Escualidismo, ¿nueva enfermedad mental en Venezuela?

¿Es el escualidismo una nueva enfermedad mental aquí en Venezuela?, por los vientos que soplan, sí.

A mucha gente escuálida les patina el coco, me consta y a continuación os pondré un ejemplo irrebatible; y eso no es todo, también entre nosotros se ha revelado uno que otro casito de algún patriota -o acaso, matriota- descerebrado; pero antes vayamos a un corte comercial, o como dice José Vicente, a secas, que "vamos a un corte y al regreso tal y que se yo"; y, por cierto, hace unas cuantas lunas que no veo a José Vicente, ¿será que lo botaron o que yo no vi televisión durante algunas semanas? (valga, otra digresión).

Hace poquito pesqué en red una magnífica, por interesante, reflexión del matriota Visconti intitulada "¿la matria o la patria? la que adjunto a quien pueda interesar https://www.aporrea.org/actualidad/a256827.html y de ahí asumo para mí también lo de matriota.

Es que la historia, y más abundosamente en revolución, se empeña en derivar cuando no caducar, conceptos, y crear otros nuevos.

Hay colmo de colmo según mi apreciación, la cual de veras no sólo procuro cuidar de prejuicio sino además sustanciarla para no pensar u obrar en el vacío. Es el caso por ejemplo de aquella regia mademoiselle quien durante una de esas guarimbadas de la MUD se bajó su más íntima prenda de mujer y depuso un grafema más que tal, metamensaje, en una céntrica avenida de "El Cafetal" -([¡en otras palabras, que la susodicha escuálida de remate se bajó su pantaleta, arremilló el culo y se cagó en plena vía pública a la luz del día!])- dizque en protesta para ver si tumbaba a Maduro, y con su cara bien "lavá", pero no lo tumbó y ahí está maduro, mandando por la goma y no digo que a noventa millas (por segundo, y que son unos cuantos nudos en términos marinos) pero sí alguito, aunque a muchos no les parezca así pero, ese es otro tema a tocar, probablemente, cuando yo tenga mi cabeza fresca y no en resaca tal como ahora.

Volviendo al hueso de tan lamentable asunto, es a un buen matasanos a quien le correspondería diagnosticar el extraño comportamientos del jet set y afines, para contra nosotros los pata en el suelo; lo más que uno de nosotros y, por supuesto, no matasano, puede ofrecer, es un pronóstico y yo doy el mío, que esa mujer está loca de bola; pero, además, es de preguntarse el porqué; ¿por qué ha de estar loca?, tal vez sea porque alguien la llevó inducida a ese extremo, y ¿quién más puede ser el interesado en alocar a sus muñequitos con hilos sino el imperio hambriento de dar al traste con la revolución bolivariana para apoderarse de nuestro petróleo y etcétera, y acaso no es una muestra de que el pueblo venezolano le importa un cero, e inclusive, sus propios lacayos apátridas?

Reitero, ¿el que una persona vaya en contra de sus propios intereses es o no una locura, es el escualidismo una nueva enfermedad mental en Venezuela?; es claro que para que tú vayas contra tu propio interés tienes que estar tostao y eso lo sabe el enemigo, de ahí su estrategia de enloquecer a sus peones e inclusive a sus chivatos; pero esa gente está loca sin saber que lo está, lo cual demanda que la revolución le ponga el ojo a las escuelas de medicina y disponga abrir una investigación para tratar clínicamente lo que a mi modo de ver, yo no matasano, veo como lo que puede ser una nueva enfermedad mental incubada en un significativo sector social, como arma de guerra, de dominación, para anular cualquier reacción de la consciencia colectiva venezolana, para así ellos entrar acá como Pedro por su casa y saquear nuestro petróleo y etc.

