Colombia: Uribe, Duque, Petro y Fajardo por la presidencia de Colombia y hasta la paz del continente

En el año 2013, aún en vida de Chávez, publicamos el artículo, cuyo link colocaremos a continuación, titulado "¿Santos busca la paz interna para hacer la guerra afuera? ¿Quién amenaza a Colombia?

En ese artículo dijimos no sólo lo que se desprende del título, sino además que para justificar su proceder, Santos agregó: "Estamos hechos para grandes cosas en el campo internacional". Dijo eso refiriéndose a su solicitud de ingresar a la OTAN. En esa oportunidad nosotros comentamos, "Frase ésta que remite a cualquier cristiano a pensar en el rol de Israel en el Oriente Medio, el cual no es otro que ejecutar políticas de agresión por cuenta propia y de EEUU, contando con el respaldo de este país y de la OTAN". http://deeligiodamas.blogspot.com/2013/06/santos-busca-la-paz-interna-para-hacer.html

Nosotros comentamos también lo que sigue:

"La idea anterior, sumada a lo que arriba dijimos acerca del plan de guerra, que aunque parezca contradictorio, pudiera empezar con la paz en Colombia, se concatenan con las recientes declaraciones del actual Ministro de la Defensa de ese país, Juan Carlos Pinzón, es "un acuerdo de cooperación en temas de seguridad, porque estamos interesados en recibir experiencias de otros países, ya que queremos alcanzar – ponga el lector sumo interés en esta última parte- otros estándares de seguridad en la lucha contra amenazas trasnacionales".

¿Cuáles son esas "amenazas trasnacionales" que se ciernen sobre Colombia? ¿Cuáles cosas por hacer tiene Santos y Colombia en el campo internacional?

No creo que el lector por muy agudo que parezca las hallará. Más si todo eso se dijo en el marco de un proceso que conducía a la paz interna.

No obstante, por las dudas que eso genera, dijimos que en lo relativo al por hacer en el campo internacional, enunciado por Santos, comentamos que eso remitía "a cualquier cristiano a pensar en el rol de Israel en el Oriente Medio, el cual no es otro que ejecutar políticas de agresión por cuenta propia y de EEUU, contando con el respaldo de este país y de la OTAN".

Pero el proceso de paz interno se vio y sigue viendo entorpecido por las fuerzas que conduce el ex presidente Uribe.

¿Por qué Uribe ha entorpecido ese proceso? ¿Por qué ha estado en contra, tanto como mandar a votar NO en el referendo para confirmar el primer acuerdo de paz? ¿Por qué Duque, su candidato presidencial de ahora ha prometido no continuar el proceso de paz con el ELN y quizás buscar la forma de derogar lo acordado con la Farc?

En esto caben muchas respuestas. Como que Uribe, los suyos, por distintas razones, prefieren a Colombia en un Estado de caos y, Estados Unidos, una Colombia, con Uribe o sin Uribe, que les facilite el logro de sus objetivos. Ya las Farc están desmovilizadas y no constituyen ningún peligro ni incomodidad. Es más, en el caso que tuvieran necesidad de retornar a lo que antes hicieron eso costaría demasiado tiempo y esfuerzo. Pero Uribe y los suyos parecieran entender que la Colombia de la guerra interna era más fácil de controlar para sus fines y los de sus aliados, que bajo un clima de paz y donde la gente se pueda expresar con la mayor libertad posible. Y en eso pareciera tener razón, si nos acogemos a lo que sucedió el domingo peóximo pasado.

Ayer, dos analistas colombianos, con suficientes títulos académicos, coincidieron en decir que los resultados electorales hablan de un profundo cambio en el cuadro político colombiano y hasta lo compararon con aquel de los tiempos de Gaitán. Uno de ellos llegó a decir que "hubo como un retorno a aquellos tiempos". Los dos viejos partidos, aquellos que se hicieron mutuamente una larga guerra, la de los "Cien años de Soledad", una de mentira porque ambos eran iguales, sufrieron al mismo tiempo una importante derrota. Es cierto que Duque, el de Uribe, llegó al frente con cerca del 40 % de los votos. Pero también es verdad que, entre Petro quien clasificó para la segunda vuelta y Fajardo, contrario a los dos viejos partidos, liberal y conservador y con un programa parecido al del ex militante del M-19, alcanzaron una cifra muy por encima a la de Duque. Pero hay algo más, el candidato más cercano a Duque, Vargas Lleras, y de quien espera le apoye, le aportaría una cantidad insuficiente para alcanzar las cifras que sumarían Petro y Fajardo. Sin contar que el señor de la Calle, quien obtuvo un muy discreto 2.7 %, por haber sido el gran gestor del proceso de paz y lo sucedido y planteado a lo largo del debate electoral, estaría más inclinado a sumarse a Petro.

Justamente lo anterior habla del cambio que reflejaron las elecciones colombianas de este domingo. Quedó deshecho, pese las trampas, compras de votos y amenazas hasta de muerte, el dominio histórico en lo electoral de los tradicionales viejos partidos. Estamos hablando de un cambio que pudiera mpactar la historia de ahora en América Latina, sobre todo si tomamos en cuenta, para sólo hacer mención de un caso, lo que está aconteciendo en Brasil y la posibilidad del retorno de Lula al poder.

Anoche puse mucho interés en el discurso de Fajardo, ajeno a los viejos partidos, con una propuesta nueva, parecida a la de Petro, alcanzó el 23.7 % de los votos y ganó con comodidad en Bogotá, lo que dice mucho, siendo esta ciudad un centro muy alejado de los escenarios de la guerra*. Dijo de manera enfática y reiterada que su propósito fundamental es que Colombia no vuelva a hundirse en una guerra interna y fratricida. En esencia lo mismo que sostuvo Petro. Y que es todo lo contrario de lo que sostuvo Duque en su campaña y avala su mentor, Álvaro Uribe.

De donde, al principio, pareciera fácil y hasta obvio, entender que no habrá dificultad en que Petro y Fajardo se acuerden. Los analistas, y hasta uno que no lo es, sino un simple escribidor por Aporrea y otros medios de poca significación, percibe por lo mismo, lo relacionado con la paz y lo que sucedió y se dijo a lo largo de la campaña y en los discursos de anoche después de conocidos los resultados, que el señor Lleras, opté por llamar, de la manera crea conveniente, a votar por Petro.

Por último, hubo en esa elección colombiana otro hecho novedoso. La abstención se redujo. Buena parte de los abstencionistas esta vez hallaron motivos para acudir a las urnas y los números de los viejos partidos se redujeron de manera casi estrepitosa, pese Duque haya salido al frente. En la segunda vuelta, donde volverá a salir el billete y se repetirán las amenazas, quizás hasta más intensamente, también pudiera suceder que de los abstencionistas muchos se entusiasmen y no creo que la mayoría acuda a votar a favor de quienes nunca ha votado porque son el motivo y la causa de su indiferencia. Dicho de otra manera, si la segunda vuelta disminuye más la abstención, es elemental pensar que lo haga no para volver al pasado sino para ayudar se produzca un cambio en Colombia. Es decir que ese votante, en su sustancial mayoría, lo haría por algo que siempre rechazó.

*Con anterioridad, semanas atrás, periodistas y analistas colombianos, sostuvieron que la mayoría determinante de votantes por la paz, se manifestarían en los centros rurales, por haber sido los escenarios de la guerra y no en ciudades como Bogotá, donde esperaban que ganaría Duque. Esta votación por Fajardo, quien condena la guerra y espera que no retorne, se manifestó en contrario de aquello.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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