¿Militancia territorial o institucional?

El tema con el cual titulo estas líneas no es nuevo, y tiene especial trascendencia para eso que llamamos la "Transición al Socialismo". Quien escribe ha tenido militancia en varis instancias territoriales y sectoriales, en distintos tiempos, y desde hace más de 40 años.

En el reciente boletín informativo 84 del PSUV se habla de que, en consideración que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) "… es un espacio cuya ca­racterística no es homogénea ideológicamente hablando, allí confluyen diversas corrientes del pensa­miento revolucionario, así como de clases y sectores sociales", "los militantes del PSUV estamos obligados a territorializar el debate".

Ahora bien, sin entrar en otras consideraciones que distraigan el comentario, creo que en el citado Boletín, como medio de contacto con la militancia del PSUV, merece la atención la orientación de "territorializar el debate", lo cual parece referirse a los CLP, las UBCH, los CLAPs, los Consejos Comunales y las Comunas, pero en las instituciones del Estado, parece que para allí no se orientan los debates, y es justamente allí, en las instituciones del Estado, donde más se necesitan los debates, pues muchos militantes pasan más tiempo en el trabajo que en sus ámbitos territoriales. Quiero señalar que el citado boletín debería ser un mejor orientador de la línea política del PSUV, en particular, por lo importante de la ANC en la actual coyuntura del proceso Bolivariano, y en la actual coyuntura no dejar la implementación de las líneas políticas a la libre interpretación de la militancia. Siguiendo recomendaciones de Mao, diríamos que para una dirigencia no debe bastar decir qué hacer, también hace falta decir cómo hacerlo. Es conocido que en la citada ANC existen constituyentistas sectoriales, lo cual me pareció un acertado método para dotar de una mejor conformación y representatividad la vocería popular. Pero, creo que más allá de ese logro, se debe considerar seriamente que existen dos tipos de militancia, la territorial y la sectorial en las instituciones. En este caso entendemos la sectorial, no como sectores de lo territorial, grupos sociales como discapacitados y pensionados, o clases sociales como los campesinos, empresarios y otros; entendemos a la sectorial como la que se ejerce en las instituciones del Estado.

En este caso, me refiero a los servidores públicos o trabajadoras y trabajadores del Estado. En el Congreso Fundacional del PSUV (del cual fui delegado electo), al menos en Caracas debatimos sobre la relación de la militancia en las patrullas territoriales y la militancia en patrullas sectoriales, y ambas se registraban, pero luego se han olvidado de ellas. Creo ese debate es un tema de gran importancia, no sólo para nuestro proceso bolivariano, sino incluso para la teoría general de la transición al Socialismo, porque eso implica debatir el papel del Estado y sus instituciones en la citada Transición. El Estado ha sido un tema central en la teoría de la revolución socialista, pero creo no se ha teorizado lo suficiente. Es innegable que en las movilizaciones, en tiempos de no confrontación directa o en las calles, el principal peso de las movilizaciones recae en la militancia institucional, y así debe ser, el Estado no puede ser neutral y nunca lo ha sido, mientras que en los momentos más álgidos de la lucha de clases, como lo fueron el 11, 12 y 13 de abril de 2002, obviamente el protagonismo recae en la militancia territorial, la cual es la más determinante, mientras la sectorial es más circunstancial. Es de relevante importancia determinar cuál debe ser la relación entre ambas formas de militancia cuando no hay una confrontación directa. Cuando la hay, nada que considerar, la militancia territorial es la determinante.

Cuál debe ser esa relación entre la militancia territorial y la sectorial, o es que debe dejarse a esa inmensa masa de trabajadores y trabajadoras a que actúen espontáneamente, bajo el mandato de la jerarquía administrativa para que actúe en forma amorfa bajo un criterio administrativo y sólo cuando sea convocada por las autoridades institucionales, y sin que haya una participación organizada y sistemática que podría aportar mucho en la batalla del día a día.

En un inicio de la fase de registro de las patrullas, cuando se aceptaban y eran registrados ambos tipos de patrullas, pero en el devenir del tiempo, a las sectoriales se les dejó disolverse, sin establecerles una organización y un funcionamiento, y asegurar su permanencia y participación en sus ámbitos naturales. Me pregunto, por qué no poseen una estructura y un funcionamiento orgánico.