Dicho de otra manera, propongo que el gobierno bolivariano disponga en sus próximos planes de salud el curar a tan significativo número de personas tostadas y, como eso de la locura tal vez pueda pegarse, es decir, que nos salpique a muchos, propongo barrer los rincones de la casa, primeramente; en cuanto a mí, directamente, ¡zape gato, toco madera!, y aunque ese mal me chispease, por fortuna vivo buena parte del tiempo a la intemperie ante la más hermosa horizontal entre los dos azules, la panacea infinita de la infinitud, lo que me permite andar sin escudo ni escudero, a diferencia de Don Alonso Quijano; y, hasta ahora ni mosquito me ha picado todavía, además que yo ando moscapil (mosca con las pilas puestas).

A juzgar por las opiniones de los psiquiatras, en sentido lato, la psiquiatría no parece ser una ciencia muy homogénea; inclusive se dice que en esa complicada disciplina científica hay una corriente que paradójicamente se denomina antipsiquiatría y la cual niega la existencia de la enfermedad mental, es decir, que la tal antipsiquiatría considera a la locura -tanto a la de bolas como a la de remate e igual con respecto la de perinola- como una cuestión no patológica (ah, por si las dípteras, la "pe" también es muda como la "ache").

Es decir, que para la antipsiquiatría, nada que ver con locura el caso de la encopetada ultraescuálida que se cagó en una lujosa avenida de "El Cafetal"; para la referida rama de la ciencia psiquiátrica, la antipsiquiatría, si así puede llamársele, tal caso no es sino un modo de comportamiento que nada tiene que ver con irracionalidad ni con absurdidad sino que, en tal caso, la supuesta enferma no es tal sino que ella tuvo que asumir tan extravagante comportamiento para defenderse de las dizque presiones sociales ejercidas sobre su entorno, en este caso, por el rrrééégimen tiránico y despótico.

En los casos que ocupan, la antipsiquiatría dictamina que ahí no gravitan ni remotamente patologías algunas sino que tanto la famosa y ya citada mademoiselle, e igual en atención a las hordas escuálidas dirigidas por la MUD de Julio Borges, de María Machado, de Leopoldo López y de su cónyuge, del "matacura" neoconverso saltimbanqui Vladimir Villegas, de Alias Chúo, de Henrique Capriles (el del telescopio), de Monseñor Jorge Urosa Savino y de su par uña y sucio Diego Padrón, del tal Baltazar Porras, del Motolito Monseñor Mario Moronta -MMMM-y pare de contar sujetos de esa cofradía, y que quemaron vivos a decenas de inocentes ciudadanos, simple y sencillamente para la antipsiquiatría, tales ángeles y arcángeles adoptaron actitudes distintas a las de los demás y, sanseacabó, ella y ellos jugaron otro papel, una se cagó donde le dio la gana y otros disfrutaron el más que macabro gusto, que no disgusto, de rociarle gasolina y rasparle fósforos a indefensos seres humanos que iban o venían del trabajo a compartir su ternura con sus hijos y demás familiares pero, tales víctimas olían a pueblo llano; y, no obstante, al efecto, la flamante antipsiquitría apuesta a eliminar la dizque etiqueta infamante que la medicina tradicional, es decir, en tal caso, la psiquiatría le ha chapado, les ha impuesto de locos pero, de un plumazo, la antipsiquiatría los declara fuera de mal, perfectamente sanos.

Tengo entendido -acá en mi ignorancia- y si no me equivoco, que para la tal psiquiatría tradicional, las anómalas conductas calificadas por los psiquiatras como psicosis -y para el pueblo, como locuras (de bola, de perinola y de remate)-, son causadas siempre por factores externos respecto al individuo que lo padece; así que de ahí me pego para decir que alguien está alocando a chivos y a chivatos de la MUD.

Y, eso no es todo, no que no, sino que además ya existe otra corriente denominada politiquiatría (ojo, no digo politiquería) la que a su vez sugiere más bien que la gente se convierta en loca, que los manicomios sólo son talleres de reparación, que lo mejor sea que las personas se desorienten más y más al margen de prohibiciones frente al rol degradante del test psiquiátrico.

O sea, que ya no hay quien cargue los hierros.

¡San Pío V!






 



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Guillermo Guzmán


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