La hiuda del "guarimbero" Guevara


Era predecible que, al final, el “guarimbero” Guevara (VP-Voluntad Popular o Venezolano Pitiyanqui, es lo mismo) saldría huyendo hacia los EEUU o país sureño al servicio de la Casa Blanca. El representa, de manera grotesca, la cobardía e inmoralidad en la Derecha venezolana de hoy. La inmensa pobreza intelectual y la abundante mediocridad política daba por descontado que no tendría los pantalones puestos (por no mencionar las dos “maracas”) para enfrentar la acción judicial que, desde hace meses, debía tomarse desde el TSJ.

A estos siniestros “patiquines”, venidos a políticos poco les importa la muerte de inocentes, el consumo de estupefacientes antes de entrar en sesiones parlamentarias, emborracharse en público, traicionar a la sombra, negociar con pranes, admitir su verdadero género o robarse el dinero que envían las ONG, radicadas en USA, España, Inglaterra, para promover actos criminales, delitos de lesa humanidad y terrorismo mediático.

Nunca fue un dirigente brillante en oratoria y discurso ni cuando era universitario y mucho menos al asumir representatividad parlamentaria, porque fascista “que nace barrigón ni que lo fajen chiquito”. Verlo actuar era y es, la réplica de un bufón de mal gusto. Creo que ni el peor payaso sería capaz de caracterizar una comedia repugnante, burlesca, como el que este politiquero representa.

Las “guarimbas” que promovió, descaradamente, lo perfilaron con la exactitud como el dibujante técnico levanta planos a mano alzada. Arrogante entre los muchachos traídos de los barrios a punta de droga y dinero. Prepotente cuando se dirigía a la poderosa camioneta negra, blindada, rodeado de guardaespaldas con cara de mercenarios.

Pero él no es un solitario fascista guarimbero que tiene la viciada MUD, fuera y dentro de sus filas. Es que la Derecha Venezolana con sus financistas foráneos y locales, no encuentra cómo salir de lo que llaman: laberinto infernal. Guevara forma parte de una camada de hombres y mujeres (jóvenes, adultos y viejos) cuyos valores políticos y principios ideológicos rayan en la deslealtad, ignorancia doctrinaria y miseria humana.

Repiten el guión que les dictan en inglés y traducen en castellano. Miran de reojo y con frialdad, al aliado sentado en la misma mesa que ahora está en extinción declarada. Han sido incapaces de capitalizar los errores gubernamentales y cuando lo hace son torpes porque terminan con las tablas en la cabeza: desprestigiados, huyendo por la cocina, con el rabo entre las piernas y fuertes candidatos a ser condenados por traición a la patria, posesión de material bélico, crímenes ecológicos, instigación pública continuada y uso de adolescente para delinquir, entre otros.

Más de cien venezolanos están hoy bajo tierra porque estos menesterosos de ideas, impulsaron con sus gestos y palabras hechos criminales bajo la figura de protestas pacificas concebidas para “salvar” a Venezuela de la “dictadura”.

Aunque lenta y frágil, la justicia orgánica actúa para demostrar que es tiempo de acabar con la impunidad. Faltan otros nombres de MUDistas, iguales y peores que Guevara. Para construir un país soberano, productivo, solidario y bolivariano se debe conjurar esta Derecha del siglo XXI, peligrosa e inhumana.


*Periodista - Diplomático



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Elmer Niño


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