En defensa de Nicolás Maduro

Aparto por un momento los dicharacheros artículos que me escribo de vez en cuando sobre la majadería de la geopolítica del petróleo para dedicarle unas muy bien merecidas líneas —según mi óptica— a la defensa del primer mandatario nacional Nicolás Maduro Moros. Soportando el riesgo que muchos podrían decirme a Maduro lo defiendo yo, y yo soy el pueblo, seguro que así será, pero es por pura necedad mía, nada más que por eso.

Seguro varios enviaran mensajes por las pocas redes sociales que me utilizan, antes que yo a ellas, pero les prometo retwittear y dar me gusta a los nombres y comentarios buenos o malos que se puedan generar.

Comencemos por la red que publica todo lo que escribo www.aporrea.org he desgranado mis sesos para poder entender esta forma oculta de hacer política o quizás de reclamar un espacio en la cuestión pública. Como se han trasformado los que hasta hace poco pensábamos eran verdaderos camaradas de izquierda, imagínense a uno de estos "líderes" tomándose fotos en las oficinas administrativas del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, luego viene es candidato a alcalde y de paso convoca a un cacerolazo en contra del presidente de la república a las doce de la noche del 31 de diciembre pasado. No hay diferencia entre él y el discurso del vice presidente de la Asamblea Nacional.

En esa web se perdió el espíritu para lo cual fue creada, escribe cada personaje con unos títulos y análisis que en nada contribuyen a hacer revolución. Yo que toda mi vida he sido un ignorante en política rebusco y no encuentro un aporte, lamentablemente la mayoría de las cosas que leo allí van dirigidas a la destrucción de la revolución y pienso que el esfuerzo debió haber sido al revés; impulsar, escribir para construir en vez de destruir.

En otro tema, pero en la misma acera y no es penoso decirlo, pero los verdaderos enemigos internos de Nicolás Maduro no están en la reducidísima dirigencia de la oposición, no, los enemigos de nuestra revolución están disimuladamente adentro. En quienes apoyando a su manera se hacen un aforismo de lo que creen debe ser la revolución en cuanto a solucionarles lo que ellos se inventan, y cuando no lo consiguen son furibundos enemigos, pero del lado de adentro.

Presidente, no ha debido serle fácil sentarse en el Palacio de Miraflores con quienes posteriormente resultaron ser grandes traidores, igual debe doler el día en que los nombraste ministros, o directores, otros presidentes de organismos, igual algunos han llegado a ser gobernadores y hasta alcaldes, duele verlos convertidos en insidiosos enemigos, al menos yo y muchos no podemos disimular ese dolor.

Por lo menos a mí me afecta. Yo que me he jurado nunca verme involucrado en escribir unas líneas como estas, pero mi conciencia no me deja descansar y de verdad es nauseabundo ver como abusan de la majestad presidencial, de un hombre circunstancial con debilidades y errores como los que todos tenemos, —en mi caso debo tener un océano de debilidades— pero con principios y moral, porque quienes hoy lo acusan de dejar enriquecer a su entorno y amigos pues también formaron parte de ese anillo y no son exactamente un ejemplo para la vieja más decente de este país.

A estas alturas presidente en que nuestra revolución vuela porque los ojos del mundo siguen aquí, y la mayoría de quienes nos defienden desde otras latitudes no nos destruyen, mientras los de aquí, los cuales creíamos nuestros, hacen todo lo posible por hundirnos. Son cosas raras presidente, pero la insidia y la conjurada confabulación a veces parece alcanzarnos, despedazarnos, acabarnos, destruirnos.

Ahora mismo en estos vuelos, nos imaginamos a quienes comparten con usted la mesa del Consejo de Ministros como totalmente leales a nuestra revolución. Tengo el privilegio de conocer a algunos de ellos, y sin dudarlo metería mis manos al fuego y no me quemaría, allí hay hombres de su mismo embrague.

Presidente, cada traición hace demasiado daño al proceso bolivariano, y esté sacrificio no es solo del alto gobierno, igual lo es de la militancia que observa el daño que nos hace cada oscuro traidor.

Acá, parece que muchos no logran darse cuenta de que nuestra lucha va en contra de la hegemonía continental, planetaria, global, otros ni sabrán que la oficina oval ha decidido derrocarlo, es que ni saben dónde está ubicado ese cambuche, y por eso muchos creerán que es un cuento lo del imperialismo.

Presidente, a toda nuestra base política le hace falta estudiar, la base social que es el pueblo está muy clara, pero la mayoría de la dirigencia no goza de la misma prerrogativa. Si quiere pregúnteles cuantos litros conforman un barril de petróleo o que le digan, aunque sea salteados los países miembros de la OPEP.

Algunos que se creyeron estar tan arriba como Dios ya se perdieron, no podemos volver a contarlos como nuestros y es mejor así. Pero la dirigencia de este país está es en este pueblo, allí puedes encontrarla, aún estamos a tiempo y no nos cuesta nada. Ellos los que soportan, a los que no les importa lo que pase, siempre seguirán siendo fiel a lo que la revolución nos enseñó; el legado.

Aquí debo citar a Chávez presidente, y es que Chávez no murió para ahora vernos caer en unos contra otros. Chávez se sacrificó planificando las nuevas bases de una dirigencia fiel, leal, estudiada, proactiva, decente, inundada de moral en cada uno de sus pasos, palabras y acciones.

Muchos pensarán que no es fácil defenderte, otros se escandalizarían si les pidieran salir en tu defensa. Pero solo hay que verte a los ojos y allí encontraremos a un hombre con moral, y es que uno pudiera no tener nada materialmente, pero como nos decían nuestras viejas; mijo siempre limpiecito y con la moral en alto y prendido de los santos, y eso es usted presidente un hombre limpio en su moral, esa es su mejor obra.

A veces se le ve entrampado, piense que haría Chávez en su situación, primero este con el pueblo y pídale que lo ayude a reflexionar que ellos van a actuar como Chávez los enseñó. Estamos luchando en contra de los intereses de la guerra representados en la banca, en millones de dólares y euros, eso es lo que ellos apuestan aquí, nosotros solo somos los defensores de un pueblo que no dejará de seguirte.

Ese pueblo lleva algunos siglos luchando. Antropólogos dicen que la existencia en estos territorios data en más de catorce mil quinientos años, bien, desde allá venimos luchando, si pensamos que los últimos siglos fueron mucho le pongo una fecha mucho más antigua.

Presidente, allá afuera por algún pueblo hay una viejecita humilde que lo alumbra para darle protecciones y lo bendice, búsquelas que ellas a su vez lo protegerán, sus armas más antiguas son sus oraciones con ellas encomiendan a sus nietos y piden para que sus hijos consigan el avió del día, búsquela presidente que ese es el pueblo y son los que lo están defendiendo, creemos con sus muchachos la nueva dirigencia de esta revolución.

Ellos no son aduladores, es más, desconocen ese término, así solo tengan un pocillo escarapelado de peltre con aguamiel se lo ofrecerán como dárselo a uno de los suyos. En esas asas humeantes estarán las primeras respuestas que necesita esta nuestra querida y amada patria.

Finalmente, dificulto que otro mandatario de esos que lo adversan incómodamente pueda querer más a su patria como usted no los ha enseñado, no nos cuesta nada y aún estamos a tiempo.

Presidente Nicolás Maduro con usted siempre nos restearemos…



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Miguel Jaimes

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Sus sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com.ve y https://www.lamucuy.com.ve

 venezuela01@gmail.com      @migueljaimes2

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