera, don Chío, el Caroreño Universal (Juan Páez-Ávila, dixit) por sobre los intereses particulares, individualistas y miopes en su visión fragmentaria de la realidad socio histórica?

De acuerdo con el reelecto presidente Maduro, el nuevo período para el que fue certificado por el CNE, para unos el mejor del mundo y para otros factores de duda y descrédito, sobre todo si los votos populares no los favorecen, se ha propuesto "… ir hacia un gobierno de reconciliación nacional, (…). Un gobierno de unidad nacional para hacer la revolución, pero quiero que sea un gobierno para lograr la unidad de la nación, para profundizar y retomar el camino revolucionario que es necesario retomar" (Ciudadccs, miércoles, 23/o5/2018/ en: www.aporrea.org).

Los errores, del todo evidentes en la gestión gubernamental en muchas áreas vitales y en particular en campos como la producción de bienes y servicios, según la experiencia de todos en estas últimas décadas de aguda crisis en Venezuela posterior a la muerte del Comandante Hugo Chávez, dan cuenta de la ineptidud, dolo, omisiones y/o simple corrupción vulgar de muchos rojos-rojitos por fuera y sepulcros blanqueados por dentro que luego se han ido a disfrutar de sus bienes mal habidos en el exterior, Europa o Estados Unidos: PDVSA, Agropatria, la empresa agrícola Pedro Camejo, Lácteos los Andes, fundos zamoranos, cementeras, centrales azucareros, muchos de los predios expropiados dizque ahora están más improductivos, tantas otras promesas incumplidas, son entuertos que seguramente fue lo que motivó al mandatario nacional y líder fundamental del PSUV a pensar que se impone: "… profundizar y retomar el camino revolucionario" (ídem).

Cuestión, por cierto, que suponemos no los podrá realizar en lo concreto con esos mismos colaboradores que hasta ahora les han acompañado. La mayoría lucen agotados en su discurso y práctica, cuando no es que son una punta de bates quebrados como se dice popularmente. En este sentido, un aspecto que no ha superado la Revolución Bolivariana ha sido las llamadas "cuotas de poder" aun dentro del PSUV que quienes acceden a los ministerios, ser ministros, pues; en cambio, el Gran Polo Patriótico, GPP, es marginado, no se diga ya la gente del pueblo llano o los miembros del poder popular; al parecer tienes que ser parte del grupo de tal o cual ministro, gobernador o alcalde, aunque, claro está tampoco es que uno, la gente del común, tenga que ser necesariamente funcionario del Estado, sino que sea oído o atendidas las necesidades de toda la comunidad.

Con fines de lograr los objetivos anunciados por Maduro en su nueva gestión y distanciarse de la miseria inmediatamente anterior, que nos tiene a todos con una dieta de apenas de una o dos comidas diarias pero confiados en la recuperación de Venezuela, tampoco sería despreciable considerar aplicar la moderna teoría del comportamiento organizacional, esa que se estudia en los seminarios avanzados del Doctorado en Gerencia de la Universidad Yacambú, cuyas tarifas hoy tan elevadas no nos permitirá otra vez poder defender nuestra tesis; hemos hecho dos veces la escolaridad, primero presencial y luego virtual, hasta esta fase; pero, en fin, queremos decir que desde la gerencia estratégica del Comando Cívico-Militar de la Revolución Bolivariana tienen que superar los viejos dogmas y el voluntarismo político y repetimos aplicar la moderna teoría de la organizaciones.

Citando de memoria, tenemos que, poco más o menos, se alude en esa tal teoría a que individuo, grupos y estructuras están en relación a aspectos como: motivación y compromiso organizacional, trabajo en equipo y cultura organizacional, porque el talento humano en un clima adecuado es que pueden liderar el cambio en los procesos de gestión y nótese que uno de los males que ha aquejado a la Revolución Bolivariana ha sido las falencias en tales asuntos que, en términos tradicionales, recoge la frase "Falsa conducta revolucionaria", los valores –plano axiológico- que poco ha calado en el funcionariado; y es notorio las inconsistencias o, cuando no, la traición abierta; tampoco parece haber funcionado ciertas estructuras formales de control social, tanto del partido como de las instituciones del Estado-Nación; en particular la administración de sanciones o premios, porque los mecanismos del Poder Judicial suelen ser burlados con frecuencia y ha tardado o ha torpedeado la conformación de una nueva subjetividad revolucionaria, una nueva ciudadanía, que apenas ha venido cristalizando en pequeñas comunidades, comunas o en el Frente Francisco de Miranda. En concreto, alcanzar la reconciliación nacional con gestos como liberar presos a propósito del desarrollo de diversos actos terroristas de los años 2014 y 2017, presos políticos en sentido estricto por estar incursos en la alteración del orden público y la paz interior, no así homicidas probados (¿?); han representado una iniciativa importante en ese sentido.

¿Lo anterior supone que la contraparte opositora se va a poner también en camino para hallar vías de reconciliación nacional? ¿Cómo tender puentes hacia la comprensión mutua, con un horizonte de sentido compartido? Al respecto podemos recordar al filósofo Hans George Gadamer, quien sostiene que en estos casos la tarea debe ir encaminada a resolver los misterios de la comprensión de un sentido compartido inmerso en el diálogo, "… donde lo básico en destacar es que se trate de seres humanos que comparten un espacio común, una historia y una tradición, aunque con matices diferentes en un dinamismo articulador" (Gadamer, 1977, "Verdad y método").

Así, pues, el deseo del presidente Nicolás Maduro de promover la reconciliación y profundizar la revolución son metas muy válidas y correctamente formuladas pero los obstáculos internos y externos son enormes para hacerlas efectivas, además está el asunto de la mediación y la negociación en la resolución de conflictos, por una parte; y por la otra está el asunto correlativo de la mediación, entendida ya no como proceso sino de contar con una organización formada por individuos lo suficientemente motivados y comprometidos con los ideales políticos propios del humanismo socialista y bolivariano, cuyas canteras están en las organizaciones populares o de bases y no en los grupos que medran en el poder y que siempre exigen cuotas de poder y cada vez mayores y de falsa conciencia revolucionaria.

Igualmente y para cerrar queremos reiterar la correcta formulación del presidente, responsable de la gran organización que es Venezuela y cuyos tejidos sociales han estado desarticulados pero no solo por los errores y graves omisiones del sector revolucionario sino también por la oposición, la comunidad, familia e individuos, ha pensado realizar una reingeniería y ello por cuestiones de natural supervivencia social y de manera integral, como señala también en otro contexto Paul de Man, citado por Jacques Derrida (1989) en "Memoria para Paul de Man" en los siguientes términos:

"Pues lo que debe preocupar a las mentes de quienes desean orientar una reforma o una revolución no es la búsqueda de los medios para adaptarse a las nuevas condiciones. En el dominio espiritual, así como en el político, enfrentan nuevas líneas de conducta que se deben remodelar, instituciones que deben recrear, programas de organización que se deben elaborar. Y se puede subrayar que absolutamente ninguno de los ensayos publicados en tan gran número en Francia y en la Bélgica francófona desde la guerra contienen el menor interés por indagar los datos de los diversos problemas" (p. 182).

A lo que agrega Derrida (ob cit) que: "Uno ve que Paul de Man define una tarea laberíntica, por cierto, pero una tarea totalmente nueva, la de una revolución en el pensamiento. Hay que hacer la revolución y hacer algo más que adaptarse a las nuevas condiciones" (ídem).



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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