Quinto malo

¿Se puede celebrar el 1° de mayo con esta hambruna?

La lucha de clases no acaba de aparecer en el espectro de relaciones de producción y circulación en el capitalismo. La confrontación de proletarios y burgueses es inherente a la sociedad de explotación instaurada por la burguesía, hace unos 500 años. Sus manifestaciones han ido evolucionando y las expresiones de hoy, aún cuando esencialmente son las mismas, han variado de forma exponencial después de la llamada «revolución industrial» y, en la actualidad por el «mando» asumido por el capital financiero y la desaparición de la moneda como mercancía tangible en la que se igualan todas las demás mercancías.

Precisamente en este último contexto de explotación, que trasciende a la fábrica como locación tangible y cotidiana, es donde se libra (y se librará, cada vez más) la lucha de clases y donde se obtendrá la síntesis en medio de esta nueva dialéctica del capital.

Allí se encuentra sumergido hoy el mundo. Todos los países, abierta y declaradamente capitalistas o no, están sometidos a esa hegemonía. Venezuela no es la excepción.

Pero en casos como el nuestro, somos el flanco de ataque principal, por poseer la mayor reserva petrolera del mundo entero, por poseer enormes riquezas minerales, forestales y acuíferas, pero -además- porque la conciencia del pueblo venezolano ha abierto nuevas brechas de independencia, antiimperialismo y soberanía. Especialmente luego de las batallas de calle liberadas contra el neoliberalismo en 1989 y la construcción de espacios políticos y de participación a partir de 1992 y hasta la entrada (en 1999) al espacio político y ciudadano de la llamada V República.

Todo esto es muy importante tenerlo en cuenta y asumirlo, cada vez más, con mayor conciencia.

La hambruna desatada contra el pueblo venezolano bajo un cuadro de hiperinflación inducida y prácticamente incontrolable, forma parte de los misiles que utiliza el imperialismo (esa fase superior del capitalismo) para ablandarnos o aniquilarnos en la guerra económica declarada unilateralmente, con el propósito de detener a la Revolución Bolivariana, previo defenestramiento político y moral de nuestro Presidente Constitucional, Nicolás Maduro.

Celebrar el 1° de Mayo, en las condiciones de asedio y hambruna, a las cuales está sometido en la actualidad el pueblo venezolano, parecería paradójico. Pero no. Celebrar el día del trabajador, del proletariado, del pueblo pobre y explotado,es celebrar sus luchas históricas, sus victorias -por muy pequeñas que hayan sido- y celebrar su esperanza posible en un mundo nuevo, no capitalista.

No es que nos propongamos ser un pueblo estoico, es que somos un pueblo luchador y llevamos la sangre de libertad que caracterizó a nuestros héroes originarios, como Apacuana y Guaicaipuro, a nuestros cimarrones como José Leonardo Chirino o Andresote y a nuestros soldados.



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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