Lenin señalaba que el tema central de toda revolución es la cuestión del poder político. Cuando se habla de toma del poder, no es la toma de algo físico, aproximándonos a Foucault, podríamos más bien hablar que el poder se trata de un conjunto de relaciones de factores sociales expresados en una institucionalidad. Cuando se habla de poder político se trata es de la toma del control del Estado. Si en cambio abandonamos las patrullas sectoriales, estamos dejando las instituciones del Estado a la buena de la providencia, estamos abandonando la necesaria transformación del Estado, desde dentro. Hacerlo desde fuera es abandonar el principal terreno de esa lucha. Quienes detentan el control de ese aparato, tienen el poder de las relaciones que regulan el funcionamiento del Estado, tanto en lo económico como en lo político. Y darle estructura y organicidad a las patrullas sectoriales sería una no despreciable palanca contra el burocratismo, y la corrupción, en fin, para la lucha de clases, para la transformación del Estado y la construcción del socialismo.

Quiero detenerme en la importancia de las instituciones del Estado en la transición al Socialismo, por la importancia del tema para todos los pueblos, y para la teoría general sobre la transición. Como recién refiero, el Estado, sus instituciones y sus servidores públicos, no pueden permanecer al margen de la lucha de clases, deben estar al servicio de los intereses históricos del pueblo, es decir, de sus intereses políticos.

En la transición al socialismo el Estado como el mayor propietario y empleador de la sociedad, es el motor y principal palanca de la actividad económica. Si hay clara hegemonía puede y debe influir en el cambio de las relaciones económicas; pero como la construcción del socialismo no es un hecho espontáneo, sino consciente, se requiere la creación del hecho cultural, la creación de conciencia social revolucionaria, sin la cual, todo aumento del nivel económico de la mayoría es estimulo al consumismo. Así lo han señalado acertadamente distintos autores como Frei Betto. Por otra parte, ya Marx señaló que el pueblo no puede limitarse a apoderarse de la maquinaria estatal, debe destruirla (y construir una nueva a su servicio). Yo mismo he señalado que así como se puede destruir algo a batazos, también se puede destruir algo desarmándolo, o transformándolo cualitativamente.

Estando a 100 años de la revolución socialista rusa, podemos señalar que no se realizó con cualquier tipo de soviets, sino soviets hegemonizados por la fuerza revolucionaria de los bolcheviques. En nuestro caso, podemos transformar el Estado y construir uno cualitativamente nuevo con los Consejos de Trabajadores, hegemonizados por las patrullas sectoriales revolucionarias, así lo minaríamos desde dentro, y desde fuera con los Consejos Comunales y Comunas, así como la Contraloría social interna y externa. Sólo así sepultaremos el Estado Burgués y avanzaremos en la transición y construcción de la nueva sociedad. Esa es mi tesis. Entonces tenemos que el Estado y sus instituciones son determinantes en la construcción de la nueva sociedad y ellas deben ayudar en la formación de la conciencia política que viabilice la creación de la nueva sociedad y sus valores. La institucionalidad no debe estar sólo para atender los asuntos administrativos del servicio que se preste, debe estar para también para la lucha de clases, y ser factor fundamental en la resolución de las contradicciones sociales. Entonces, cómo entender la subestimación de la conformación y funcionamiento de las patrullas sectoriales. Definir las formas de militancia es fundamental para la participación protagónica del pueblo, no en balde desde el origen mismo de la constitución de los partidos revolucionarios, ese fue tema álgido, como lo demuestra la polémica entre Lenin y Martov, con motivo de la conformación del POSDR, relativa a quién o a quienes podía considerarse militante. Con lo cual se demuestra la importancia de lo que se define como militancia y sus formas organizativas, en fin que tal debate no es concha de ajo.

En conclusión, Si estamos construyendo una Democracia Participativa y Protagónica, ¿Cómo puede hablarse de territorializar el debate, sin que quienes están al frente de las instituciones del Estado hagan su parte?. O ¿Es que el Estado está al margen de la lucha de clases? ¿Cuál es el papel de las instituciones del Estado en la etapa de transición al Socialismo? ¿Es que estos temas no son relevantes para los revolucionarios?. Esas son las preguntas y las orientaciones que ante que cualquier otra, deberían debatirse, en todos los ámbitos en que exista militancia revolucionaria. Por qué no construir un nuevo Estado verdadera palanca para tomar el cielo por asalto, transformándolo con los Consejos de Trabajadores, bajo el ejemplo de las patrullas sectoriales revolucionarias, así lo minaríamos desde dentro, y desde fuera con los Consejos Comunales y Comunas, así como la Contraloría social interna y externa. Sólo así podremos avanzar hacia la utopia de Fabricio, Argimiro, Jorge y miles más.

¡Sepultemos el Estado Burgués y avancemos hacia el Socialismo!



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Felson Yajure


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