Betancourt: Los secretos de una traición

El año 1958 comienza con el alzamiento de Hugo Trejo y se inicia la fractura de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Es la primera señal pública y abierta de una rebelión que encendió la mecha para una dinamita que explotó 23 días después.

Hace 60 años, un 4 de enero de 1958, a Betancourt le realizan un homenaje en Nueva York, lo organiza la Asociación Interamericana Prodemocracia y Libertad, la iniciativa es parte de un tinglado preparado por la presidenta de esa ONG, Francis Grant, para promocionar a Betancourt y darle impulso a la "democracia representativa" para lo cual ha contado con el respaldo de Serafino Romualdi alto ejecutivo de la American Federation Labor. Funcionario del Departamento de Estado y mentor de Betancourt ante este, quien además apoyó al líder adeco en el recorrido promocional por los Estados Unidos durante 1956 y 1957, bajo el oculto financiamiento de la Fundación Rockefeller.

Betancourt desde mediados de los años cincuenta trabajó profusamente para la Fundación Rockefeller, en la elaboración de documentos que definían la política del Gobierno de los Estados Unidos para América Latina, fue asesor para estos asuntos a través de la mampara que significó la American Federation Labor de donde blanqueaban el dinero que le permitió vivir con holgura tanto en Costa Rica, Puerto Rico y los Estados Unidos, a pesar de sus "lamentosas" y sufridas cartas a la dirección clandestina de Acción Democrática sobre su situación económica tal y como lo señala José Sant Roz en "El Procónsul Rómulo Betancourt". Entonces Rockefeller era asistente especial del presidente Eisenhower para Asuntos Exteriores (1954-1955),

Simultáneamente, para esa misma fecha, la Junta Patriótica, presidida clandestinamente por Fabricio Ojeda emite un pronunciamiento con el título "Pueblo y Ejército unidos contra la usurpación" en el que denuncia el plebiscito fraudulento de diciembre de 1957 y llama al pueblo a movilizarse contra la dictadura de Pérez Jiménez.

Para diciembre de 1957 las órdenes de Betancourt a la dirigencia de AD estaban orientadas a controlar la situación política a su favor y eliminar todo vestigio revolucionario que fuera "sospechoso" de comunista entre otras: "Empezar una decidida campaña para retomar comandos de Acción Democrática, retirar al partido de la Junta Patriótica y que se prepare el retorno de Betancourt a Venezuela para el 9 de febrero." Pero el líder no llegó para la fecha anunciada y tuvo que esperar serenamente que se hiciera el trabajo duro.

El 13 de enero de 1958 Pérez Jiménez en su desesperación reordena el gabinete ministerial y nombra al Dr. José Giacopini Zárraga, como Ministro de Hacienda; al Dr. Humberto Fernández Morán, como Ministro de Educación y el mismo Pérez Jiménez se apunta como Ministro de la Defensa. Betancourt ya hizo maletas y acuerdos con el Departamento de Estado (diciembre de 1956) y ha garantizado el asunto de las elecciones y del petróleo venezolano. Nada era gratis para Nelson Rockefeller y para la Standar Oil Co.

De esto dieron cuenta hasta algunos dirigentes de AD, que se sorprendidos escucharon decir a Betancourt cuando dijo que "para gobernar había que estar bien con los Estados Unidos".1

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Aldemaro Barrios


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