Comunistas de Venezuela "seguritos" al cielo. ¡Sólo Motta Domínguez debe ser destituido!

Según lo que he entendido a lo largo de mi vida, el cielo está lleno de santos. Y que en el mundo donde vivimos, previo la muerte, subida al cielo o bajar hasta donde debamos abordar la barca de Caronte, casi nadie está dispuesto a graduarse de santo, ni siquiera el presidente colombiano. Pero si sé, poca duda me queda, aunque admito que entre los bagres se mezclan las guabinas, que muchos de los comunistas más que hacer revolución, buscan asegurarse el cielo. Tanto que ni siquiera les interesa tomar el poder. Pues prefieren sus rezos, letanías, buenos deseos y hasta nobles acciones.

Nunca entenderé por qué los comunistas venezolanos gozan de tan mala fama entre quienes por demasiado tener, creen a estos capaces de quitarle todo. Menos por creerles represores o propensos a ello, cuando si algún grupo político ha sido víctima de esos procederes han sido ellos. Cuando Gómez, Pérez Jiménez y luego con Betancourt, a quién de ellos no tenían "encanado" en un asqueroso calabozo, un campo de concentración, lo buscaban como "medio lucio" para darle "su merecido".

Esos militantes, con muy escasas excepciones, eran capaces de dejarse matar en la tortura pero nunca entregaban a un compañero o daban informaciones que facilitasen destruir la organización. Por supuesto, hubo quienes no tuvieron el aguante necesario, por las razones que fuesen, hasta por aquello de suficiente convicción, que flaquearon – quizás por lo mismo, lo flaco de sus convicciones – y no sólo dieron nombres, detalles, sino hasta terminaron siendo perros de presa de sus antiguos camaradas. Con eso negaron todo lo que decían ser.

Haber sido víctimas primarias y persistentes de la represión en Venezuela a lo largo del siglo veinte, convirtió a los comunistas en defensores a ultranza y con razón, de los derechos humanos y hasta de la pulcritud extrema en la participación política.

Que los gobiernos estalinistas que en "el mundo han sido", por razones inherentes a lo que no dudo en llamar su azarosa interpretación del cambio y movimiento o el creer que el mundo puede ser movido de acuerdo a un guión, como se hace para una película o romper unas relaciones amplias, extensas y profundas de un día para otro, lo que sería algo así como borrar lo existente y al mismo tiempo sacar de un hueco todo un nuevo mundo entonado, han estado asociados a la miseria, escasez y hasta ruina, no hace a los militantes de ese partido culpables de lo que aquí no han hecho, sino que lo hicieron otros. Es posible que sus discursos, sacados de unos manuales o de la cabeza de "ideólogos", que suponen a Marx habiendo dejado todo milimétricamente resuelto, como que no tuviesen el trabado de interpretar la realidad y dar respuestas concretas, les haga aparecer iguales a aquellos que se inventaron una realidad parida sin fórceps, ni ninguna otra majadería. Han cometido el disparate de creer que quienes controlan la sociedad han dejado todo los cabos sueltos y los puestos de asalto al descuido como para entrarle al cambio de sociedad de la misma manera de cómo se produce un alzamiento o rebelión en un pequeño buque para cambiar de capitán, rumbo y continuar navegando como si nada hubiese sucedido.

Ellos son así de infantiles. Pero son buenos, honrados y dispuestos al sacrificio por sus santos y sus rezos. Incapaces de despotricar contra nadie salvo contra el capitalismo, sin importar las circunstancias y, por supuesto, las fuerzas del imperio

Si no, veamos cómo, después de tanto tiempo, apenas se les ocurre pedir se investigue al Ministro Mota Domínguez, el de Corpoelec y otras cosas, porque aquí los ministros lo son de muchas vainas al mismo tiempo, tanto que eso se les olvida, y hasta se adelantan de una buena vez sea destituido. Quizás, por esa forma de ser el PCV, como la agrupación de los únicos santos que este escribidor reconoce, pues nunca piden nada a cambio, salvo que alguien algún día les lleve al cielo pero de un solo topetazo, como están convencidos que lo dijo Marx en alguna página que nadie encuentra, pero están seguros existe, tanto que no dudaron en darle su apoyo a Maduro sólo porque éste, no tan santo, les aseguró que a partir del día siguiente de ser reelecto pisaría el acelerador, por algo se ufana de haber sido chofer, no se habían percatado, o mejor no se han percatado, que la lista de funcionarios que merecen y han merecido lo que piden para Mota es larga y duradera.

Cuando Maduro, allá por los tiempos pretéritos, habló de "Sacudón", todo el mundo, hasta sus enemigos, pensaron que al fin se había percatado estaba rodeado de gente que no pega una y no ensarta aguja, ni que esta sea para coser zapatos, lo que es lo mismo con los ojos como si fuese una calavera. No pudo detectar a tiempo a funcionarios que se robaron millones de dólares y negociaban, según dice el gobierno mismo de manera descarada. Eran tipos que eso hacían para asegurar su futuro y nada hacían para evitar este de nuestro de ahora que es por demás calamitoso. Pero el "Sacudón" sólo fue una pedestre palabra que no sirvió para nada, pues aparte de las agresiones foráneas, Maduro siguió con la misma alineación; una parte aliada con el enemigo y la otra, como inocente, jugando para él. Basta pensar en Luisa Ortega y la larga lista de funcionarios señalados de corruptos hasta ayer mismo de los "rodilla en tierra".

¿Y a todas esas que hacían los comunistas? Pues callar, rumiar, porque uno sabe que lo han venido haciendo, de su inconformidad, y servir de tontos útiles, tanto que desde el bando opositor, sus ideólogos y hasta idiotas, orientados por los primeros, tienen a los comunistas y al comunismo de Marx, como los responsables de todo lo que aquí ocurre. Y ellos, los comunistas, por santos, inocentes y competentes hasta auto flagelarse, asumen la responsabilidad, callando ante todas las cosas que aquí suceden. Tanto que después de tantos años de silencio y habiendo dado su respaldo a la candidatura del actual presidente, lo único que se han atrevido a pedir, sin duda con temor y quizás hasta complejo de culpa, es la investigación y hasta posible destitución de Mota. Los demás, donde hay tantos con unos cuantos años ejerciendo cargos importantes, sin haber hecho nada significativo, que no sea repetir consignas y letanías, queden donde están hasta que las ruinas nos tapien por completo.

Por eso, quienes suelen abjurar de los comunistas venezolanos y hasta se amparan en sus presuntas creencias cristianas, no se asombren si al llegar al cielo, porque alguno habrá de llegar, de San José hacia abajo todo el tren, de arriba, medio y hacia abajo este copado de comunistas.

Basta hasta ser inocente, siendo este mundo tan cruel y poblado de crueles, para asegurar la visa del cielo.

¡Dios les guarde la gloria para ellos! Ya no sólo renunciaron a llegar al poder sino hasta a ofrecer su respaldo a cambio de nada de lo bello por lo que han luchado.



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Armando Lafragua


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